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domingo, marzo 15, 2009

Supermegakeynesianos

Este artículo no trata de enmendarle la plana a Samuelson o a Krugman. Lo que ellos dicen es parte de la caja de herramientas básicas de un economista y, en esencia, tiene poca discusión: el gasto público pagado por futuras generaciones nos puede ayudar a salir de una recesión.

El problema empieza realmente cuando le das esta herramienta a un político. En sus manos significa gastar dinero él y que lo paguen los votantes del gobernante que venga después. Los incentivos están claros y los incentivos siempre funcionan: más gasto público, más allá de lo que sería razonable.

Yo creo que el gasto público financiado con déficit es una medicina para tiempos de gran zozobra. Se usa porque no se ha descubierto otra medida pero no porque se esté completamente seguro de su eficacia. Por otra parte, es una medicina que se usa conociendo sus negativos efectos secundarios. El propio Krugman es perfectamente consciente de esto ya que su libro divulgativo de medidados de los años noventa contiene un capítulo titulado “Keynesianos vulgares”.

Hace unos días me enfrente a la agradable pero sorprendentemente difícil tarea de hacerles distinguir a mis alumnos entre salir de una recesión (creciendo) y crecer cuando la recesión nos haya abandonado. Todos (ellos y yo) estábamos de acuerdo en que para salir de una recesión el gasto público podría ser una herramienta. El desacuerdo surgió cuando mis alumnos se mostraron convencidos de que una vez superada la recesión se podría seguir creciendo a base de que el gobierno siga gastando.


Mis alumnos son supermegakeynesianos por la influencia de profesores que son simplemente keynesiano vulgares. El ruido mediático ayuda bastante a este estado de pensamiento. Si dentro de unos años siguen pensando con semejante nivel de superficialidad, para mí, pasarán al grupo de los "Keynesianos vulgares".

Intenté varias estrategias para marcar las diferencias entre salir de una recesión y crecer tras la recesión

  1. La primera es reconocer que en una recesión hay recursos sin usar (máquinas paradas y trabajadores desempleados) que pueden dejar de estarlo si el gobierno compra los productos que ellos pueden hacer. Cuando el gobierno compre productos, los dueños de las máquinas y los trabajadores comprarán otras cosas y la economía se pondrá en marcha.
  2. Cuando no haya recursos sin usar la lógica no es la misma. Las compras gubernamentales competirán por las máquinas y los empleados de la economía con otros demandantes (consumidores y empresas) y conducirán con alguna probabilidad a una subida del precio de máquinas y empleados. Es decir, nos hemos encontrado una vez más con la esencia de la Economía: la escasez de recursos con usos alternativos.
  3. En ese caso último caso, el crecimiento tendrá que venir por más empleados, empleados más productivos, más máquinas o máquinas más productivas. La distinción entre más recursos y recursos más productivos es tremendamente importante y, al final, es la razón por la que unos pocos privilegiados se encierran conmigo unos meses cada primavera para montar y desmontar pieza por pieza el modelo de Solow.

Algunas intuiciones

1. Un país pobre puede caer en una recesión en la que muchos de sus recursos estén sin usar. Algunas medidas básicas de macroeconomía pueden hacer que se usen los recursos de que disponen. Una de las herramientas puede ser el gasto público. No obstante, cuando la recesión pase seguirá siendo un país pobre y el gasto público no es el único ni el mejor camino. Si tuviésemos completamente claro como crecer después de una recesión sabríamos como evitar la pobreza extrema de algunos países. En esta cuestión sabemos mucho más de lo que la gente cree pero mucho menos de lo que nos gustaría. ¿Algún médico entre los lectores que haya dicho u oído eso alguna vez en su vida?

2. El problema se parece un poco a los futbolistas extranjeros en España. Los equipos contratan a un fenómeno que funciona bien durante un tiempo pero luego debido a la alimentación y a la agitada vida nocturna coge peso y apenas puede moverse por el campo. En ese momento, hay una solución obvia: poner al deportista a dieta junto a un programa de ejercicio físico y entrenamiento. Con un poco de suerte, el deportista volverá a un punto cercano a su nivel de juego original. Sin embargo, es difícil que supere el nivel original. Esa sería otra historia completamente diferente. De hecho, cualquiera de nosotros puede mejorar su nivel de juego con la alimentación adecuada, ejercicio y entrenamiento adecuados pero la creación de un fuera de serie no depende sólo de esto sino que sigue un mecanismo distinto.

3. El problema se parece un poco a la rueda de un coche. Si está deshinchada puedes probar a ponerle un poco de aire. Si está pinchada tendrás que arreglarla y ponerle un poco de aire. Pero si quieres una rueda de competición tendrás que comprar otra. No conseguirás una rueda de alta calidad por mucho aire que le pongas. Por otra parte, puede que el momento para comprar la rueda de competición sea cuando la que tienes esté pinchada.

Nota final.

Este artículo es ligeramente crítico con la extrema complacencia social con el gasto público. Sin embargo, los modelos más simples de crecimiento económico muestran la importancia de cierto gasto público en el crecimiento a largo plazo.

En principio, para salir de una recesión serviría cualquier tipo de gasto público (pintar el estadio de futbol). Se trata simplemente de poner a trabajar a desempleados y evitar que los camiones de obra sigan aparcados en las afueras de la ciudad. Cuando los camiones de obra empiecen a arrancar, los mecánicos empezarán a hacer sus revisiones rutinarias, etc. Sin embargo, hacer una carretera que estuviese limitando el crecimiento antes de la recesión podría ser más razonable que pintar el estadio. La carretera es un factor de producción que estaría ahí para usar cuando las cosas mejoren y es algo que difícilmente podría hacer la iniciativa privada por su cuenta.

domingo, marzo 08, 2009

Rocket Science

Hace muchos años tuve que cursar una asignatura sobre ordenadores cuánticos y construcción de motores de plasma para cohetes. El profesor desgranaba los conceptos con cierta desgana, consciente de que nunca lograríamos entender su genialidad ni la utilidad de la materia que explicaba. Algunos alumnos decían que su genialidad le impedía explicarse con claridad, seguir algún orden o dignarse a hacer un comentario sobre lo que tocaba explicar aquel día y su relación con el objetivo del curso. Todo el mundo sabía que tocaba aguantar aquel martirio durante unos meses para ver si en el examen se podía escribir algo que él considerase digno de ser puntuado positivamente.

En aquellos días solía visitar una desvencijada biblioteca en un histórico edificio. Por casualidad, mis ojos fueron a parar al lomo de un libro con el mismo título de la asignatura. Saqué el libro prestado y me puse a leerlo en un banco del parque. Era una traducción de un libro americano de finales de los años sesenta y lo leí en poco más de dos horas. Resulta que, básicamente, el tema que explicaba el profesor no contenía más allá de media docena de ideas todas ellas al alcance de cualquier persona. En aquel rato en el parque comprendí que no se trataba de física cuántica ni de construcción de cohetes sino de una cuestión mundana pero interesante y relevante. El aparato matemático era un tanto engorroso pero no tenía mayores dificultades una vez que se entendían las ideas que trataba de expresar de una forma general y rigurosa. La historia acabó bastante bien para mí (Notable y una comprensión profunda del tema para el resto de mis días), regular para mis compañeros más estudiosos (Sobresaliente y alergia para el resto de sus días) y muy mal para la mayoría (Suspenso y alergia para el resto de su vida).

Obviamente, no voy a decir el nombre real de la asignatura porque el profesor todavía es joven y sigue mirándome con el desprecio que le inspiramos los pobres mortales. Pero la experiencia está ahí y se ha repetido más veces a lo largo de mi vida.

Acaba de ocurrir otra vez. Estamos en una crisis muy profunda y si miras hacía los políticos, los medios de comunicación y a algunos profesores es difícil entender nada. Sin embargo, Javi Valbuena ha cumplido el papel de mis ojos curiosos en aquella biblioteca. Me ha dirigido hacia un libro gratuito en que un grupo de grandes economistas españoles dicen cosas muy sensatas y, sorprendentemente (no para mí), más fáciles de entender que las menos sensatas que se oyen en otros ámbitos.

jueves, marzo 05, 2009

Michele Boldrin

Leído de nuevo en El País.

Gracias Javi.

Michele Boldrin es un magnífico economista teórico. Usa las matemáticas con maestría y tiene un dominio profundo de la teoría económica. Juanjo Dolado dijo, cuando lo presentó en el Simposio de Análisis Económico en Sevilla, que era la persona que más prejuicios le había roto en su vida.
En otras palabras, si estás convencido de que entiendes algún fenómeno económico escucha a Michele y vuelve a pensarlo.
Michele es Italiano aunque ha hecho gran parte de su carrera académica en USA. El intento aparentemente fracasado de trabajar en España dice mucho sobre nuestra habilidad para competir en la economía del conocimiento.

TRIBUNA: MICHELE BOLDRIN

La crisis mundial y nuestra crisis
La economía española necesita una reestructuración. El Gobierno debe adoptar medidas para convertirla en atractiva para las empresas innovadoras: educación, I+D+i, flexibilidad laboral y reactivación del flujo crediticio

MICHELE BOLDRIN 04/03/2009

Mientras se agudiza la crisis, la España que debería impulsar el cambio mira hacia otro lado, justificándose en que las causas de la crisis son externas y pensando que poco se puede hacer desde dentro. Se equivocan una vez más -como ya se equivocaron durante casi dos años con lo de la "desaceleración"- y la situación es lo suficientemente grave como para empezar a preocuparnos.
No cabe duda de que la crisis financiera originada al otro lado del Atlántico ha adelantado en algo nuestra crisis, pero su impacto no va más allá de esto: adelantar una crisis que hubiera llegado de cualquier manera. Ésta es también nuestra recesión. La cuestión, por tanto, no es qué se puede hacer para suavizar los efectos de la tormenta externa, sino qué se debe hacer para gestionar la reestructuración de la economía española desde dentro, cómo se pueden crear las condiciones para generar otro largo periodo de crecimiento económico.
Nadie sabe con certeza cuáles serán los nuevos sectores dinámicos de la economía española. Por este motivo, no es una buena idea conceder subsidios gubernamentales para éste o aquel sector por su supuesta "relevancia estratégica". La relevancia estratégica la determinan las fuerzas que rigen los mercados mundiales y los expertos la descubren siempre con posterioridad. Además, no hay duda de que constructoras y promotoras no son sectores estratégicos y tampoco lo serán durante bastante tiempo. Dejemos, por tanto, que quiebren las promotoras fallidas sin desperdiciar recursos públicos en ésta u otra empresa. Entonces, ¿los trabajadores perderán sus empleos y los bancos sus préstamos? La respuesta es afirmativa. Pero existen formas mejores de afrontar estos problemas que ofrecer subsidios a las compañías fallidas. ¿Por qué el Gobierno ha de reparar las pérdidas surgidas por una mala inversión empresarial? Cuanto antes quiebren las promotoras fallidas tanto antes volverá a hacerse líquido el mercado de las casas.
Pero los problemas verdaderos ya no están en el sector de la construcción residencial, que seguirá despidiendo trabajadores varios meses más, sino dónde podrán encontrar un empleo estable y productivo estos trabajadores excedentarios. El crecimiento industrial de China, India, Brasil, y otras economías emergentes -además de haber sido, junto a la política monetaria demasiado expansiva, la causa fundamental de la crisis- continuará siendo el fenómeno dominante en la escena económica mundial en las próximas décadas. Si este es el caso, nos enfrentamos con el problema siguiente: dado que esos países pueden producir muchos bienes con unos costes menores que nosotros, y lo harán en cuanto se les presente la oportunidad, tenemos que aprender a producir los bienes que estos países todavía no saben producir.
Es decir, ¿cómo convertimos a España en un país atractivo para empresas innovadoras, de nueva tecnología y, por ende, con alta movilidad internacional? Estas empresas buscan países donde el trabajo sea de alta calidad, los servicios eficientes, la carga fiscal sobre la renta de sus trabajadores moderada. No hay otras soluciones que más y mejor educación de la fuerza laboral, mayor nivel de I+D+i y mucha más flexibilidad en el mercado laboral, que incentiven la inversión y faciliten el cambio tecnológico que nuestro tejido productivo necesita.
En concreto, más allá de triplicar el gasto en I+D+i, estos objetivos requieren ir con verdadera determinación hacia: a) una drástica e inmediata reforma para que las universidades compitan y se recompense y reconozca a las mejores; b) una reducción del tipo marginal del impuesto sobre la renta para los empleos de alta productividad; c) una rebaja sustancial en la tributación de las ganancias de capital que provengan de nuevas inversiones productivas, y d) la reanudación del proceso de liberalización, largo tiempo parado, desde la comunicación hasta los servicios profesionales, la distribución, la energía y los transportes. Desde hace más de 10 años se habla de estas reformas sin que ningún Gobierno se haya atrevido a empujarlas de forma definitiva, todos aparentemente satisfechos de que "todo iba bien". Pero el actual Gobierno, por poco que le guste, ya no tiene alternativas: o bien pone en marcha drásticas reformas, o bien le espera el fracaso.
Ahora bien, estas medidas, por absolutamente urgentes y necesarias que sean, no son suficientes, ya que no resuelven tres problemas fundamentales a los cuales nos tenemos que enfrentar en el más inmediato presente: 1.- ¿qué hacer para que el crédito vuelva a llegar a la inversión?; 2.- ¿qué hacer con las empresas que quiebran?, y 3.- ¿cómo facilitar la contratación de desempleados por parte de las nuevas empresas?
Para empezar, es necesario reactivar el flujo crediticio. Un mayor protagonismo del ICO y de otras entidades públicas es útil, pero no es, en absoluto, suficiente. Hace falta que se "desahogue" y vuelva a funcionar el sector financiero, componente importante que parece estar en paro voluntario. ¿Es posible, entonces, facilitar rápidamente la entrada de otras instituciones financieras en el mercado nacional? Yo creo que sí, siempre y cuando el Gobierno y el Banco de España quieran hacerlo.
No todos los bancos del mundo están parados, y varios van buscando oportunidades para invertir. Además, ante la probable reestructuración del sistema financiero español, y para evitar una excesiva concentración, hace falta que más bancos entren en el mercado nacional, aunque sea a costa de comprar bancos y cajas españoles que se encuentren en situación de debilidad estructural. Por esta razón, es bueno acabar con los subsidios, implícitos o explícitos, para los bancos y cajas con problemas, que, es evidente, no son todos.
La política apropiada no es regañar a los bancos porque no hacen lo que el Gobierno desea. Es bueno que los bancos piensen en sus negocios, en tener beneficios, mientras que el Gobierno y el Banco de España se dedican a favorecer la máxima elasticidad de oferta en el sector financiero y la seguridad de los depositantes. A cada uno su trabajo, y que nunca se acabe la paciencia de nadie.
Asimismo, las empresas que quiebran despedirán a los trabajadores y éstos tendrán que buscar un nuevo empleo. Esto implica que, al mismo tiempo que se facilite el ajuste laboral, el dinero público debe gastarse en ofrecer a estos trabajadores una ampliación de su seguro de desempleo, una buena política de formación y fuertes incentivos para que encuentren un nuevo trabajo cuanto antes. La investigación sobre este tema no es sólo muy extensa, sino que también es clara y efectiva: todo lo que nuestros políticos tienen que hacer es consultar con algunos de los expertos mundiales que tienen la ventaja de ser españoles o hispano parlantes.
En cualquier caso, se debería introducir un programa que permita fuertes reducciones de la carga fiscal sobre el salario para aquellos trabajadores despedidos que encuentren un nuevo empleo. O, alternativamente, introducir la posibilidad de convertir las prestaciones por desempleo en bonificaciones para el empleo para aquellos que encuentren trabajo antes de que las prestaciones se acaben.
Puesto en forma de eslogan, el objetivo de las políticas económicas debe ser la fluidez y no la rigidez, el cambio y no la conservación, el apoyo a los que corren riesgos y no la protección a los que se equivocaron. Para hacer nuevas tortillas, hay que romper unos cuantos huevos.
Éste -pero en conjunto y no en pequeñas y tímidas piezas- es el paquete económico que el Gobierno de España puede -y debe- introducir ya. El hecho de que, dos años después del inicio de nuestra crisis, no se haya tomado todavía ningún tipo de medida drástica como las apuntadas aquí es un grave error de política económica.
¿Alcanzará el déficit público niveles del 7-8% del PIB, o más, durante un par de años como consecuencia de estas medidas? Seguramente sí. ¿Pero para qué tener una ratio inferior al 40%, de deuda pública respecto al PIB, si no es para permitir que se suba hasta el 60% en circunstancias como las actuales? Ésta es una cuestión seria. ¿Qué sentido tiene, estimado señor Solbes, ahorrar tanto en los tiempos de bonanza si no es para gastarlo en los tiempos de adversidad? Estas medidas se deberían haber tomado hace dos años pero no se hizo. Aunque nunca es demasiado tarde o, al menos, eso es lo que esperamos todos.

martes, febrero 24, 2009

Analizando el discurso político

Hace más de una década que escucho Radio 5, especialmente cuando voy a Asturias por el puerto de Pajares. Hay dos razones para ello. La primera es la fantástica cobertura que hace que rara vez se deje de sintonizar con nitidez. Por ejemplo, cuando subes a los Hoteles que están en la carretera de Asturias hay una zona de sombra de la emisora de León pero se puede escuchar la de Gijón. La segunda razón son los micro-documentales donde tiene cabida la gramática, la literatura, el cine, la ciencia o la cocina. No recuerdo ninguno de economía.

Las noticias no son tan buenas. Las que pueden dar de agencia son normales pero en las que tienen que trabajar de palmeros del gobierno son sencillamente delirantes. Por cierto, cuando yo empecé a escuchar la emisora hace más de una década gobernaba el pepé y hay cosas que nunca cambian. Yo lo noto sobretodo en las noticias de economía y extrapolo ese nivel de fiabilidad a otros temas sobre los que he pensado menos.

Conduciendo hacia Vigo por la autopista das rías baixas hay una zona en que apenas se pueden sintonizar emisoras de radio. Empieza un poco más allá de Benavente y termina más allá de Verín. En el viaje de ida el sábado tuve la fortuna de sintonizar una emisora portuguesa con música agradable y buen humor. En el viaje de vuelta, el domingo por la tarde, sólo funcionaba Radio 5.

La emisora iba desgranando sus amenos micro-documentales y dando las noticias cada quince minutos. Sin ningún tipo de cambio las noticias empezaban con la voz de Zapatero desde Bruselas exhortando al mundo a:

1. Eliminar los paraísos fiscales

2. Eliminar los incentivos EXCESIVOS de los banqueros.

Seguramente alguien estará pensando que me he equivocado al transcribir la segunda propuesta. Mis lectores saben que detrás de la ligera desaceleración financiera hay un problema de incentivos incorrectos. Por ejemplo, está el incentivo a asumir riesgos excesivos debido a que si las cosas van bien gana el gestor y si van mal pierden los contribuyentes.

Está claro que hay un problema pero no está clara cuál es la solución porque no se entiende totalmente el problema. Usando una vez más el símil aeronáutico, hay una manera sencilla de frenar los accidentes de aviación (la prohibición) y una más difícil pero productiva (la regulación sistemática y dinámica).

En cualquier caso, en más de una hora sin otra cobertura de radio tuve la oportunidad de escuchar seis o siete veces el discurso de Zapatero. Por tanto, estoy seguro de que dijo incentivos excesivos.

Por un segundo pensé que él se había liado con las palabras pero enseguida me dí cuenta de que yo estaba equivocado y que Radio 5 estaba haciendo su papel repitiendo el discurso cada quince minutos.

Existe la posibilidad de que el oyente medio de Radio 5 piense que incentivos excesivos es sueldo excesivo de los banqueros. Por tanto, un problema relativamente difícil (incentivos equivocados) se convierte en un problema relativamente fácil (incentivos excesivos) que tiene una medida sencilla al alcance de todas las cabezas: bajar el sueldo de los banqueros.

Yo sospecho que el oyente medio de Radio 5 es bastante sofisticado aunque no necesariamente en temas económicos. Mi impresión es que los políticos saben para quien hablan, tienen el mensaje correcto y un fantástico grupo de palmeros que lo repiten hasta que la gente se lo aprenda de memoria.

Existe también la posibilidad de que Zapatero crea que el sueldo de los banqueros es el problema y que rebajándolo se solucionará. Esa idea es tan burda que parece imposible que pueda ser parte del equipaje intelectual de un gobernante de un país avanzado. Sin embargo, en este punto hay opiniones contrapuestas entre los al menos seis lectores del blog que en algún momento de su vida han tenido tratos con él. De hecho, me consta que uno de ellos ha ido alguna vez invitado a Doñana y su opinión sería de gran ayuda para el resto de inquietos lectores del blog.

miércoles, febrero 04, 2009

Sobre Olivier Blanchard

Blanchard es uno de los grandes economistas de nuestro tiempo. Es el autor de un libro de texto fantástico que puede entender todo aquel que quiera dedicar varias horas a la semana durante un curso académico. Allí está casi todo lo que se sabe aunque lo que se sabe nunca parece suficiente.

Estas son mis anotaciones del artículo. Quizás mis estudiantes quieran saber en que me fijo yo aunque es mucho más importante saber en que se fijan ellos.

Uncertainty
Removing tail risks
Removing perception of tail risks

Price
Floor price of troubled assets

Quantitative easing
At home
Swap lines to foreign central banks

Temporary subsidies to consumers
Public infrastructure


Risk spreads?

sábado, enero 31, 2009

La salida de la crisis

Si yo fuese una persona sensata nunca escribiría esta entrada del blog. Haría como el resto de mis compañeros y me mantendría callado hasta que escampe. Es decir, una década. No obstante, soy una persona muy curiosa (la curiosidad mata al gato) y tengo que exponer lo que yo tengo en la cabeza para comprobar si hay alguna cosa que se me escapa o realmente esto es lo que hay.
No me gusta mucho el tema de la adivinación. Xavier Sala hizo hace unos años un interesante ejercicio de adivinación sobre el siglo XX desde el XIX con consecuencias intencionadamente desastrosas. En este ejercicio se ironizaba sobre la interminabble lista de predicciones equivocadas de grandes expertos e intelectuales. Un solo ejemplo basta. En las películas de ciencia ficción del siglo pasado los habitantes de las ciudades del 2009 circulaban en vehículos voladores, se vestían con trajes espaciales, comían y se curaban instantáneamente a base de píldoras pero ninguno llevaba teléfono móvil. Por otra parte, Las compañías de teléfono móvil se gastan millones de euros en una tecnología que permite la videoconferencia pero la gente ha desarrollado casi por su cuenta e independientemente el SMS.

Supongamos un escenario donde se resuelve el marasmo financiero internacional, el plan de choque de Obama funciona y se recupera Alemania. ¿Qué pasaría en España? Tendríamos varios millones de trabajadores de la construcción desempleados y con escasas posibilidades de hacer un trabajo alternativo. Sin embargo, esta es la visión estática y pesimista del problema. Hay una visión un poco más optimista que se basa en un análisis dinámico y marginal. Es decir, cada una de esas personas desempleadas es completamente diferente a la otra. Todas pensarán cuál es su alternativa más cercana, alguno caerá en la desesperanza pero otros descubrirán una cualidad que tienen por la que otras personas están dispuestas a pagar y la desarrollarán.
Un ejemplo, llevo tres meses esperando a que alguien venga a arreglar una persiana de manivela en mi casa, llevo años intentado que alguien ajuste el cierre de las puertas acristaladas del balcón para reducir ruido y entrada de frío. No es la primera vez que harto de tonterías termino dedicando uno o varios días a solucionar yo mismo un problema que un profesional podría solucionar en media hora. ¿No podría algún desempleado de la construcción echarme una mano? ¿No podría el amigo que instaló las puertas decidirse a arreglármelas ya que ahora no se pasa el día saltando de obra en obra poniendo puertas nuevas? Sé que éste y otros ejemplos provocarán críticas y hasta hilaridad pero así es como funciona realmente la economía cuando no hay una burbuja en marcha. Es decir, con pequeños cambios en el comportamiento de los individuos que agregadamente dan lugar a grandes transformaciones.
El gran problema de este proceso lento, doloroso pero al final efectivo que he descrito son las ocurrencias gubernamentales. Es decir, la de aquellos que confunden la necesidad o conveniencia de intervención gubernamental con la bondad intrínseca de cualquier intervención. Más temprano que tarde, alguna lumbrera va a proponer y supongo que logrará hacer planes de construcción de vivienda pagados por el gobierno. La idea que el gobierno gaste el dinero de los contribuyentes para poner a trabajar a la gente en lo que sea para que la economía siga funcionando puede tener tres niveles:
Nivel 1. Se les puede poner a producir un servicio que sea útil (Ley de dependencia) o mejor aún a construir un bien de capital público que pueda mejorar la productividad.
Nivel 2. Se les puede poner a producir un servicio no muy útil pero que no afecte a los precios relativos de los bienes. A mi me resulta difícil pensar en este tipo de servicios. De hecho, yo creo que para que no afectasen a otras actividades económicas se les debería, simplemente, dar un subsidio de desempleo.
Nivel 3. Se les puede poner a producir un bien dudosamente útil y que afecte de forma ineficiente a los precios relativos de los bienes.

La idea de fomentar la construcción se encontraría en el nivel 3. Como siempre, en el máximo nivel de estulticia. Tenemos muchos promotores con viviendas sin vender, muchos particulares con perdidas importantes en su patrimonio y el gobierno va y produce más de un bien que sobra a los precios actuales. En consecuencia, habrá más dificultades de venta y más problemas para los propietarios. Al tener Gobierno, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Municipios y todo tipo de organismo no hay duda de que algún plan como el que describo se pondrá en marcha tarde o temprano.


La otra industria importante es el turismo. Si el cambio climático no lo impide, tenemos sol, variedad paisajística, piedras e instalaciones turísticas para entretener a una buena parte del mundo. Les podemos entretener desde unos pocos días al resto de su vida si están por encima de la séptima u octava década de su vida. Por otra parte, resulta que la explosión de la burbuja especulativa nos dejará con muchos edificios vacíos dispuestos a ser ocupados por visitantes. En definitiva, tendría gracia que nadie pensase en las posibilidades y necesidades de este sector por avergonzarnos de ser los camareros del mundo. Alternativamente, por tratar de reconvertir la economía hacia la investigación y el desarrollo.

Yo creo que ponerse a hablar de investigación a estas alturas es simplemente un sarcasmo. Un plan serio a treinta años vista tendría resultados inciertos. Un conjunto de ocurrencias internamente inconsistentes y que cambian estando el mismo partido en el gobierno y se derogan cuando entra el otro tendrá resultados mucho más seguros: el fracaso más estrepitoso. Por ejemplo, circula por ahí algún tipo de Decreto que dice que los méritos profesionales de un profesor universitario dependerán de la docencia, de la investigación y de la gestión. Por tanto, un profesor de cirugía de treinta y cinco años puede dedicar veinte años a la política universitaria y al final de ese periodo pedir que se le dé la máxima categoría académica en la formación de futuros cirujanos. Es sólo un ejemplo de la perversidad del sistema de ciencia y tecnología del que disponemos pero podría cerrar el blog y abrir uno dedicado únicamente a este tipo de ocurrencias y chascarrillos.

En resumen, hablemos en serio de turismo …

viernes, diciembre 12, 2008

El emperador está desnudo

El “emperador” es nuestro inefable presidente del gobierno. El pobre hombre que se ha atrevido a gritar la famosa frase el empresario Miguel Cantos.

Zapatero es uno de los mejores políticos de la historia. Conoce este país como si lo hubiese inventado él y puede permitirse lujos como el de ayer. Para los marcianos que lean el blog decirles que se presentó en una reunión de empresarios y dijo más o menos lo siguiente:
- La crisis es una sorpresa no anunciada. Las predicciones optimistas eran equivocadas.
- Como las predicciones fallaron al anunciar la crisis seguramente también fallarán en su apreciación sobre la profundidad y duración de ésta.
Durante el día los medios de comunicación trataron de apuntalar esta visión.
La burbuja inmobiliaria en varios países, sus efectos bancarios, la insostenibilidad del precio del petróleo ha sido discutida al menos desde 2.003. Mientras tanto, Zapatero y sus secuaces se han dedicado a insultar a cualquiera que mencionase estos temas. Los medios de comunicación dicen que los críticos no eran instituciones de prestigio. Por supuesto, la definición de institución de prestigio es: aquella que no fuese capaz de ver la que se estaba preparando.
Todo esto es demasiado pueril y surrealista para merecer un análisis detallado. La crisis esta aquí para quedarse y todos la iremos sufriendo día a día. Negarla sólo hará más difícil tomar medidas y que éstas sean más duras e ineficaces cuando finalmente se tomen. Las personas que más sufrirán con este enfoque serán, por supuesto, aquellas que nuestro presidente dice proteger.
La verdadera noticia no es que un empresario le haya cantado las verdades del barquero a grito pelado al presidente: “las cosas están mucho peor de lo que usted dice”. El detalle revelador es que sea el único que se atreva a hacerlo. ¿Qué esperan el resto de los asistentes? ¿Por qué le dan oxígeno a una estrategia y a un presidente altamente tóxicos?
La explicación que se me ocurre es que el empresario medio depende de subvenciones de distinto tipo y no puede permitirse decir lo que piensa. Pero, en economía los hechos son tozudos, los puedes pintar de rosa pero la herrumbre saldrá pronto por encima de la pintura.
Los empresarios no son los únicos que están callados esperando a que pase la tormenta. El papel de los profesores universitarios es simplemente esperpéntico. No se oye ni una mosca.
Termino con una anécdota que sugiere que las cosas podrían no estar mejor gobernando el partido de la oposición. Hace unos años vino la Consejera de Hacienda a dar la charla de la fiesta de la Facultad. Fue el último año en que se permitió hace la fiesta dentro de la Facultad. Los servicios estaban atascados, las puertas de las aulas reventadas y había vomitonas y excrementos por los pasillos.
Mi primera sorpresa es que esta situación no le sorprendiese y no amenazase con cerrar la Facultad si volvía a ocurrir algo remotamente parecido.
La segunda sorpresa es que durante unos minutos defendió con ahínco la estabilidad presupuestaria año a año. Había un par de docenas de profesores en la sala y nadie dijo nada. Yo no lo podía creer y le dije dos cosas:
1. No me imaginaba un político con el coraje de equilibrar el presupuesto en periodo de crisis.
2. Equilibrarlo seguramente empeoraría la recesión.
Ella me contestó dos cosas.
1. Que no entendía de economía.
2. Que no iba a haber ninguna recesión. En este momento, señaló al Director de Estadística de la Junta y le dijo ¿Verdad? Fernando Mayo asintió vehementemente.
El resto de profesores me miraban alucinados y yo tenía la impresión de haberme metido donde no debía. Le dí las gracias por la intervención y subí a contárselo a Daniel. Daniel me dijo cuál hubiese sido su réplica: “desde el Faraón y Putifar después de siete años de vacas gordas vienen siete años de vacas flacas”.


jueves, julio 24, 2008

¿Fotografía premonitoria?

Cadena de Montaje de FASA-Renault en Valladolid.


sábado, julio 19, 2008

Fernando Fernández Méndez de Andés


Entrevista en Peridodista Digital a este economista nacido en El Franco (Asturias) y actual rector de la universidad Antonio de Nebrija.


¿Qué errores ve en las medidas de política económica de los últimos años?
La palabra complacencia define la política económica española. Hemos sido muy complacientes con un crecimiento del crédito que era excesivo, que desbordaba los límites de lo racional. También lo hemos sido con un crecimiento del sector inmobiliario y del precio de la vivienda, que hoy en día también calificamos como burbuja, pero que era evidente que se estaba produciendo y no se ha hecho nada para evitarlo.
Lo mismo con el déficit exterior. Incluso lo hemos sido cuando, desde posiciones cercanas al Gobierno y desde éste, se ha llegado a decir que en una unión monetaria daba igual un déficit de 10 puntos del PIB.
Creo que de alguna forma el Gobierno socialista quería demostrar que ellos eran capaces de hacer crecer la economía igual que lo había hecho el PP antes. Su objetivo era el de hacer crecer la economía sin darse cuenta de que el ciclo se acababa, que los desequilibrios se agravaban y que el nivel de peligrosidad en el que entraba la economía española era muy alto.
Eso es agua pasada. La crisis que hemos estado negando ha explotado con una virulencia inusitada. Era una crisis perfectamente previsible aunque no quizá con la intensidad con la que estamos viendo.


El Gobierno ahora asegura estar estudiando cómo hacer frente a la crisis…
El Gobierno aún sigue discutiendo qué quiere hacer; lanza globos sonda en la política económica, cada cual más ocurrente e inexplicable. No tiene ningún sentido que ahora hablemos de comprar suelo a las inmobiliarias; vamos a proteger los activos de éstas desde el Gobierno pero... ¿con qué justificación?
El Gobierno ahora ha pasado de la complacencia a la ocurrencia o al estupor. Pasa el tiempo y seguimos sin una economía sensata y definida.


¿Qué opina sobre el consejo de Zapatero de que 'hay que consumir'?
Desde el punto de vista económico, desde luego lo que hay que hacer es ahorrar. ¿Consumir cómo? Las familias no son capaces de hacer frente a los gastos. La inflación ha subido más de un 5%. El coste de la vida también ha subido, y más si sumamos la hipoteca. Si queremos consumir tendríamos que seguir endeudándonos. Me parece un ejemplo perfecto de despiste de la situación. Después de negar la crisis esto es una ingenuidad.
Cuando Zapatero dice esto de 'ningún pesimista genera empleo', parece que no se ha dado cuenta de que el ánimo de los ciudadanos, ese 'animal spirit', ha cambiado radicalmente.
Un Gobierno tiene que ser creíble. Decir a la gente que vivimos en un mundo alegre, confiado y decir que se consuma es una irresponsabilidad. El Ejecutivo está perdiendo credibilidad y esto está haciendo que sea menos eficaz.


Algunos se aproximan a decir que la crisis acabará en el 2011, ¿lo ve así?
Ojalá. La política económica tiene mucho qué hacer para facilitar la salida de la crisis. Para que en 2011 nos recuperáramos, tendrían que tomarse medidas adecuadas.
Primero, hacer más barato el empleo y flexibilizar el mercado de trabajo, abaratar la contratación fija, etc. El empleo tiene que ser un recurso lo menos escaso posible. Por otro lado, incrementar la competitividad de las empresas y reducir el impuesto sobre sociedades. Hay toda una batería de medidas que son necesarias para la recuperación, si no, nos vemos abocados a una crisis a la italiana. Una crisis en L; un crecimiento muy bajo en un periodo de 5 a 10 años.
Ese escenario no es descartable en la economía española. La salida de la crisis en 2011 no está garantizada si no se hace lo correcto.

viernes, julio 18, 2008

Soluciones imaginativas a la crisis inmobiliaria

Acabo de encontrar un video en el que se ve a los americanos luchando contra la crisis inmobiliaria.





La gente parece que le gusta esta política. Escuchad los aplausos y los vítores de fondo.
Los más inclinados a la macroeconomía sabran apreciar el ligero tono Keynesiano de este medida.
En Madrid, se podria empezar por la torre del banco que publica informes de situación pesimísticamente antipatrióticos.

El silencio ante la crisis

He colgado la entrevista a Pedro Schwartz para ver si consigo un poco de discusión sobre la crisis económica. Nos enfrentamos a una crisis económica sin precedentes y yo no consigo ni un comentario en mi blog de mi muy escasa pero escogida audiencia. ¿Será que la edad media de mis lectores les impide darse cuenta de lo que significa una crisis económica?
Esta entrevista fue publicada en el panfleto digital de Alfonso Rojo. Los de Molinaseca son muy especiales y éste no puede ser una excepción. Uno no puede quedar impasible ante un tipo que se queda sólo con otro periodista americano en Bagdad en la primera guerra del golfo (si mis jóvenes amigos. hubo una primera guerra del golfo cuando yo estaba a punto de irme a vivir a Estados Unidos). No puedo olvidar una crónica que firmaba en algún momento del otoño de 2001: “Alfonso Rojo desde algún lugar del interior de Afganistán”. Tengo que reconocer el talento para firmar la crónica aunque la haya escrito en La Casa del Reloj.

La frase con la que estoy de acuerdo.

La coyuntura se ha vuelto contra nosotros, pero la forma en que funciona nuestra economía nos ha hecho especialmente sensibles a lo que está ocurriendo en el extranjero.

Yo creo que existe mucha evidencia de que esto es así. Lo que es curioso es el intento de ocultar esta circunstancia y el linchamiento que sufren los que la mantienen. Es curioso porque parafraseando a un joven pero gran economista y amigo diré que: "no se puede ser tan soberbio como para creer que en cuatro años has creado las debilidades de la economía española". En otras palabras, si yo estuviese de consultor para el PSOE no me costaría mucho demostrar que alguno de los problemas que sufrimos tienen su origen en la historía económica de España o en los ocho años "gloriosos" del PP. Tendría más problemas para justificar los cuatro años en blanco que siguieron.

Las frases con las que tengo algún problema:

1. Zapatero está como en otro mundo y encantado consigo mismo, como drogado. Como si hubiese tomado cocaína, no digo que la tome, pero tiene el mismo aspecto que una persona que acaba de tomarla.
2. Primero han demostrado no enterarse de lo que estaba pasando e incluso mentir, y después están como una gallina a la que le han cortado la cabeza, corriendo por el corral.

El caso es que yo lo veo así pero sé lo suficiente sobre ciencia para no fiarme de mis sentidos. Por tanto:

1. Este es el aspecto que da pero yo sospecho desde hace años que es una actuación.
2. Es una actuación que, para mi sorpresa, consigue la aprobación de los votantes en encuestas y en elecciones. Tengo que reconocer que Zapatero tiene un gran talento para conocer y aprovechar en su favor las debilidades de nuestro país.

Otra cosa distinta es que la inflación, el desempleo y el déficit exterior vayan a verse afectados por su actuación. Yo creo que alguien le ha contado la teoría de los sentimientos de Keynes y le ha dado más peso del debido en su discurso.

Finalmente, estoy asustado por el silencio de los que saben. Entre mis escasos pero escogidos lectores hay varios trabajadores cualificadísimos y altos cargos de banca, altos cargos de la administración y varios economistas con carné del PSOE. Creo que alguien podrá decirnos aunque sea en condición de anónimato cuáles son las veintiúnmedidas y si, de verdad, creen que van a funcionar.

Entrevista a Pedro Schwartz

Periodista Digital. 17 de Julio de 2008

Christian Rubio (PD).- Pedro Schawrtz siempre ha hablado con franqueza, espontaneidad y sin tapujos. Con estas premisas ha dicho que “no le interesa para nada lo que haga el Gobierno”, ya que no confía en su diligencia para afrontar la crisis económica. Cree necesaria una reforma “muy profunda” a un problema que nos ha convertido en un país “especialmente sensible”, no sin antes criticar a Solbes por su “ignorancia” e impericia.

Solbes por fin se ha enterado de la crisis y afirma que probablemente se trate de la más compleja de la historia…
Eso es una tontería. ¿No se acuerda él de la crisis del 74 al 82? Eso indica que es un ignorante de la historia. Aquella crisis sí que fue complicada porque la inflación llegó a ser del 30% y el paro pasó del 25%.
Y pensar que Solbes le ganó el debate a Pizarro…
Le ganó el debate porque Pizarro hizo cosas que no tenía que hacer, pero eso ya da igual. Ese debate está olvidado. Solbes es un hombre que no ha estado nunca en la empresa, es un burócrata tanto en Europa como en España, y por tanto de economía en realidad sabe poco y de historia nada.
Ya no sólo es en la macroeconomía, la economía de los españoles de a pie empieza ya a resentirse, ¿no?
Suelen estar ligadas. La “macro” es la suma de las “micros”, y el pensar que se puede estropear el crecimiento de la economía en general sin que eso afecte a las personas que forman parte de esa economía es un error. La división entre ambas es también un error.
¿Esto es una crisis coyuntural o estructural por no haber hecho los deberes el Gobierno español?
La coyuntura se ha vuelto contra nosotros, pero la forma en que funciona nuestra economía nos ha hecho especialmente sensibles a lo que está ocurriendo en el extranjero. A esto también se añade el hecho de que nuestro crecimiento está basado en producciones de poco valor añadido, así que lo sufrimos más que otros países.
Parece que la crisis del ladrillo ahora también llega al sector automovilístico…
Y va a llegar más lejos, porque está tocando al sistema financiero. Si los bancos y cajas restringen el crédito afectará a muchas compañías.
¿El batacazo de Martinsa-Fadesa ha provocado una crisis entre Solbes y Sebastián?
No me interesa, porque ninguno de los dos saben ni van a hacer nada que tenga ningún interés. Si se pelean que se peleen, llevan muchos años haciéndolo, y a los españoles no les interesa para nada lo que hagan.
¿Entonces no se puede tener confianza en las medidas que aplicará el Gobierno para afrontar el problema?
Claro que no. Primero no sé qué medidas van a pensar, el enfrentarse con una situación así implica un conocimiento y pensamiento un poco más profundo, y este es el momento en el que hay que llevar a cabo una reforma muy intensa.
¿Qué solución deberían tomar Zapatero y Solbes para no vernos en esta situación?
Primero marcharse. Pero no lo van a hacer y además Zapatero está como en otro mundo y encantado consigo mismo, como drogado. Como si hubiese tomado cocaína, no digo que la tome, pero tiene el mismo aspecto que una persona que acaba de tomarla. No interesa nada lo que haga el Gobierno porque no va a hacer lo que tiene que hacer. Cuando hay una situación así hay que cambiar las cosas a fondo, liberar el mercado de trabajo, el precio de la energía y una reforma del sistema educativo, que han estropeado aún más. Luego habría que reducir el gasto público y los impuestos.
Así que las 21 medidas propuestas por Zapatero son puro maquillaje…
No las he leído porque es que no me interesan. No vienen al caso ni él sabe lo que hace, por lo que no importan. No estoy siendo demasiado duro, es que es así como va a ser. Primero han demostrado no enterarse de lo que estaba pasando e incluso mentir, y después están como una gallina a la que le han cortado la cabeza, corriendo por el corral.

jueves, julio 17, 2008

La oposición tan floja como el gobierno: la escuela de verano del PP

Hay momentos en que me planteo seriamente si no sería un buen momento para huir del país un par de décadas a ver si escampa.
En este blog he comentado repetidamente mi estupor por las salidas de pata de banco de nuestro presidente y su equipo económico. No puedo creer que su solución para la que se está liando sea decir que el pesimismo no crea puestos de trabajo. Adicionalmente, ayer, con aire solemne, proclamaba que el gobierno estaría al lado de los trabajadores en esta crisis. La realidad es que el gobierno pagará pasivamente a los desempleados y hará uso de otras ayudas sociales como han hecho todos los gobiernos de este país desde que yo puedo recordar. Las políticas del gobierno (el cheque bebé, la ayuda al alquiler a los jóvenes o la subida del salario mínimo) no van a ayudar. Si alguien recuerda alguna más que lo diga.
Sin embargo, la mejor manera de estar activamente con los trabajadores sería que la crisis no hubiese llegado, hubiese llegado de forma más atenuada o que fuese corta. ¿Qué ha hecho o que hará con respecto a estas cuestiones? No puedo hacer un análisis porque desconozco que se haya hecho algo.
También dijo: “yo no me subiría a un barco donde el capitán no supiese el rumbo”. En este caso, yo ya estaba subido y el capitán llegó el último. La cuestión es si hay alguna posibilidad de bajarse. En cualquier caso, el personaje no da para mucho.
El motivo real de preocupación en este momento es la oposición. Ayer apareció en la prensa el anuncio de una escuela de verano para cargos del partido que lleva por título “Soluciones para la crisis”. Por un momento, pensé que se trataba de un foro de emergencia en el que personas de muy bajo perfil político espantadas del gobierno de Zapatero hiciesen algunas propuestas básicas para este momento tan difícil. Abrí el fichero del curso pensando que conocería a alguno de los organizadores o los ponentes y si me interesaba la charla me acercaría a Santiago a ver que decían (soy una persona muy curiosa). Fue en ese momento, cuando pensé en abandonar el país. Se trata de un conjunto amorfo de cargos del partido hablando de los temas más inverosímiles. De todos ellos, dándole el beneficio de la duda, sólo Montoro sería capaz de decir cuales son los efectos básicos de una bajada de impuestos en un modelo macroeconómico de economía cerrada. Me puedo imaginar a todos estos políticos repitiendo eslóganes durante todo el fin de semana que luego repetirán los cargos medios en las provincias y ciudades.

miércoles, junio 11, 2008

La simple aritmética de la huelga

Una empresa vende un bien a 9 euros usando un litro de gasoil cuando éste cuesta 1 euro. Si el gasoil cuesta 2 euros y la empresa lo vende a 10 euros sus cuentas no han cambiado.
La empresa insiste en que el gobierno le dé una subvención de 1 euro para poder mantener el precio en 9 euros. En caso contrario, paralizará el país con una huelga.
El consumidor y contribuyente se encuentra en la tesitura de pagar 10 euros por el producto en el mercado o pagar nueve euros por el producto en el mercado y 1 euro de impuestos para financiar la subvención. Puesto que el consumidor y contribuyente es indiferente lo más efectivo es conceder la subvención y evitar la huelga.

Así podría empezar un examen de Microeconomía. A continuación se instaría al alumno a buscar los errores económicos en el comentario anterior.
Algunos errores evidentes:
1. El consumidor y contribuyente no es realmente indiferente entre pagar 10 euros por el producto o pagar 9 euros por el producto y 1 euro de impuestos. En el mercado puedes negarte a comprar el producto o por lo menos pensar en cómo sustituirlo a corto, medio o largo plazo. Si no pagas los impuestos te espera una multa y quizás la carcel. Este sencillo razonamiento, destapa la función primordial de la huelga: conseguir que el gobierno obligue a los contribuyentes a seguir pagando un producto que no les interesa.
Las ineficiencias y fraudes del sector público hacen que esta aritmética no sea fácilmente detectable por parte del consumidor y contribuyente.
La pista para encontrar este razonamiento la proporciona el hecho de que en la aritmética inicial los productores también eran aparentemente indiferentes entre subir el precio y cobrar una subvención. Si están dispuestos en gastar recursos para forzar una solución no pueden ser indierentes entre ambas soluciones.
2. La subvención evita que el consumidor deje de consumir algo que le resulte caro y busque alternativas. En consecuencia se seguirá consumiendo el mismo gasoil a pesar de que es más caro. No parece buena idea seguir consumiendo un producto cuyo precio seguirá creciendo en el futuro.
3. La subvención evita que el productor trate de producir el bien con menos gasoil. Las cuentas le salen como antes de la subida y desaparece el incentivo para ahorrar.
Algunos analistas que piensan de forma parecida. Todavía no he visto un artículo a favor de una subvención al gasoil.

jueves, mayo 29, 2008

Burbuja inmobiliaria y crisis

Javi hace memoria sobre lo que todos sabiamos desde hace mucho, mucho tiempo:
http://economiacies.blogspot.com/2008/05/rumbo-una-crisis.html

Yo le contesto con un modelo (representación simplificada de la realidad).