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lunes, septiembre 08, 2008

Santiago Grisolía en ABC

Un eminente bioquímico de ochenta y cinco años puede permitirse el lujo de escribir un artículo lamentable sobre Economía y mandarlo a un periódico. Ese lujo debería poder permitírselo incluso un bioquímico (*) de veinticinco. Otra cosa distinta es que el periódico acepte publicarlo. ¿No hay nadie que tenga nociones rudimientarias de Economía en el ABC?
(*) o un torero. Un de las mejores frases sobre Macroeconomía que he leído en una década se debe a "El Juli". Ante la pregunta de un periodista sobre sus ganancias contesta: "No tengo nada ahorrado, lo tengo todo invertido". Me la guardo para explicar la ecuación fundamental de la renta nacional si un día tengo que volver a impartir Introducción a la Macroeconomía o Macroeconomía Intermedia.

ABC
Generar empleo, un reto constante
SANTIAGO GRISOLÍA, Bioquímico
Jueves, 04-09-08
MI amiga la doctora María Cascales insiste en que todo tiene un fundamento económico, y parece que tiene razón.
Peter Medawar, distinguido Premio Nobel de Medicina o Fisiología por sus trabajos sobre los mecanismos de rechazo de los transplantes que dio lugar al concepto de tolerancia inmunológica adquirida, es conocido también como filósofo y por la rotundidad de sus frases. Afirmaba que hay disciplinas que se quieren llamar ciencia que no lo son y que no lo pueden ser, como la Economía, porque no pueden predecir, sino que producen teorías y aún así parecen no aprender de experiencias del pasado, cosa frecuente entre los humanos. Pero mi amistad con un gran número de excelentes economistas, entre los que se encuentran los pertenecientes al Alto Consejo Consultivo de la Generalitat Valenciana, compuesto por los ganadores de los Premios Rey Jaime I, me hace, aunque soy bastante consciente de las limitaciones de la economía, con toda mi admiración por Medawar como científico, afirmar que estaba equivocado en su afirmación sobre esta ciencia y sus posibilidades.
Algunos de mis amigos economistas, capitaneados por Juan Velarde, conscientes de la importancia de interrelacionar áreas de conocimiento, realizaron hace una década una reunión en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados sobre Bioeconomía, que podría contribuir a la solución de algunos aspectos de la actual crisis económica. Me refería a esta posibilidad en un reciente artículo publicado en un diario valenciano, pero enviado, tal como se indicaba en él, al Gobierno. Entre las sugerencias propuestas figura la necesidad de tomar algunas de las ideas hoy prácticamente olvidadas del economista británico John Maynard Keynes. Keynes contribuyó decisivamente a la creación de la macroeconomía, y muy partidario de que el gobierno utilizara las políticas fiscales para propulsar la economía en los momentos de crisis. Por todo ello me parece oportuno recordar al lector, que después de todo es el contribuyente, algo de lo que decía Keynes.
En 1936 publicó una compilación de sus ideas bajo el título «Teoría General del Empleo, del Interés y del Dinero». En este volumen aborda los tres aspectos tradicionales de la economía, que las depresiones y el desempleo son hechos de la Providencia; los hábitos de ahorrar y no malgastar en pequeñeces son virtudes; y que cuando un gobierno entra en quiebra generalmente es porque gasta más de lo que ingresa. Una de sus afirmaciones más revolucionarias era que la verdadera causa de la aparición de parados era una política de inversiones insuficiente.
A la filosofía de alterar el presupuesto balanceado la llaman Nueva Economía, pero en realidad no es nueva. Hace ahora más o menos unos 80 años que Keynes se dio cuenta de que los problemas del siglo XX no se podían solucionar con remedios del XIX, como ahora tampoco.
Le pareció a Keynes que el capitalismo sin problemas de política de no intervención debería ajustarse a cambios para mantenerse y sus teorías de cómo modificarlo eran un compromiso entre el espíritu saqueador capitalista y el fervor revolucionario del marxismo. También pensó que debía influenciar a líderes políticos y una de sus más importantes contribuciones fue escribir cartas de consejo a presidentes y ministros, que fueron publicados en su libro «Ensayos de persuasión». Mucho me gustaría que los muchos y distinguidos economistas del país hagan lo mismo.
Keynes afirmaba que la inflación es el comportamiento normal del sistema de libre comercio, que la falta de empleo es la enfermedad que puede matar al capitalismo y que el mayor problema para el Gobierno es precisamente éste.
No quiero seguir con más detalles puesto que se pueden encontrar fácilmente en un artículo muy antiguo pero realista que recomiendo, titulado «The New Economics: a Compromis With Free Enterprise» en The Great Innovators, de los editores de News Front/Year.
Muchos economistas estuvieron con él y su primer objetivo fue el presidente Franklin Roosevelt al que mandó muchas misivas durante la recesión que siguió a la crisis de Wall Street en 1929. Roosevelt, sin duda percibiendo la importancia de las ideas económicas de Keynes, abordó lo que se llamó New Deal.
Pero las crisis financieras no acabaron con las medidas tomadas por Roosevelt, ni con el gran avance económico que significó el final de la II Guerra Mundial para Estados Unidos. Cuando el presidente americano Johnson propuso su Presupuesto Federal al Congreso en 1965, representó una revolución en la política fiscal americana. Por primera vez la Administración planeaba un déficit incluyendo una disminución de los impuestos y un aumento de los gastos gubernamentales como un método de estimular la economía y reducir el desempleo.
Precisamente ahora hay una especie de revolución en EE.UU. porque han descubierto que con el aumento del coste del petróleo el Gobierno de Irak tiene un superávit almacenado en los bancos americanos de cerca de 80 billones de dólares americanos, mientras que el déficit americano es enorme. Por lo tanto, ese dinero debería de gastarse de acuerdo con las ideas de Keynes.
En resumen, Keynes dijo que es responsabilidad del Gobierno estimular la economía en gasto público cuando hay desempleo, aunque los gastos sean superiores a los ingresos.
Creo que es el momento de que el Gobierno y las Comunidades mejoren la inversión en parques, planten árboles en este país, sobre todo en el sur que se está convirtiendo en un desierto. Es el momento de mejorar muchas infraestructuras generales impulsando el olvidado por muchos años sistema de ferrocarriles, no solamente los trenes de alta velocidad, sino también el transporte de mercancías, que absurdamente se traslada mayoritariamente por carretera a un coste muy elevado tanto económico como climático.
Como ejemplo específico ya podría el Gobierno no solamente terminar, como lo está haciendo, la vía rápida por mucho tiempo olvidada Madrid-Valencia, también utilizar y mejorar la antigua red de mercancía del puerto de Madrid que es Valencia. Y como éste hay millones de ejemplos que deberían de hacerse y tener en cuenta.
El doctor Millán Millán asegura que si se creasen bosques de 10 por 10 kilómetros tendríamos lluvia mucho más frecuente en la Comunidad Valenciana que tanto necesita.
Como ya he dicho, parece que olvidamos fácilmente; lo que no es de extrañar, pues sucede en todos los campos, especialmente con las buenas ideas del origen que sean. Quizá porque a todos de jóvenes nos desagrada volver al pasado, en un deseo de ser innovadores. También es cierto que, como he dicho muchas veces, la ciencia no avanza más rápidamente porque los científicos en general somos muy longevos y nos desagrada abandonar nuestras ideas. Habríamos todos de ser más razonables y generosos intelectualmente.
Aunque sea un pequeño ejemplo a mí me alegra, como miembro del Consejo Valenciano de Cultura y por nuestra preocupación por los incendios, el que recientemente ha aprobado un documento sustancial para la protección de los bosques, de la huerta, de los jardines, pero no es suficiente. Se necesita mucho más en ese camino, tal y como indicaba Keynes. Escribo estas líneas con la esperanza de que alguien que realmente sepa de economía se decida a presentar iniciativas que sirvan a nuestros políticos para salir del atolladero.

lunes, julio 21, 2008

Excelencia contra mediocridad. Verdad contra mentira.

Ya estoy cansado de criticar las "hazañas" de personas con las que no iría a recoger billetes de cincuenta euros. Hoy haré referencia a dos personas que si merecen la pena.

La tesis doctoral de Andrea, la estudiante de doctorado de mi amigo Esteban García Canal ha obtenido el premio mundial de su especialidad. No he tenido el gusto de haber tratado a Andrea pero su director de tesis es una de las personas más brillantes y capaces que conozco. El adjetivo capaz hace referencia a inteligencia, persistencia, trabajo y otros adjetivos que a él y a mí nos da vergüenza usar.



La Nueva España publica hoy una entrevista a Andrea.


«El motor de la economía ha de ser el conocimiento, no la construcción» «Asturias puede ser una localización muy atractiva para empresas que subcontraten aquí sus servicios de I+D»


Oviedo, Patricia GONZÁLEZ
Economista ovetense, premiada por la Academy of International Business

Andrea Martínez Noya , economista ovetense de 27 años, ha obtenido el galardón «Sheth dissertation proposal award» en la Academy of International Business, de la Universidad estadounidense de Michigan, por su tesis doctoral «La subcontratación de servicios de I+D. Evidencia de empresas europeas y de EE UU», dirigida por el catedrático Esteban García Canal. Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo y beneficiaria de una beca de formación de personal investigador concedida por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Tal ayuda le ha permitido realizar estancias de investigación en la prestigiosa escuela de negocios The Wharton School, en la Universidad de Pensilvania, EE UU.

-¿Por qué una tesis sobre la subcontratación de servicios de investigación y desarrollo?

-El hecho de que la globalización de los mercados supone para las empresas una oportunidad no sólo para ampliar mercados, sino también para redimensionarse buscando el emplazamiento más adecuado para llevar a cabo cada una de las actividades de su cadena de valor. A este respecto, si bien la desintegración y subcontratación de actividades del proceso productivo no resulta una novedad, sí lo es el que esta desintegración de la cadena de valor haya llegado al campo de la gestión de la I+D, que son actividades que tradicionalmente se han retenido dentro de las empresas.

-¿Cuáles son las principales conclusiones de su investigación?

-El fenómeno de la subcontratación de I+D se está volviendo más estratégico. Esto es; las empresas no sólo subcontratan servicios de I+D auxiliares dentro del proceso de innovación, sino que también están siendo objeto de subcontratación los servicios de I+D considerados como estratégicos, tales como la investigación básica. Y la mayoría de estos acuerdos de subcontratación vienen motivados por el deseo de la empresa de acceder a conocimiento y, no tanto, por reducir costes. No obstante, por el momento, este fenómeno se encuentra bastante limitado a los países desarrollados y la subcontratación de I+D hacia países emergentes viene motivada por el acceso a menores costes laborales.

-¿Qué ventajas tiene subcontratar la investigación?

-Se reducen costes y se acede a recursos y conocimientos tecnológicos no disponibles dentro de la empresa. Las empresas deben darse cuenta de las oportunidades que este fenómeno les presenta.

-¿Inconvenientes?

-Las empresas deben saber protegerse de un riesgo de comportamiento oportunista por parte del proveedor, así como del riesgo de expropiación del conocimiento transferido.

-¿Puede Asturias sacar algún partido?

-Las conclusiones de este estudio sugieren que este fenómeno de subcontratación de I+D, más que una amenaza para la competitividad de las empresas asturianas, resulta una gran oportunidad para atraer parte de estos acuerdos de subcontratación a nuestra región. Dado que gran parte de los acuerdos vienen motivados por el acceso a conocimiento y capacidades tecnológicas, Asturias se presenta a nivel internacional como una localización muy atractiva para que otras empresas subcontraten aquí algunos de sus servicios I+D. La alta cualificación de la mano de obra asturiana, unida a unos costes razonables, sitúan a la región en muy buena posición. Por tanto, es importante que las empresas y el Gobierno sean conscientes de que este mercado de I+D existe y sean capaces de identificar las oportunidades de negocio del mismo.

-¿Qué hacer para aprovecharlas?

-Es fundamental que tanto el Gobierno español como el asturiano fomenten la inversión en investigación y formación, así como los vínculos Universidad-empresa que pueden dar lugar a «spin-offs». El motor de la economía ha de dejar de ser la construcción y que pase a serlo el conocimiento. Se debe crear una mentalidad de cultura científica en España, un espíritu emprendedor y mejorar las condiciones laborales del personal investigador para evitar la fuga de talentos. En Asturias se debe aprovechar el potencial de la Universidad de Oviedo como centro de investigación.

-¿El nivel es el idóneo?

-Existen numerosos grupos de investigación de prestigio y reconocimiento internacional que demuestran que la investigación asturiana tiene un gran potencial y es competitiva. Pero resulta fundamental obtener financiación que nos permita llevar a cabo proyectos de envergadura, como ha sido mi caso. Si no hay financiación, no hay recursos para bases de datos, acudir a congresos o realizar estancias en centros de investigación en el extranjero.

sábado, marzo 22, 2008

Equilibrio general I

Estos días andamos trasteando con el Equilibrio General en clase de Microeconomía. Cada día observamos a millones de productores y consumidores intercambiar millones de productos y nos admiramos de que este proceso tenga un final feliz. La razón del final feliz es bastante sencilla una vez que uno se deshace de las complejidades innecesarias y se queda con el punto esencial: las personas participan voluntariamente en los intercambios y dejan de participar cuando consideran que no pueden ganar nada más. Por tanto, llegan a la mejor situación posible dados los recursos con los que afrontaron el intercambio. Podrían llegar a otra situación distinta si hubiesen empezado con otros recursos pero esa es otra historia.
El estudio del equilibrio general lleva implícita una disciplina mental que no se encuentra frecuentemente en el mundo periodístico ni, aparentemente, en el científico. Un ejemplo:

El Mundo. Edición digital
Actualizado viernes 21/03/2008 14:53 (CET)

El consumo de una taza de café equivale a gastar 140 litros de agua.
Esta cantidad equivale al consumo medio de una persona para sus necesidades básicas diarias.
La teoría del 'agua virtual' mide la cantidad utilizada para producir alimentos.
El autor del estudio ha sido galardonado con el Premio Estocolmo del Agua 2008.

BLANCA ARROYO ALONSO EUROPA PRESS
ESTOCOLMO.- La gente no sólo consume agua cuando bebe o se ducha. Así lo ha demostrado el profesor británico, John Anthony Allan, con su teoría del 'agua virtual', que mide la cantidad utilizada de este preciado líquido para producir alimentos.

Para poder tomar una taza de café son necesarios 140 litros de agua para el cultivo, producción y empaquetado de los granos de café. Esto equivale, aproximadamente, a la cantidad media que gasta una persona durante el día, para beber y realizar las tareas del hogar.

Más ejemplos: para obtener un trozo de queso de 500 gramos serían necesarios unos 2.500 litros de este recurso; para un litro de leche, más de 3.000; para un kilo de carne de res, más de 10.000... Es decir, en el menú diario, un consumidor emplea entre 2.000 y 5.000 litros de 'agua virtual'.



Esta historia suena bastante rara. Tal y como la cuenta la periodista parece que este científico propone buscar todos los procesos por los que pasó el café (bastante difícil) y sumar el agua que se ha gastado en todos los pasos.

En primer lugar, no parece ninguna teoría científica parece una suma incorrecta. Una teoría científica debe proporcionar una explicación plausible y contrastable de un fenómeno. Aquí no se explica cómo somos capaces de bebernos y sobre todo de pagar semejante cantidad de agua cada vez que vamos a la cafetería. Simplemente, se limita a hacer una suma.
En segundo lugar, es una suma que se encuentra en algún punto intermedio entre lo extraño y lo estúpido. La maestra que me enseñó a sumar ponía bastante énfasis en la importancia de sumar manzanas con manzanas y peras con peras. Un café tomado en el desierto de Dubai lleva unos centímetros cúbicos de agua del desierto que se gastaron en la elaboración de la infusión y varios metros cúbicos que se usaron a orillas de Amazonas para regar el cultivo. Esas dos cantidades no corresponden al mismo objeto y, por tanto, no pueden ser sumadas.
La clave del equilibrio general (y aquí viene a cuento la disciplina mental) es que haya agua en el grifo cuando yo me hago el primer café de la mañana. A mi no me sirve de nada que a esa misma hora el agua fluya vigorosamente Amazonas abajo. Por tanto, no son el mismo producto. En los productos importan además de las cualidades físicas del producto, el lugar y el momento. En otras palabras, los productos sólo son iguales si están en el mismo momento en el mismo lugar. Es frecuente que haya una sequía terrible en el verano en un pueblo en que hubo inundaciones en la primavera. Siguiendo la “teoría” del agua virtual la gente del pueblo se queja de vicio porque sumando el agua de las inundaciones y la de la sequía tienen más agua de la que realmente necesitan.
Resumiendo, el agua es escasa local y temporalmente pero no globalmente. Por tanto, no puede sumarse la que se usa en zonas y tiempo en que es escasa con la que se usa en zonas y tiempos en que no lo es.


Por último, ¿Para qué sirve este tipo de sumas? Yo creo que sirven para impulsar agendas políticas impresentables sirviéndose de la escasa capacidad de análisis de la población.

miércoles, octubre 24, 2007

Premios Nobel víctimas de la televisión basura: Ochoa y Watson.

¿Es posible cruzarse por la calle con un varón con una estatura de 2,50 metros? Si la población se distribuye normal con una media de 1,75 y una desviación de 0,10 es posible pero muy poco probable. De hecho, sólo un 5% de la población estaría por encima de 1,95 o por debajo de 1,55.

Luís Figo está casado con una modelo sueca de gran belleza, discreción e inteligencia. ¿Es posible que esté interesado en una mujer poco agraciada que muestra sus limitaciones intelectuales a grandes gritos en la tele? De nuevo, es posible, pero muy poco probable. Hace años un juez sentenció no sólo que era poco probable sino que más allá de una duda razonable era falso. Por ese motivo, el juez condenó a los autores del bulo a publicar la sentencia en las páginas centrales de varios diarios de tirada nacional y a pagar una indemnización mareante a una ONG que Don Luís había señalado al comenzar las acciones judiciales.
Hace unos años mi madre me conminó a entrar en el salón de su casa a ver un programa de la tele. El cebo era bueno: “Hijo, están hablando de Severo Ochoa”. Piqué como un barbo y lo que allí se trataba merece una entrada de blog.
Allí estaba Sara Montiel mostrando en la tele los estragos físicos del paso del tiempo y las consecuencias a largo plazo de usar poco el cerebro. Algunos científicos de la actividad cerebral han generado teorías sobre la plasticidad del cerebro. Al parecer, si hay actividad intelectual el cerebro crea nuevas conexiones neuronales aunque alguna se haya estropeado por edad o enfermedad. Sin embargo, si no hay actividad intelectual el cerebro no tiene necesidad de crear los circuitos alternativos y el daño es permanente. En definitiva, la artista afirmaba, sin prueba alguna, que el Dr. Ochoa había tenido una relación adúltera con ella.

El uso del cálculo de probabilidades no despeja muchas dudas sobre este hipotético suceso. Sara Montiel era en aquella época una mujer muy atractiva. Él era un individuo relativamente joven, en buena forma física, rendido admirador de la belleza en sus diversas formas (biología, pintura, música, mercedes 500 corto descapotable blanco hasta los 90 años) que llevaba más de veinte años encerrado en laboratorios de medio mundo. Un día se presenta solo en una fiesta y se sienta junto a una mujer cuyo equivalente actual sería Scarlett Johanson. Es decir, no era una pálida modelo de pasarela a la que convidarías a una ración de morcilla por lástima. A partir de estos datos, cada uno puede calcular mentalmente las probabilidades del suceso.
El verdadero problema es la irrelevancia de que este suceso sea cierto o falso. Severo Ochoa no pasará a la historia por esa hipotética anécdota sino por una fantástica combinación de inteligencia, suerte, capacidad de trabajo y testarudez. Mi interés por este escándalo se debe a que es un signo de un preocupante problema de nuestra sociedad. A casi todos, un día de nuestra vida un médico nos dirá que nosotros mismos o alguien muy querido tiene una grave enfermedad de mal pronóstico pero que, afortunadamente, todavía queda un resquicio de esperanza. Esa esperanza depende en mayor medida de los más de sesenta años que pasó Don Severo encerrado en diversos laboratorios que de la presunta juerga neoyorquina. Sin embargo, estamos más dispuestos a pagar por ver a alguien bajándose los pantalones en la tele que a pagar a un coetáneo para que se pase su vida en el laboratorio.

Por fin, llego a mi muy admirado Jim Watson. Aparentemente, el Dr. Watson ha hecho unas confusas declaraciones de las que se podría deducir que cree tener evidencias de que los negros son menos inteligentes que los blancos. Por supuesto, que Watson no cree semejante estupidez y su mensaje es mucho más profundo e inquietante: la genética es la responsable de determinados fenómenos (por ejemplo, la esquizofrenia del propio hijo de Watson) y negar la evidencia científica no ayudará a solucionarlos. Pero raudos como el viento aparecen los nuevos sacerdotes de lo políticamente correcto buscando infieles que quemar. Además, por alguna razón que no entiendo, siempre terminan quemando a la persona equivocada por no poder entender la complejidad de su herejía.
Las teorías evolutivas están teniendo un impacto impresionante en, por supuesto, la biología moderna pero, sorprendentemente, también en la economía. La ciencia se ha visto obligada a explicar porqué individuos aparentemente idénticos tiene reacciones diferentes a los mismos estímulos. Por ejemplo, ¿Cómo se puede explicar que los estadounidenses de origen africano tengan tasas de fallo cardiaco y renal muy superiores a todas las demás razas?
La teoría desarrollada por Roland Fryer, economista de la Universidad de Harvard es realmente sorprendente. Aparentemente, una gran cantidad de esclavos morían deshidratados en las terribles travesías trasatlánticas de los barcos negreros. Los supervivientes eran personas con una bioquímica de la sal muy particular que, al mismo tiempo, les permitía sobrevivir con escasez de agua y tener tendencia a sufrir hipertensión.
Los negreros pronto descubrieron el truco y ya sólo compraban esclavos en origen con esta característica para optimizar la supervivencia en el viaje. De hecho, Fryer se inspiró en un grabado que representaba a un tratante de esclavos lamiendo a un esclavo potencial para ver si estaba saladito. Como consecuencia de esta selección perversa, los descendientes de aquel grupo de personas tienen, por término medio, una grave tendencia a problemas coronarios.

Pongo la foto del Dr. Fryer para que se vea que es negro. De este modo, los apóstoles de lo políticamente correcto no correrán a quemarle en la plaza pública de la televisión basura y el periodismo amarillo. Lo interesante de esta discusión es que sólo se le permite hacer este tipo de análisis a personas de raza negra. De otro modo, su medio de vida en primer lugar y su propia vida en segundo correrían grave peligro. Sin embargo, el análisis del Dr. Fryer puede ser más útil para las personas con este problema que todas las quemas de infieles de la nueva religión de la corrección política.

Finalizo con algunos ejemplos científicos de desigualdades entre seres humanos.

1. Los descendientes de europeos que sobrevivieron a las plagas urbanas de la edad media tienen una mayor resistencia a determinadas enfermedades.

2. La quimioterapia es tóxica y dolorosa para todo el mundo. Dependiendo de una mínima diferencia genética a algunas personas las cura en un tiempo reducido mientras a otras sólo les produce malestar.
Espero que se me entienda. Buscar diferencias para tratar mal a un grupo de personas es inmoral. Buscar diferencias para tratar de entender las cosas y mejorar el bienestar de un grupo de personas es un loable objetivo científico.

domingo, octubre 01, 2006

Manuel Elkin Patarroyo

La semana pasada estuvo en nuestra ciudad Manuel Elkin Patarroyo. Puesto que no sale en los programas de televisión de mayor audiencia tendré que hablar un poco de él. Se trata de un científico colombiano que en 1994 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. La página web de la Fundación Príncipe de Asturias dice:

“Nacido en noviembre de 1946 en Ataco (Tolima, Colombia), Manuel Elkin Patarroyo Murillo es el autor de la primera vacuna sintética creada en el mundo para la prevención de la malaria y reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo al que cedió la patente”

La vacuna ha tenido sólo un éxito parcial pero se sigue investigando sobre el tema. Entiendo que se trata de una enfermedad compleja y aunque los medios de comunicación sólo dedican espacio a los éxitos científicos, el camino del éxito está pavimentado con fracasos. Creo también que nadie se hace famoso con una vacuna contra la malaria independientemente del grado de efectividad que ésta tenga. La notoriedad de Patarroyo viene del hecho de que en su día donó la vacuna a la OMS en vez de venderla a un laboratorio. Una frase de una página web elegida casi al azar resume perfectamente el sentir popular sobre este científico:

“Otro hecho que honra a Manuel Patarroyo es su negativa a ceder o vender la patente de su vacuna a las multinacionales farmacéuticas, pues es consciente de que esto elevaría considerablemente el precio del producto final y perjudicaría especialmente a los más desfavorecidos, aquellos a quienes va dirigida. Consecuentemente, donó su descubrimiento a la Organización Mundial de la Salud.”

El caso es que es difícil cometer más errores económicos en menos de cinco líneas. Imaginaos que estáis completamente solos en el medio del desierto y tenéis una botella de agua. De repente, veis a Bill Gates que se acerca con aspecto de llevar varios días perdido y de tener mucha sed. A la hora de venderle la botella de agua no debería importar si os la ha regalado Patarroyo o la habéis comprado en la cafetería de los almacenes Harrods de Londres. Lo que importa es que Bill Gates está forrado y seguro que está dispuesto a pujar fuerte por esa botella. Si el explorador perdido es una persona con menos medios seguro que se la venderíais por bastante menos. De hecho, puede que el explorador sea una persona sin medios económicos y que regalarle la botella sea lo más razonable.
Espero que os deis cuenta de que el juego cambiaría sustancialmente si estuvieseis en un pueblo del desierto en que hubiese varios establecimientos hosteleros que vendiesen agua. En ese caso, el coste de la botella empezaría a tener importancia a la hora de fijar al precio ya que los vendedores competirían en precios a la baja con el límite inferior marcado por el coste. El mercado de los medicamentos se parece bastante al primer caso. Alguien tiene en exclusiva algo que necesitas y la voluntad de pago de los consumidores importa más que el coste de desarrollo para fijar el precio.
Una manera de contar la historia menos complaciente con Patarroyo es que los consumidores potenciales de la vacuna carecen de medios económicos. Por tanto, la voluntad de pago de los laboratorios por la citada vacuna es probablemente muy baja o nula. Ante esta circunstancia, puedes regalársela a la OMS o cualquier otra organización sin solucionar el problema.
El segundo error económico es pensar que la OMS va a lograr la producción y distribución mundial efectiva del producto. ¿Lo va a fabricar en sus oficinas en Ginebra? ¿Qué red logística usará para su distribución?
Una cuestión que siempre se obvia es la infraestructura sanitaria de los países que necesitan la vacuna. Un grupo de bienintencionados ciudadanos podemos fletar un avión cargado de vacunas e intentar que lleguen a algún lugar remoto de Africa. El transporte y la corrupción van a ser el primer escollo, la ausencia de cultura sanitaria sobre el terreno el segundo y la ausencia de personal e instalaciones médicas el tercero. Algunos de estos problemas son discutidos brillantemente por Xavier Sala i Martín en su libro divulgativo al que os remito para un análisis más profundo.

La notoriedad científica de Patarroyo está basada en su arduo trabajo. La notoriedad social está basada en algunos mandamientos del catecismo laico actual:
1. Las multinacionales son malas y hacen daño a los pobres con independencia de su comportamiento.
2. Los organismos internacionales son buenos aunque no sepamos de dónde sacan el dinero, qué hacen con él y cuál es su grado real de efectividad.
3. Sólo importan tus intenciones no el resultado de tus acciones.
Estos mandamientos se resumen en uno, paga tus impuestos y calla.