viernes, mayo 16, 2008

Experta inmobiliaria


Pago una cerveza al que encuentre la partida de costes que olvida esta prestigiosa empresaria. Espero que tenga más conocimientos de finanzas internacionales e ingeniería industrial. Duro Felguera se lo agradecerá.
La Nueva España, 16 de Mayo de 2008


Marta Aguilera considera «imposible» que baje el precio de la vivienda nueva
La gerente de Vegasol, tras su incorporación al consejo de Duro, defiende la participación gijonesa en el gran desarrollo urbanístico de las vías

Marta Aguilera, gerente de Residencial Vegasol, una de las principales promotoras de Asturias, considera que no existe ni crisis ni burbuja inmobiliaria, sino que el bajón que vive el sector se debe a la crisis de crédito de las entidades financieras, que han restringido la concesión de hipotecas. Los precios de los pisos nuevos están ajustados y es «imposible» que bajen. Aguilera, de 33 años, elegida esta semana primera mujer del consejo de Duro Felguera, visitó ayer LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, donde analizó algunos de los aspectos del mercado económico y empresarial gijonés.
«Es imposible que bajen los precios de las viviendas nuevas. Con esta rotundidad se pronunció ayer la gerente de Residencial Vegasol, Marta Aguilera Martínez, sobre la situación que vive el sector de la construcción residencial, uno de los más afectados por la actual crisis financiera desencadenada en Estados Unidos por las hipotecas basura. «El problema que hay es la crisis bancaria. Antes la gente iba al banco a pedir una hipoteca y le concedían el 120 o el 130 por ciento del valor de la vivienda. Ahora cuesta mucho que concedan una hipoteca y como máximo dan el 80 por ciento y solicitando avales de todo tipo, agregó. Marta Aguilera, que se acaba de incorporar como la primera mujer al consejo de administración de Duro Felguera, hizo estas consideraciones durante una visita a la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. Aguilera cree que los actuales precios de las viviendas «son buenos; nuestros márgenes de beneficio son normales y no se pueden bajar los precios porque los sueldos suben, las materias primas suben y los nuevos códigos técnicos encarecen también las viviendas». No obstante, considera que lo que sí bajarán son los precios de las viviendas de segunda mano. «El parón de la construcción tampoco es real, porque la demanda existe; la gente necesita seguir comprando vivienda, unos porque se casan y otros porque se divorcian», comentó . Vegasol apenas está notando la actual crisis, debido a que la empresa se centra en la promoción de residencia habitual y no de segundas viviendas, donde se ha contraído la demanda. En 2008 la empresa construirá 180 viviendas en Asturias, unas 70 de ellas en Gijón. En la ciudad también está interesada en entrar en el plan de Roces y en el plan de la zona de la barrera ferroviaria. «El plan de las vías es un proyecto ambicioso» y el precio de esas viviendas «va a ser caro», apuntó. A esta evidencia, Marta Aguilera añadió que, para que salga bien la operación, el mercado inmobiliario «necesita volver a la normalidad» y que, además, no se saquen al mercado a la vez todas las viviendas que van a hacerse en la zona liberada de las vías, para facilitar su absorción por el mercado. La posibilidad de que las constructoras gijonesas participen en la operación de la barrera ferroviaria dependerá de que se subasten lotes de suelo, dado que, si se realiza una única adjudicación, sólo las grandes constructoras nacionales tendrían capacidad para acometer ese proyecto. «Nos perjudicaría que se sacase un paquete global», apuntó. Vegasol también saldrá fuera de España y ya ha constituido una sociedad en Hungría.Marta Aguilera realizó ayer una visita a LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, tras su reciente nombramiento como miembro del consejo de administración de Duro Felguera, grupo industrial que, al igual que este periódico, tienen su sede gijonesa en el inmueble número cinco de la calle de Rodríguez San Pedro. En la foto, Marta Aguilera, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón.

martes, mayo 13, 2008

Comprar o alquilar: Ronald Coase en acción

La disyuntiva entre alquiler o compra de vivienda está afectada por el rendimiento financiero de los fondos necesarios para adquirir una vivienda. En algún momento, el propietario debe comparar el coste financiero de los fondos destinado a comprar la vivienda con la cuantía del alquiler. En principio, la oferta y la demanda deberían afectar a los alquileres y precios de venta de las viviendas hasta que, aproximadamente, el coste de alquilar fuese parecido al coste financiero de los fondos necesarios para comprar.

Ejemplo:
Vivienda de 100.000 euros.
El rendimiento anual de estos fondos en una cuenta bancaria al 4,8% sería de 4800 euros (400 euros mensuales).
Si el alquiler de la vivienda es superior a 400 euros la compra es más beneficiosa que el alquiler. En caso contrario, el alquiler es más beneficioso que la compra. En este último caso, es posible que la tendencia de la gente a alquilar hiciese subir el alquiler hasta que dejase de ser tan beneficioso. El límite estaría en los 400 euros.

Incluso en condiciones de igualdad financiera entre la compra y el alquiler habría personas que podrían inclinarse por la compra. Por ejemplo, si vas a permanecer durante un tiempo razonablemente largo en un lugar donde tienes relaciones familiares, sociales y económicas valiosas puede que no estés interesado en negociar y renegociar un acuerdo de alquiler cada cierto tiempo. Tu vida y tus necesidades familiares irán cambiando y no quieres tener que llevar a cabo una negociación cada vez que tengas que hacer algo en la casa. Por otra parte, la seguridad jurídica de la compra parece mucho mayor que la seguridad jurídica del alquiler. Estas son características importantes del “problema” de la vivienda que no aparecen frecuentemente en el análisis político.

El tema de la disyuntiva entre alquiler y compra ocurre también en el sector empresarial. La apertura de un nuevo centro comercial suele preocupar a los comerciantes del distrito comercial tradicional de la ciudad. El primer tema que se suscita es el posible cierre de los establecimientos localizados en zonas más tradicionales. Las cosas no son necesariamente así. Imaginemos que las ventas se reducen a la mitad por la aparición del Centro Comercial y que el funcionamiento mínimo de la tienda no permita reducir personal o cualquier otro tipo de gasto. Es probable que cuando se calculen los beneficios incluyendo el alquiler del local éstos se hayan transformado en pérdidas. La razón es que el alquiler de local fue negociado cuando el número de clientes era mucho mayor. En este momento, el gerente de la tienda debería ir a ver a su casero y pedirle una rebaja del alquiler. El casero tiene varias opciones pero una de ellas es obligarle a cumplir el contrato. Sin embargo, el cumplimiento del contrato implica el cierre del negocio. En ese caso, el dueño del local se verá en la tesitura de buscar un nuevo arrendatario y, quizás, en ese momento compruebe que la petición de bajada del alquiler era razonable. En principio, el arrendatario no puede saber si la petición de bajada de alquiler corresponde a una mala gestión del negocio, a una estrategia de engaño por parte del arrendatario o a una reducción real de la rentabilidad del local comercial. En cualquier caso, todos estos problemas de ajustes y negociaciones desaparecerían si se tratase de un local en propiedad y, aumentaría la probabilidad de que al tienda continúe abierta con la mitad de clientes y un rendimiento inmobiliario más bajo.

El último ejemplo corresponde a un empleado de hostelería, un restaurador, con una formación o talento excepcional. En consecuencia, el beneficio de su local es muy superior al de otros locales colindantes. En este caso, en el momento de renovación del contrato de alquiler el casero puede estar tentado de subirle el alquiler. Negarse a esta petición de subida implicaría incurrir en importante costes de traslado. Al final, el casero puede terminar llevándose parte de la remuneración extraordinaria relacionada con la formación o talento del restaurador. Este problema no ocurriría si el restaurador fuese el dueño del local.

lunes, mayo 12, 2008

CREC epílogo

La asignatura de Crecimiento Económico está llegando a su fin. Hemos dedicado bastante tiempo al análisis detallado del modelo de Solow y, llegado este momento, creo que merece la pena hacer algunos comentarios sobre este modelo.

El primer comentario es que no hay conocimiento económico generado fuera de los modelos. Si el modelo sabe a poco es tarea de las nuevas generaciones llevarlo al siguiente estadio.

El segundo comentario es que la fina inteligencia de Robert Solow consigue resultados espectaculares haciendo una distinción clara entre acumular más máquinas y disponer de máquinas más sofisticadas (alternativamente, técnicas o instituciones). Es decir, entre la acumulación de capital y el cambio técnico.
Esta aparentemente intrascendente distinción permite desmontar uno de los mitos fundamentales del crecimiento y desarrollo económico: el papel causal de la inversión. Cualquier proceso de crecimiento tiene que ir acompañado de un proceso de inversión. Pero, realmente, la inversión es un síntoma del crecimiento económico y no su causa. Por tanto, un programa de inversión "forzada" no conduce necesariamente a un proceso de crecimiento sostenido. Sin embargo, el cambio técnico si es una causa fundamental del crecimiento ya que, manteniendo constantes todos los demás factores aumenta el rendimiento y, por tanto, fomenta la inversión. Este resultado no parece estar en la caja de herramientas de los gestores de política económica que aparecen en los medios de comunicación pidiendo más invérsión para sus territorios.
El tercer comentario es que el modelo de Solow obliga a reflexionar sobre la naturaleza del cambio técnico. En su versión más mundana el cambio técnico se igualaría a tener máquinas cada vez más sofisticadas: azadas, arados, tractores … El siguiente escalón de sofisticación sería entender el cambio técnico como el surgimiento de determinadas ideas que permiten combinar los recursos de manera más ventajosa. El último escalón sería incluir en este concepto las instituciones políticas y sociales de un territorio. Es decir, entender que hay instituciones que permiten producir más con unos determinados recursos que otras. Por ejemplo, la seguridad jurídica y un sistema judicial ágil y efectivo.
Mi ordenación de los escalones en la definición del cambio técnico dependen de la dificultad de su implantación. En palabras llanas, cualquiera puede comprar una máquina en Estados Unidos y llevarla al país más pobre de la tierra aunque algunos gobiernos ponen impedimentos incluso a esta sencilla tarea. Un poco más difícil es que el país disponga del nivel educativo y los incentivos que permitan que las ideas se generen y se apliquen. La razón es que no es evidente como crear, promocionar o diseñar instituciones económicas, políticas y administrativas que fomenten la innovación.
Esta reflexión debería hacer pensar a los gestores de política económica. Salvadas las restricciones presupuestarias, no es difícil aumentar en casi cualquier porcentaje el gasto en investigación y desarrollo. Sin embargo, no es lo mismo aumentar el gasto en esta partida que conseguir que la innovación sea una parte sustancial del proceso productivo.

martes, abril 29, 2008

Pérez-Reverte

XL Semanal. 23 de Diciembre de 2007.
Permitidme tutearos, imbéciles.
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones. Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo. Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

viernes, abril 25, 2008

La uniformidad es enemiga de la innovación


Encadenamos tres días de fiesta en la Universidad de León. El miércoles la fiesta de la Comunidad Autónoma, el jueves fiesta local de la “independencia” de León y hoy fiesta universitaria (San Isidoro). Como decía, una buena manera de enfocar el fin de curso con racionalidad. Sin embargo, como mis clases son los lunes y los martes, este año apenas me han afectado los diversos puentes y acueductos y he logrado dar con un poco de calma el tema de Competencia Monopolística.
La clave de este modelo (estructura de mercado) es que numerosos competidores venden un producto ligeramente diferenciado. Por tanto, los consumidores tienen más opciones a costa de pagar un precio superior al de un producto no diferenciado.

Empecé la presentación del tema hablando de uniformes del colegio. Animé a los alumnos a que presentasen las dos visiones contrapuestas que hay sobre el tema. Una alumna comentó su disgusto por haber llevado uniforme porque, de algún modo, limitaba una forma de expresión personal. El resto de los alumnos y un servidor mencionamos las ventajas de llevar uniforme. Todas ellas conducen a un coste bajo:
1. No hay nada que pensar cada mañana ni hace falta ir de compras con frecuencia.
2. Se limitan las discusiones sobre lo que constituye un atuendo adecuado. Se elimina la presión social sobre la apariencia.
3. Dos o tres recambios de cada pieza (pantalón, camisa, chaqueta) son más que suficientes para pasar un curso académico.


Aparentemente, las ventajas superan a los inconvenientes de no poder usar la ropa como forma de expresión personal. Sin embargo, en cuanto se cambia el ejemplo la balanza se mueve en dirección contraria a la uniformidad. El segundo ejemplo que propuse fue el de los automóviles.




Imaginad un mundo en que el gobierno haya decidido que ahorremos en la compra de automóviles. Básicamente, en los concesionarios hay tres tipos de automóviles: pequeño, mediano y grande.
Si todos los coches son iguales ¿Cómo pueden cambiar? Es importante darse cuenta de que existe una relación esencial entre avance en la tecnología automovilística y diferenciación. La innovación llega a través de diferenciaciones continuas y sucesivas de los automóviles. En un mundo con tres tipos de automóviles todos seguiríamos conduciendo algo parecido a los SEAT de los años 60.









Esta relación entre diferenciación e innovación es la base de los modelos teóricos más avanzados de crecimiento económico. Por otra parte, esta idea puede abrir un debate sobre los intentos de uniformización europea de la enseñanza universitaria.


La columna mensual de Javi

La Nueva España. 24 de Abril de 2008
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Oportunidades Globales, Amenazas Locales
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¿Alguien se imagina cómo se construye un lápiz? Con esta pregunta el Premio Nobel en Economía, Milton Friedman, en los años 80 explicaba las bondades del mercado. El autor mostraba que para que un simple lápiz llegue a una tienda hacía falta el trabajo de muchas personas en varias partes del mundo. También argumentaba que sólo con un sistema de mercado se podía conseguir que esas personas, a través de los precios y guiadas por sus incentivos, se pongan de acuerdo para que los lápices estén en las estanterías de las tiendas a un precio muy asumible.
En dos décadas las cosas han cambiado mucho, la historia del lápiz la encontramos en You Tube, pero a pesar de todo el ejemplo se puede seguir utilizando. Podríamos seguir hablando de lápices pero también de otros productos que forman parte de nuestra vida diaria como son los reproductores de música, el teléfono móvil, el DVD o el ordenador personal que, de los muchos ejemplos que se pueden poner, nos permiten explicar la interconexión que existe en la actual economía global o mundial.
Tres investigadores de la Universidad de California publicaron recientemente un estudio, http://pcic.merage.uci.edu/papers/2007/AppleiPod.pdf, en el que tratan de averiguar dónde se produce una Ipod de la empresa Appel y cuál es el reparto mundial de su beneficio. El punto de partida es una Ipod de 30 gigabytes que en Estados Unidos tiene un precio al público de unos 300 dólares. A partir de ahí se “destripa” la Ipod en 451 componentes distintos, que van desde los tornillos hasta la logística de poner el producto en las estanterías de las tiendas.
Muy pocos de los componentes de la Ipod los produce Apple, sino que son subcontratados a otras empresas especializadas repartidas por el mundo. Las 451 piezas de la Ipod tienen un coste para la empresa Apple estimado en 144$. Hablemos del reparto del beneficio, ¿quién es el que más gana con la venta de una Ipod y dónde? Muchos podrían pensar que las empresas Chinas o los países asiáticos, porque al fin y al cabo es donde más componentes se producen. En cambio la respuesta es que Appel y las empresas americanas son las que más beneficio obtienen por la venta de un Ipod. En concreto, Appel obtiene un beneficio bruto de 80$ por cada Ipod, el 42,1% del total. En segundo lugar están Japón y sus empresas, que obtienen 26$, y en último lugar los países emergentes (China, Taiwan, Filipinas) que aportan menos del 1% al total del beneficio bruto de una Ipod.
La lectura de este ejemplo es clara, Apple ha aprovechado una oportunidad global. Se ha centrado en lo que sabe hacer, y por lo que obtiene el mayor beneficio, que es concebir la idea, desde su diseño e ingeniería hasta su distribución, y ha subcontratado lo que otros pueden hacer mejor y a menor precio en el mundo. La palabra clave es “en el mundo”, porque las nuevas tecnologías y la caída de los costes de transporte y de comunicación entre países permiten a las empresas diseccionar aún más sus procesos productivos y, o bien contratarlos a empresas especializadas, o bien producirlos en aquellos países donde más recursos y menores costes existan.
Las empresas españolas también han aprovechado estas oportunidades globales. En una investigación del año 2006, el profesor de la Universidad de Wharton Mauro Guillén pone de manifiesto que las empresas españolas invierten en el mundo más de lo que las empresas de capital extranjero invierten en España. Hoy las inversiones de empresas foráneas en España, que superan los 20.000 millones de euros, generan el 6,6% del total del empleo.
En cambio, estas oportunidades globales también tienen otra cara, el de las amenazas locales. Los asturianos pueden tener en la cabeza el reciente cierre de Autotex o los problemas en la Fábrica de Loza San Claudio o en los astilleros; los gaditanos podrían hablar mucho de Delphi, los catalanes de Samsung, y así hasta 130, que son los casos de deslocalización que han detectado en una investigación tres profesores de la Universidad Complutense en los últimos quince años (http://www1.euskadi.net/ekonomiaz/taula4_c.apl?REG=690).
En este contexto, muchas personas que ocupan empleos de baja cualificación pueden verse amenazados, aunque las cosas están cambiando. Actualmente, las actividades de alto valor añadido, como la Investigación y el Desarrollo (I+D), así como en la producción de bienes de elevado contenido tecnológico, también son objeto de deslocalización. En un documento reciente (www.ilo.org/public/spanish/dialogue/sector/techmeet/tmiti07/report.pdf) de la Organización Internacional del Trabajo se pone de relieve la creciente localización en países emergentes de actividades de alta tecnología, dejando de lado el tópico de que en China se hacen productos de bajo valor añadido. Por ejemplo, las cuatro empresas de telefonía más importantes del mundo (Motorola, Nokia, Ericsson y Siemens) suman 33 centros de I+D en China con más de 3.000 empleados de alta cualificación.
Las cuatro ideas más importantes que me gustaría transmitir con estos ejemplos son: primera, que existen oportunidades globales para aquellas empresas que tienen ideas y pueden ejecutarlas a costes cada vez menores. Segunda, estas oportunidades benefician a todos los consumidores del mundo, porque aumenta la competencia a escala global y con ello la innovación y la posibilidad de reducir los precios de un gran número de bienes y servicios. Tercera, los países emergentes tienen una gran capacidad de absorber inversión de las empresas de los países más desarrollados, lo que abre una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de millones de personas que también se están convirtiendo en consumidores globales. Y cuarta, los efectos positivos a escala global también tienen la contrapartida de amenazas locales, tanto para trabajadores de alta como de baja cualificación, y tanto en la industria como en los servicios.
La integración y conexión cada vez mayor de los mercados exige respuestas flexibles e imaginativas, de las empresas, de los trabajadores y de las Administraciones Públicas. Las empresas y los trabajadores tienen que dibujar su papel en el puzle global a través de la innovación y el conocimiento, pero las Administraciones también, porque lejos de perder protagonismo lo tienen y de manera decisiva. Las empresas necesitan una Administración que trabaje de manera ágil y flexible, cree instituciones estables, asegure el buen funcionamiento de los mercados, que diseñe una política fiscal atractiva, construya buenas infraestructuras físicas y tecnológicas, que asegure un buen funcionamiento de los servicios públicos básicos como la educación o que el sistema de innovación, pieza clave de ese puzle global, sea efectivo, y esto significa medir la innovación no a través de los recursos que se destinan sino de las rentabilidades que obtienen las empresas con ellos.

miércoles, abril 16, 2008

El extraño mundo de la política

Cristina Garmendia es el personaje más interesante del nuevo gobierno. Desde luego, tiene un bagaje intelectual y profesional muy distinto a otros miembros del gobierno. Un punto interesante es que a nadie le hubiese extrañado verla de ministra en un hipotético gobierno de Mariano Rajoy. Dicho esto, sólo puedo alabar la elección de Zapatero y sentirme confuso sobre el papel de esta mujer en el gabinete. Por ejemplo, me pregunto cuáles serán sus relaciones con la Ministra de igualdad. Estas son las declaraciones de Garmendia a Cinco Días el 29 de Abril de 2006:

Yo no he sufrido ningún tipo de discriminación, pero eso no significa que no la haya. En biomedicina somos mayoría de mujeres en estos momentos. Con lo que no estoy de acuerdo es con la imposición. No estoy a favor de las cuotas, y mucho menos dentro del sector privado, donde está en juego la competitividad de las empresas. Hay sectores en los que tradicionalmente no ha habido mujeres, y es ahí donde es más difícil que ocupen puestos directivos. Mi padre fue el promotor de que yo tuviera mi propio desarrollo profesional.

Por cierto, si las cuotas son un problema en el sector privado también lo son en el público. De hecho, el bienestar de las personas más desfavorecidas suele verse más afectado por la ineficiencia del sector público que el de las personas con más recursos económicos.

Una universidad de cartón piedra con figurantes



Llevo tiempo dándole vueltas al contenido de este vídeo y no encontraba la parte que me inquieta. Es decir, lo que está fuera de lugar.
Primero pensé que era la envidia que me corroe. A mí no me aplauden mis alumnos y si lo hiciesen no sabría interpretarlo. Luego, pensé que era la imagen de la Facultad extrañamente vacía mientras el rector aparece casualmente por allí. Finalmente, creo que lo descubrí. Los alumnos tienen ante sí al Ministro de Industria a punto de enfrentarse a una crisis económica de magnitud desconocida y sólo se les ocurre aplaudir como si estuviesen contratados como extras en un anuncio. No se trata de un Ministro al que no conozcan o que crean que no le pueden entender. De hecho, hasta el viernes anterior era su profesor y les explicaba el concepto de elasticidad de la demanda.


Algunas preguntas posibles:
- Sus planes para el Ministerio.
- Una descripción de sus desacuerdos con Solbes.
- ¿Cómo logra comunicarse con Zapatero en temas de economía?
- Una valoración de la crisis económica.
- Una valoración del papel del gobierno en la profundidad de la crisis económica.

- Una valoración de los efectos a medio plazo de las propuestas de incremento del gasto público para mitigar los efectos de la crisis.


martes, marzo 25, 2008

Innovación y crisis finaciera

Se puede ser casi un experto en el tema:

1. Escuchando esta magnífica conferencia de Paul Krugman.



2. Leyendo a Paul Krugman en el New York Times.
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March 24, 2008
Taming the Beast By PAUL KRUGMAN
We’re now in the midst of an epic financial crisis, which ought to be at the center of the election debate. But it isn’t.
Now, I don’t expect presidential campaigns to have all the answers to our current crisis — even financial experts are scrambling to keep up with events. But I do think we’re entitled to more answers, and in particular a clearer commitment to financial reform, than we’re getting so far.
In truth, I don’t expect much from John McCain, who has both admitted not knowing much about economics and denied having ever said that. Anyway, lately he’s been busy demonstrating that he doesn’t know much about the Middle East, either.
Yet the McCain campaign’s silence on the financial crisis has disappointed even my low expectations.
And when Mr. McCain’s economic advisers do speak up about the economy’s problems, they don’t inspire confidence. For example, last week one McCain economic adviser — Kevin Hassett, the co-author of “Dow 36,000” — insisted that everything would have been fine if state and local governments hadn’t tried to limit urban sprawl. Honest.
On the Democratic side, it’s somewhat disappointing that Barack Obama, whose campaign has understandably made a point of contrasting his early opposition to the Iraq war with Hillary Clinton’s initial support, has tried to score a twofer by suggesting that the war, in addition to all its other costs, is responsible for our economic troubles.
The war is indeed a grotesque waste of resources, which will place huge long-run burdens on the American public. But it’s just wrong to blame the war for our current economic mess: in the short run, wartime spending actually stimulates the economy. Remember, the lowest unemployment rate America has experienced over the last half-century came at the height of the Vietnam War.
Hillary Clinton has not, as far as I can tell, made any comparably problematic economic claims. But she, like Mr. Obama, has been disappointingly quiet about the key issue: the need to reform our out-of-control financial system.
Let me explain.
America came out of the Great Depression with a pretty effective financial safety net, based on a fundamental quid pro quo: the government stood ready to rescue banks if they got in trouble, but only on the condition that those banks accept regulation of the risks they were allowed to take.
Over time, however, many of the roles traditionally filled by regulated banks were taken over by unregulated institutions — the “shadow banking system,” which relied on complex financial arrangements to bypass those safety regulations.
Now, the shadow banking system is facing the 21st-century equivalent of the wave of bank runs that swept America in the early 1930s. And the government is rushing in to help, with hundreds of billions from the Federal Reserve, and hundreds of billions more from government-sponsored institutions like Fannie Mae, Freddie Mac and the Federal Home Loan Banks.
Given the risks to the economy if the financial system melts down, this rescue mission is justified. But you don’t have to be an economic radical, or even a vocal reformer like Representative Barney Frank, the chairman of the House Financial Services Committee, to see that what’s happening now is the quid without the quo.
Last week Robert Rubin, the former Treasury secretary, declared that Mr. Frank is right about the need for expanded regulation. Mr. Rubin put it clearly: If Wall Street companies can count on being rescued like banks, then they need to be regulated like banks.
But will that logic prevail politically?
Not if Mr. McCain makes it to the White House. His chief economic adviser is former Senator Phil Gramm, a fervent advocate of financial deregulation. In fact, I’d argue that aside from Alan Greenspan, nobody did as much as Mr. Gramm to make this crisis possible.
Both Democrats, by contrast, are running more or less populist campaigns. But at least so far, neither Democrat has made a clear commitment to financial reform.
Is that simply an omission? Or is it an ominous omen? Recent history offers reason to worry.
In retrospect, it’s clear that the Clinton administration went along too easily with moves to deregulate the financial industry. And it’s hard to avoid the suspicion that big contributions from Wall Street helped grease the rails.
Last year, there was no question at all about the way Wall Street’s financial contributions to the new Democratic majority in Congress helped preserve, at least for now, the tax loophole that lets hedge fund managers pay a lower tax rate than their secretaries.
Now, the securities and investment industry is pouring money into both Mr. Obama’s and Mrs. Clinton’s coffers. And these donors surely believe that they’re buying something in return.
Let’s hope they’re wrong.
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March 21, 2008
Partying Like It’s 1929 By PAUL KRUGMAN
If Ben Bernanke manages to save the financial system from collapse, he will — rightly — be praised for his heroic efforts.
But what we should be asking is: How did we get here?
Why does the financial system need salvation?
Why do mild-mannered economists have to become superheroes?
The answer, at a fundamental level, is that we’re paying the price for willful amnesia. We chose to forget what happened in the 1930s — and having refused to learn from history, we’re repeating it.
Contrary to popular belief, the stock market crash of 1929 wasn’t the defining moment of the Great Depression. What turned an ordinary recession into a civilization-threatening slump was the wave of bank runs that swept across America in 1930 and 1931.
This banking crisis of the 1930s showed that unregulated, unsupervised financial markets can all too easily suffer catastrophic failure.
As the decades passed, however, that lesson was forgotten — and now we’re relearning it, the hard way.
To grasp the problem, you need to understand what banks do.
Banks exist because they help reconcile the conflicting desires of savers and borrowers. Savers want freedom — access to their money on short notice. Borrowers want commitment: they don’t want to risk facing sudden demands for repayment.
Normally, banks satisfy both desires: depositors have access to their funds whenever they want, yet most of the money placed in a bank’s care is used to make long-term loans. The reason this works is that withdrawals are usually more or less matched by new deposits, so that a bank only needs a modest cash reserve to make good on its promises.
But sometimes — often based on nothing more than a rumor — banks face runs, in which many people try to withdraw their money at the same time. And a bank that faces a run by depositors, lacking the cash to meet their demands, may go bust even if the rumor was false.
Worse yet, bank runs can be contagious. If depositors at one bank lose their money, depositors at other banks are likely to get nervous, too, setting off a chain reaction. And there can be wider economic effects: as the surviving banks try to raise cash by calling in loans, there can be a vicious circle in which bank runs cause a credit crunch, which leads to more business failures, which leads to more financial troubles at banks, and so on.
That, in brief, is what happened in 1930-1931, making the Great Depression the disaster it was. So Congress tried to make sure it would never happen again by creating a system of regulations and guarantees that provided a safety net for the financial system.
And we all lived happily for a while — but not for ever after.
Wall Street chafed at regulations that limited risk, but also limited potential profits. And little by little it wriggled free — partly by persuading politicians to relax the rules, but mainly by creating a “shadow banking system” that relied on complex financial arrangements to bypass regulations designed to ensure that banking was safe.
For example, in the old system, savers had federally insured deposits in tightly regulated savings banks, and banks used that money to make home loans. Over time, however, this was partly replaced by a system in which savers put their money in funds that bought asset-backed commercial paper from special investment vehicles that bought collateralized debt obligations created from securitized mortgages — with nary a regulator in sight.
As the years went by, the shadow banking system took over more and more of the banking business, because the unregulated players in this system seemed to offer better deals than conventional banks. Meanwhile, those who worried about the fact that this brave new world of finance lacked a safety net were dismissed as hopelessly old-fashioned.
In fact, however, we were partying like it was 1929 — and now it’s 1930.
The financial crisis currently under way is basically an updated version of the wave of bank runs that swept the nation three generations ago. People aren’t pulling cash out of banks to put it in their mattresses — but they’re doing the modern equivalent, pulling their money out of the shadow banking system and putting it into Treasury bills. And the result, now as then, is a vicious circle of financial contraction.
Mr. Bernanke and his colleagues at the Fed are doing all they can to end that vicious circle. We can only hope that they succeed. Otherwise, the next few years will be very unpleasant — not another Great Depression, hopefully, but surely the worst slump we’ve seen in decades.
Even if Mr. Bernanke pulls it off, however, this is no way to run an economy. It’s time to relearn the lessons of the 1930s, and get the financial system back under control.

domingo, marzo 23, 2008

Equilibrio general II

Hace muchos años dediqué bastante tiempo a una espantosa lectura que nunca logré entender. Sólo me acuerdo de una frase atribuida a Sir John Hicks: “No es posible cortar una rosa sin perturbar una estrella”.

La frase resume bien una de las ideas centrales del equilibrio general: la profunda interdependencia de los mercados. Una idea que parece no forma parte de la caja de herramientas de los consultores del Consejo de la Juventud de España.



El Mundo. Edición digital.

INFORME ELABORADO POR EL CONSEJO DE LA JUVENTUD DE ESPAÑA
Un joven debería cobrar un 132% más para poder comprarse una vivienda.
La cuota mensual de su hipoteca no debe exceder el 30% del salario medio, 16.370 € .
Vascos, baleares y madrileños, los que hacen un mayor esfuerzo para adquirir casa.

Actualizado miércoles 19/03/2008 17:05 (CET)
EUROPA PRESS
MADRID.- Un joven necesitaría tener unos ingresos mínimos anuales de 38.028,89 euros para poder comprar una vivienda libre en España "sin endeudarse excesivamente". Esto representa un 132,3% más del salario medio real actual, situado en 16.370,13 euros, según un informe elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE) con datos del tercer trimestre de 2007.

La cifra hace referencia a la renta bruta que un joven debería recibir, de forma que la cuota mensual de su hipoteca no excediera del 30% del total. Por comunidades autónomas, las que registran una mayor diferencia entre ingresos reales e ingresos necesarios para comprar una casa son el País Vasco (186,6%), Baleares (183,8%) y la Comunidad de Madrid (182,3%). Mientras, Extremadura (42,3%), Navarra (70,6%) y Castilla y León (84,3%) registraron las menores desigualdades.

Asimismo, el estudio señala que el esfuerzo medio que una persona joven tiene que hacer para acceder a una vivienda representa el 69,7% de su salario, una situación que se agrava en los menores de 25 años, para los que la cifra asciende al 91,5%

Por comunidades autónomas, de nuevo los residentes en el País Vasco, Baleares y Madrid tienen que hacer los mayores esfuerzos, con porcentajes que alcanzan el 86%, 85,2% y 84,7%, respectivamente. Mientras, Extremadura (42,8%), Navarra (51,2%) y Melilla (53,6%) lograron las cifras más bajas.

Por otro lado, el informe cifra en 43 metros cuadrados la superficie máxima tolerable, es decir, los metros cuadrados máximos que una vivienda libre debería tener para que su compra no superara el 30% de los ingresos de una persona, lo que se considera como "límite máximo de endeudamiento asumible".

Empezaré por decir que espero que, de nuevo, esta descripción sea el fruto de una lectura poco afortunada por parte de un periodista y no un fiel reflejo del informe de los consultores del Consejo de la Juventud de España.
En primer lugar, no puedo creer que a alguien le paguen por calcular porcentajes sobre dos cifras que todo el mundo conoce. Si tú tienes 100 y la casa cuesta 200 necesitas tener el 100% más de dinero si quieres comprar la casa. Más increíble todavía es que el cálculo de estos porcentajes sorprenda a los periodistas y ocupen lugares preferentes en todos los periódicos. Mi abuelo denominaba a este “sofisticado” análisis “las cuatro reglas” y se enseñaba a principios del siglo XX en escuelas financiadas por los vecinos en las montañas más remotas de Asturias. Siendo más agresivo pero no menos realista debería decir que dudo que alguien pueda pagar un sueldo mileurista por este tipo de análisis.

Mis reflexiones sobre la noticia son las siguientes.
1. El salario depende de muchos factores pero no puede separarse mucho ni por mucho tiempo de la productividad de los trabajadores. Se desconocen muchos aspectos sobre la productividad pero la formación es uno de ellos.
Aquí podría ser demagógico y decir que estamos pagándoles menos de mil euros al mes a la generación mejor preparada de la historia de España. Sin embargo, yo respeto a mis alumnos y, por tanto, tengo que decir lo que considero más cercano a la verdad: se cuentan con los dedos de la mano los que pueden leer un documento en inglés, tengo dudas de que alguno pueda traducir un documento que ya esté escrito y no quiero entrar en profundidad en lo que ocurriría si tuviesen que hacer un análisis independiente de un problema económico. Al final, me encuentro con cientos de candidatos peleándose por trabajos mal pagados que no requieren especiales cualificaciones y cientos de trabajos que requieren cualificación sin cubrir.
Algún lector pensará que la productividad de un mileurista es mucho mayor de mil euros. La afirmación no resiste un mínimo análisis. Si la productividad de un mileurista fuese de dos mil euros habría un gran interés en contratarlos. De hecho, un empresario ganaría mil euros al mes por contratarlos. Por tanto, enseguida se agotarían los mileuristas y empezarían a ofrecerles un poco más de mil euros para moverlos de unos empleos a otros. El fin de este juego (el equilibrio) ocurre cuando el salario esté muy cerca de la productividad (2000 euros). El caso es parecido al de un banco que ofreciese billetes de cincuenta euros a cuarenta. Si no ponen un límite cuantitativo a la oferta el banco quebraría en unos minutos. Si ponen un límite cuantitativo, el número de billetes fijado desaparecería en unos instantes. Sin embargo, si quieren dar oportunidad a más clientes pueden establecer una subasta de los billetes de cincuenta euros empezando por ofrecerlos a cuarenta. El punto final de la subasta está claro: habría siempre gente dispuesta a pujar al alza mientras los billetes no alcancen el precio de cincuenta euros.

2. El mercado de la vivienda no es independiente del mercado de trabajo. De hecho, la remota posibilidad (versión del gobierno que acaba de ganar las elecciones) de una futura recesión con mayores niveles de desempleo ha frenado el alza del precio de la vivienda y puede que haya iniciado una bajada del precio en algunos mercados. ¿Alguien se imagina lo que le pasaría al precio de la vivienda si el salario de los jóvenes se duplicase o se triplicase?
Si alguien tiene alguna duda puede acudir a entradas anteriores sobre el efecto en el precio del alquiler de una subvención de 200 euros a un número muy limitado de jóvenes. Yo creo que el mercado de la vivienda tiene problemas relacionados con la gestión del suelo y que éstos no se van a resolver porque la gente tenga más dinero. Se resolverán cuando alguien haga algo por solucionarlos.

sábado, marzo 22, 2008

Equilibrio general I

Estos días andamos trasteando con el Equilibrio General en clase de Microeconomía. Cada día observamos a millones de productores y consumidores intercambiar millones de productos y nos admiramos de que este proceso tenga un final feliz. La razón del final feliz es bastante sencilla una vez que uno se deshace de las complejidades innecesarias y se queda con el punto esencial: las personas participan voluntariamente en los intercambios y dejan de participar cuando consideran que no pueden ganar nada más. Por tanto, llegan a la mejor situación posible dados los recursos con los que afrontaron el intercambio. Podrían llegar a otra situación distinta si hubiesen empezado con otros recursos pero esa es otra historia.
El estudio del equilibrio general lleva implícita una disciplina mental que no se encuentra frecuentemente en el mundo periodístico ni, aparentemente, en el científico. Un ejemplo:

El Mundo. Edición digital
Actualizado viernes 21/03/2008 14:53 (CET)

El consumo de una taza de café equivale a gastar 140 litros de agua.
Esta cantidad equivale al consumo medio de una persona para sus necesidades básicas diarias.
La teoría del 'agua virtual' mide la cantidad utilizada para producir alimentos.
El autor del estudio ha sido galardonado con el Premio Estocolmo del Agua 2008.

BLANCA ARROYO ALONSO EUROPA PRESS
ESTOCOLMO.- La gente no sólo consume agua cuando bebe o se ducha. Así lo ha demostrado el profesor británico, John Anthony Allan, con su teoría del 'agua virtual', que mide la cantidad utilizada de este preciado líquido para producir alimentos.

Para poder tomar una taza de café son necesarios 140 litros de agua para el cultivo, producción y empaquetado de los granos de café. Esto equivale, aproximadamente, a la cantidad media que gasta una persona durante el día, para beber y realizar las tareas del hogar.

Más ejemplos: para obtener un trozo de queso de 500 gramos serían necesarios unos 2.500 litros de este recurso; para un litro de leche, más de 3.000; para un kilo de carne de res, más de 10.000... Es decir, en el menú diario, un consumidor emplea entre 2.000 y 5.000 litros de 'agua virtual'.



Esta historia suena bastante rara. Tal y como la cuenta la periodista parece que este científico propone buscar todos los procesos por los que pasó el café (bastante difícil) y sumar el agua que se ha gastado en todos los pasos.

En primer lugar, no parece ninguna teoría científica parece una suma incorrecta. Una teoría científica debe proporcionar una explicación plausible y contrastable de un fenómeno. Aquí no se explica cómo somos capaces de bebernos y sobre todo de pagar semejante cantidad de agua cada vez que vamos a la cafetería. Simplemente, se limita a hacer una suma.
En segundo lugar, es una suma que se encuentra en algún punto intermedio entre lo extraño y lo estúpido. La maestra que me enseñó a sumar ponía bastante énfasis en la importancia de sumar manzanas con manzanas y peras con peras. Un café tomado en el desierto de Dubai lleva unos centímetros cúbicos de agua del desierto que se gastaron en la elaboración de la infusión y varios metros cúbicos que se usaron a orillas de Amazonas para regar el cultivo. Esas dos cantidades no corresponden al mismo objeto y, por tanto, no pueden ser sumadas.
La clave del equilibrio general (y aquí viene a cuento la disciplina mental) es que haya agua en el grifo cuando yo me hago el primer café de la mañana. A mi no me sirve de nada que a esa misma hora el agua fluya vigorosamente Amazonas abajo. Por tanto, no son el mismo producto. En los productos importan además de las cualidades físicas del producto, el lugar y el momento. En otras palabras, los productos sólo son iguales si están en el mismo momento en el mismo lugar. Es frecuente que haya una sequía terrible en el verano en un pueblo en que hubo inundaciones en la primavera. Siguiendo la “teoría” del agua virtual la gente del pueblo se queja de vicio porque sumando el agua de las inundaciones y la de la sequía tienen más agua de la que realmente necesitan.
Resumiendo, el agua es escasa local y temporalmente pero no globalmente. Por tanto, no puede sumarse la que se usa en zonas y tiempo en que es escasa con la que se usa en zonas y tiempos en que no lo es.


Por último, ¿Para qué sirve este tipo de sumas? Yo creo que sirven para impulsar agendas políticas impresentables sirviéndose de la escasa capacidad de análisis de la población.

Los logros educativos de un artista

Dedicado con mucho cariño a un maestro, economista y cineasta ilustrado que dice ser mi alumno cuando yo creo que es al revés.

El Presidente del Gobierno y la Ministra de educación han afirmado en alguna ocasión que los logros académicos de los estudiantes españoles deben ser analizados a la luz de nuestra historia reciente y no tan reciente. En el caso concreto de los resultados del informe PISA atribuían una parte de los resultados al nivel educativo de los padres.
Yo soy bastante escéptico con esta explicación pero no la descarto totalmente. Tengo varios amigos que, con importantes matices, usan argumentos parecidos para explicar algunas anomalías políticas, laborales y sociales de nuestro país.

En el caso que hoy me ocupa, la diferente aceptación de los productos audiovisuales americanos y españoles se atribuye al supuesto lavado de cerebro que lleva a cabo la industria a base de dólares. Sin embargo, hay otros factores que afectan al resultado. Entre estos factores, está el nivel educativo de las personas que participan en el negocio audiovisual en Estados Unidos.

Os voy a poner un ejemplo de un artista americano y os animo a que lo comparéis con cualquier artista español contemporáneo.

Kris Kristofferson estudió el equivalente americano a la Licenciatura en Pomona College y tiene un Master en Literatura Inglesa por la Universidad de Oxford. Este Master lo consiguió con una beca Rhodes.
Por ejemplo, ésta es la beca que le permitió a Bill Clinton dejar atrás oscuros tiempos de pobreza en Arkansas y hacer historia. También es la beca que le permitió a Chris Barret pasar por Oxford antes de ser mi compañero en Wisconsin y convertirse en una de los economistas de desarrollo más prolíficos de la actualidad. Kristofferson alcanzó el grado de Capitán en el ejército americano y es piloto de helicópteros.

El caso es que a los treinta años renunció a una plaza de profesor en la academia militar de West Point para dedicarse a tiempo completo a la música. Esta decisión le llevó a tener que trabajar de barrendero en un estudio de grabación y a jugarse la vida los fines de semana haciendo piruetas con el helicóptero en una plataforma petrolífera del golfo de México. Su carrera de piloto terminó abruptamente y comenzó la de músico el día que, harto de que nadie le hiciese caso, aterrizó en el jardín de Johnny Cash para enseñarle unas composiciones.

¿Por qué me ha llamado la atención Kris Kristofferson?
En primer lugar, me di cuenta de que en la madurez había modificado su canción “Help me make it through the night”.




En concreto, cuando la letra de la canción dice “I don’t care what's right or wrong” (2’ 47’’) hace una pausa y dice: “yes, I do”. Kris tiene ahora casi 72 años y sigue desafiando los elementos para hacer lo que más le gusta.




Sigue parando un momento y diciendo “Sí, me importa lo que está bien o lo que está mal”. Me siento cerca de Kris porque a mi también me importa lo que está bien y lo que está mal.


En segundo lugar, me llama también la atención porque tiene la edad de mi padre, de Amancio Ortega y de Mario Vargas Llosa. Cecilia Monllor ha logrado uno de los mejores comienzos de una historia empresarial que recuerdo en su libro “Zarapolis”. Según esta escritora, el ángel encargado de distribuir los talentos tuvo un día muy agitado el 28 de marzo de 1936. En el mismo día tuvo que desplazarse a Arequipa (Perú) para concederle a Mario Vargas Llosa el talento de la escritura y a Busdongo de Arbás (León) para concederle el talento de la innovación a Amancio Ortega. Simplemente, el paso por la carretera nacional a Asturias o parar a tomar unas tapas o el plato del día en los razonables restaurantes os hará entender lo que tuvo que sentir el ángel al llevar tan extraño talento a tan bonito pero improbable lugar.

¿Hay algo de economía en esta historia?
Está el tema del capital humano.
En cualquier barra de bar puedes encontrar a un grupo de personas echándose unas risas a costa de la ignorancia de los americanos. Sin embargo, la historia no encaja bien con las simples estadísticas numéricas sobre asistencia a la universidad a partir de la segunda guerra mundial. La historia se vuelve mucho más en contra de los chistosos si ponderamos las estadísticas por la calidad de los centros de educación superior. Finalmente, la diferencia es simplemente devastadora si nos fijamos en su grado de eficiencia. Por ejemplo, no dedican doce años a aprender un idioma extranjero sin ser capaces de balbucear unas palabras.

Está el tema del éxito profesional
En el primer video vemos a cuatro consagrados cantantes de country haciendo una gira conjunta bajo el nombre de “The Highway men”. ¿Necesitaban el dinero? Aunque ya tenían mucho puede que el dinero fuese una variable explicativa. Sin embargo, viendo la cara que ponen al tocar me da la impresión de que buscaban y habían encontrado otra cosa. Este tema os lo puede explicar bien mi amigo Hector Escobar bajo el prisma de su experiencia en “Los Flechazos”.


Está el tema de la excentricidad y la innovación
Yo creo que en nuestro país no mimamos lo suficiente a los que están dispuestos a hacer cosas excepcionales. Kris pudo haber sido un excelente profesor en West Point, haberse jubilado hace veinte años y estar jugando al golf en Florida. Sin embargo, sigue pasando más frío que un mono en los escenarios. El disfruta mientras nos ha regalado, entre otras, una de las canciones más conocidas del siglo XX. Prefiero la versión de Janis Joplin pero así interpreta Kris su gran éxito junto a Judy Collins:

domingo, marzo 16, 2008

Repito, no hay nada más práctico que una buena teoría (económica)

Poner 200 euros al mes en el bolsillo de los propietarios de vivienda NO es una política de izquierdas aunque se haga con el carné de un partido político de izquierda en la boca. Es una política estúpida e inefectiva practicada por todos los partidos y basada en la ignorancia del electorado.
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La frase clave de mi análisis de la subvención al alquiler es:
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La teoría económica más básica indica que la medida subirá el precio del alquiler produciendo beneficios netos para los dueños de las viviendas y beneficios para los receptores del subsidio sólo si el alquiler sube menos que la subvención.
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El siguiente artículo presenta evidencia de que se está produciendo el caso más extremo que predice el modelo económico básico.
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La Nueva España. 16 de Marzo de 2008


Las ayudas al alquiler para jóvenes disparan el precio de las rentas de los pisos en Oviedo


Las agencias destacan que la demanda se ha incrementado y que la subida casi coincide con el importe de la subvención estatal, doscientos euros

Alquilar un piso en Oviedo cada vez cuesta más. Primero, porque la demanda es mucha y la oferta escasa y segundo, porque los alquileres han subido en los últimos tres meses una media de doscientos euros. Los profesionales del sector, las agencias inmobiliarias, aseguran que la subida de las hipotecas y las ayudas al alquiler de Zapatero tienen la culpa. La razón, que cada vez hay más demanda y la oferta es escasa. El alquiler de un buen piso de dos dormitorios ha pasado de cuatrocientos a seiscientos euros. La ayuda al alquiler para jóvenes de Zapatero es de 210 euros mensuales. María ALONSO

Las ayudas del alquiler del Gobierno de Zapatero, 210 euros mensuales, están provocando un incremento de los precios de los alquileres de los pisos en Oviedo. Ésa es, al menos, la opinión de las agencias inmobiliarias consultadas por este periódico que resaltan, de manera rotunda, la escalada de precios registrada en los últimos meses en la región y, sobretodo, en la capital del Principado. Las cuentas son sencillas: un piso de dos dormitorios costaba, según los profesionales, una media de cuatrocientos euros mensuales y ahora no baja de los seiscientos. «La ayuda de los 210 euros se la llevan íntegra los propietarios», apunta un empleado de la agencia Eureka de la calle Independencia.

La razón, que las ayudas han animado a muchos a alquilar, la demanda ha aumentado y los propietarios, a sabiendas de la existencia de la ayuda, suben los precios. Los responsables de esta agencia inmobiliaria de Oviedo aseguran que la demanda ha subido en los últimos meses «un ochenta por ciento». Y aún hay más porque la subida de precios no echa para atrás a los que pretenden encontrar un piso en alquiler. «Todos los días entran un montón de personas interesadas en alquilar pisos y se alquila fácilmente», señalan.

Un aumento de los alquileres que viene a paliar el descenso en la venta de pisos. Las ayudas al alquiler, unidas a la subida de las hipotecas, tienen mucho que ver. «Las hipotecas se han encarecido. Además, ahora los bancos se cuidan mucho de a quien dan una hipoteca y la gente tiende al alquiler», señalan desde Eureka. Una versión corroborada también por una oficina de Punto Piso del centro de la ciudad. «Existe una demanda tremenda motivada por la subida de los intereses y, sobretodo, por las ayudas. Esto ha provocado que los precios de los alquileres suban espectacularmente», apuntan desde la agencia, que también estima la subida media de los alquileres en doscientos euros.

«De cuatrocientos a seiscientos euros. Ésa es la diferencia. Al haber demanda se mueve mucho y hemos notado el frenazo de las ventas y la subida del alquiler», apuntan en la agencia inmobiliaria Punto Piso.

Algo normal si se tiene en cuenta que el Ministerio de Vivienda prevé distribuir en los próximos cuatro años unos 20 millones de euros en Asturias con las nuevas ayudas al alquiler juvenil.
La subvención, de 210 euros mensuales, más otros 600 como préstamo para la fianza, va dirigida a jóvenes de entre 22 y 30 años que cobren menos de 22.000 euros y que tengan trabajo desde hace, al menos, seis meses. La duración de la ayuda es de cuatro años, que pueden ser o no consecutivos. El Principado estima que este año las ayudas llegarán a 8.000 asturianos. A nivel nacional el cálculo es que la ayuda beneficie a más de 361.000 jóvenes.

Hasta el año pasado Asturias tenía los alquileres de vivienda más bajos de España, según se desprende de los datos de la Sociedad Pública de Alquiler, entidad que depende del Ministerio de Vivienda. El precio medio de alquiler en el Principado era de 474 euros mensuales, la renta más barata del país. En el extremo contrario de este ranking se encontraba Cataluña, donde el precio medio de un alquiler asciende a 827 euros, casi un 43 por ciento más que en Asturias.
Pese a que Asturias poseía, según los datos de la Administración central, los alquileres más bajos de España, el precio que tiene alquilar un piso en la región se ha disparado en los últimos dos años alcanzando el 25,4 por ciento de incremento. En 2005, alquilar un piso costaba de media 378 euros al mes, casi cien euros más que el año pasado.

jueves, marzo 06, 2008

¿Propiedad? ¿Intelectual?

Mi impresión es que la Economía ha llegado bastante lejos en la comprensión del problema de la descarga “ilegal” de canciones. Es una pena que los conocimientos del libro básico de Economía no lleguen ni siquiera a los alumnos que cursan la asignatura. Vamos allá.

Tipos de bienes
1. Bien rival.
El consumo por parte de una persona impide el consumo por parte de otra. Por ejemplo, un pincho de tortilla.
2. Bien NO rival.
El consumo por parte de una persona NO impide el consumo (o uso) por parte de otra. Por ejemplo, yo puedo cantar una canción en la ducha mientras otra persona canta la misma canción en cualquier otro lugar del mundo.

Conceptos de propiedad
1. La propiedad como sentimiento.
Caminando por la calle veis un perro de raza peligrosa mordisqueando un hueso. Acercad la mano al hueso y podréis experimentar de forma profunda la naturaleza del sentimiento de propiedad. Es probable que el hueso lo haya comprado el dueño de un perro más pequeño, que el perro no tenga el recibo o la escritura a mano pero el sentido de la propiedad está ahí.
2. La propiedad como derecho.
Se trata de un conjunto de normas e instrumentos jurídicos con las que nos hemos dotado para, entre otras cosas, adaptar el sentimiento de propiedad a la convivencia pacífica. Estas normas e instrumentos deberían tener y de hecho tienen en cuenta el tercer concepto.
3. La propiedad como institución económica básica.
La correcta definición de la propiedad es básica para la producción e intercambio de bienes. La importancia de la propiedad está muy clara en el caso de los bienes rivales. Cuando deseo consumir (usar) un bien rival tengo que convencer a otra persona de que me fabrique uno (o no lo use al mismo tiempo). En ambos casos el pago es el método más civilizado para convencerle de que produzca o ceda el uso del bien. Naturalmente, este pago sólo ocurrirá si me aseguro de que yo voy a disfrutar del objeto que pago. Es decir, si hay una definición inequívoca de propiedad. En este sentido, todo el mundo tiene claro cuando puede comerse un pincho en la cafetería: tras habérselo pagado al camarero. No puedes entrar detrás de la barra y comértelo sin pagar ni comerte, en un descuido, el que haya pagado otro cliente.
La razón no es sólo jurídica en el sentido de que tendrías un problema con la justicia. Si ese estado de desorden se impone, los clientes no comprarían pinchos que no les daría tiempo a comer y los cocineros no harían pinchos que no pueden cobrar. De hecho, la abundancia de bienes rivales de la que disfrutamos depende de la existencia de un derecho de propiedad bien definido. Las cosas son simples:
- Si el derecho de propiedad se puede defender sin grandes problemas habrá abundancia de bienes rivales.
- Si el derecho de propiedad no se puede defender no habrá bienes rivales.
El que se pueda defender el derecho de propiedad es el resultado de condicionantes técnicos, costumbres sociales, etc.
**

Las cosas son bastante más complicadas con los bienes NO rivales. Una persona nace con una gran belleza física, cuida su dieta y acude a gimnasios hasta que se convierte en una supermodelo. La supermodelo va por la calle y todo el mundo admira su belleza.
La gente de la calle disfruta de la presencia de esta persona. Incluso podrían estar dispuestos a pagar algo por encontrarse a esta persona cuando caminan a su trabajo al amanecer. Pero ¿cómo? ¿La paramos por la calle para darle una propina? ¿Cuánto le damos? La supermodelo tiene unos costes de mantener esa presencia física y no le vendría mal ganar un dinero. Sin embargo, las miradas en la calle no empeoran su presencia física. Por tanto, es difícil tratar de cobrar aduciendo el coste de las miradas de los viandantes. Este coste era muy claro en los bienes rivales donde el bien debía ser producido exclusivamente para ti o alguien tenía que renunciar a usarla para que lo usases tú.

Los seguidores del movimiento religioso estatalista propondrán que se cobre un canon a los viandantes. En ese caso, los viandantes opondrán diversos grados de resistencia. Por ejemplo, el vendedor de la ONCE dirá que él no piensa pagar por algo que es imposible que disfrute. Muchas personas dirán que algunos días la miran pero otros días no.

Realmente, el problema de la supermodelo es más falso que una moneda de tres euros. Desde siempre, las supermodelos buscan empleos en que su presencia física se convierta en un bien rival: fotografías en un catálogo de ropa, desfiles en lugares cerrados, promoción de un determinado bien rival. Además hay un detalle muy sutil pero importante: ¿Debería la supermodelo ir por la calle con un burka? No necesariamente ya que el disfrute gratuito de su presencia en la calle puede animar a la gente a adquirir los bienes rivales en los que participa.


El caso de la supermodelo está claro y se resuelve integrando su presencia en un bien rival. Pasemos a las canciones. La canción se compone y no se gasta porque otras personas la canten o la escuchen. Es un bien NO rival. Una manera obvia de incorporar la canción en un bien rival es cantarla en un concierto a puerta cerrada.
Durante muchos años fue posible incorporar la música en un bien rival: el disco de vinilo. El problema es que la evolución técnica ha convertido las grabaciones en algo tan fácil de hacer y tan difícil de cobrar como las miradas furtivas a la supermodelo. Simplemente, el bien rival se ha convertido en NO rival por el cambio técnico. De nuevo, podemos tomar el tortuoso camino de cobrar por un bien NO rival o buscar fuentes de negocio en bienes rivales que incorporen como valor añadido el bien NO rival.

Otra manera de ver el problema es que los defensores de la “propiedad intelectual” confunden el sentimiento de propiedad del perro con la institución económica de la propiedad y consiguen que algunos gobiernos poco ilustrados den por buena la confusión instaurando determinadas leyes.

No es la primera ni la última vez que el desarrollo tecnológico modifica sustancialmente o hace desaparecer un producto. De hecho, en uno, cinco o veinte años podrían desaparecer o cambiar sustancialmente la mayor parte de las universidades. Desde hace años es posible asistir por Internet a las clases de matemática aplicada de Gilbert Strang en el Massachussets Institute of Technology. El profesor Strang explica ideas tremendamente interesantes con entusiasmo y buen humor usando matrices dos por dos y tres por tres. ¿Por qué acudir a clase con un pobre diablo que esconde sus carencias con una notación farragosa cuando puedes ir con el Doctor Strang? El mismo comentario es válido para mis clases. Por tanto, la desaparición de muchas universidades depende de que Harvard y MIT entiendan las relaciones entre una titulación presencial y virtual, cómo cobrar por ellas y cómo certificar los logros académicos. Puede que nunca ocurra o puede ocurrir el próximo año. Cuando ocurra, yo encabezaré la manifestación pidiendo el cierre de Internet y la asistencia obligatoria a la universidad local. Sin embargo, la triste (o no tan triste ) realidad es que la tecnología habrá acabado con mi empleo tal como lo entiendo hoy y habrá dado una gran oportunidad a los alumnos. Mucho más difícil es que yo pueda vivir de mis clases grabadas en Internet pero la oportunidad también estará ahí. De hecho ya está.

miércoles, marzo 05, 2008

y sobre nuestros políticos

Como no podía ser de otra manera yo me di cuenta del gráfico fraudulento del precio de la vivienda de Zapatero en el primer debate. No dije nada porque me quedé más asombrado con otro tema. Zapatero piensa (o piensa que lo piensan sus votantes) que si doblas el salario mínimo mejoras el bienestar de los trabajadores. Mejoras el bienestar de los trabajadores que cobren el salario mínimo (porcentaje por favor) que no pierdan su empleo por la subida. Necesitamos un país con ciudadanos que sepan que los salarios no se determinan por ley. En todo caso, que se determinan por la ley de la oferta y la demanda.
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Doy paso a Xavier.
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La Dictadura De Los Partidos
El hecho de que la campaña electoral española ocurra al mismo tiempo que las primarias de Estados Unidos hace que podamos observar las diferencias entre ambos procesos. Aquí van algunas de las más obvias: En España los candidatos son elegidos a través de oscuros mecanismos de partido; en EEUU los escoge la ciudadanía a través de primarias. En España no existe la libertad de votar sólo a un determinado diputado (las listas son cerradas por lo que se vota a todos los candidatos de un partido o a ninguno); en EEUU se vota a cada candidato individualmente. En España el gobierno obliga a los medios públicos a destinar una determinada cantidad de minutos a cada partido, violando así la libertad de prensa y expresión y manipulando a los medios públicos que no son suyos sino de la ciudadanía; en EEUU existe libertad para informar. Y lo que más ha llamado la atención de todo el mundo durante estos últimos días: en España se acaba de celebrar el primer debate en quince años; en EEUU ya se han celebrado 43 debates televisados (20 los demócratas y 23 los republicanos), ¡y eso que todavía están en las primarias, escogiendo a los candidatos!
El tema de los debates televisados es uno de los aspectos que mejor refleja algunas de las carencias del sistema político español. Primero: que en España haya pocos debates no se debe a que no haya demanda social. Se debe a que los políticos no los quieren. Y no los quieren porque tienen miedo. Tienen miedo a debatir ideas. Tienen miedo a contrastar la potencia intelectual, la rapidez mental y los conocimientos de sus candidatos. Tienen miedo a que se descubra que, para llegar a la cúpula del partido no han tenido que trabajar fuera de la burbuja política, ni han tenido que ver mundo, ni han tenido que pensar y tener ideas nuevas. Simplemente han tenido que ser fieles al partido y, sobre todo, han tenido que ponerse en la fila sin ir a Sevilla para no perder la silla (además de dar alguna que otra puñalada a otros fieles de la fila que les hacían la competencia).
Segundo, cuando aceptan, imponen tantas condiciones que acaban realizando un debate sin debate. Una de las cosas que más me impresionó el lunes es que el moderador no hizo ni una sola pregunta. Y no la hizo porque los partidos se lo prohibieron ya que odian las preguntas fuera de guión. El mismo día que se hacía el debate en España, Obama y Clinton se enfrentaban por vigésima vez. Uno de los moderadores le preguntó a Clinton si los 5 millones que había puesto de su bolsillo para financiar su campaña los había conseguido su marido con negocios internacionales más o menos oscuros y la instó a que hiciera pública su declaración de la renta. Si alguien se atreviera a preguntar eso en España, les aseguro que el candidato se levantaría y, tras insultar al entrevistador, se iría irritado de la sala (lo sé de buena tinta).
Tercero, cuando finalmente realizan el debate, son incapaces de entender lo que dice el adversario y discutirlo, aunque sean las bobadas más extravagantes. El lunes el Presidente Zapatero, enseñando un gráfico que supuestamente mostraba el precio de la vivienda, dijo: “esta es la evolución del preció de la vivienda con el partido popular, que llegó al máximo histórico, y la evolución con el PSOE, que ha ido decreciendo”. Cualquier persona que haya vivido en el planeta tierra sabe que los precios de la vivienda en España han subido en los últimos cuatro años, aunque en los últimos meses hayan empezado a bajar. ¿Cómo podía Zapatero decir lo contrario? Pues bien, utilizó el viejo truco de enseñar el gráfico de las tasas de crecimiento del precio que, efectivamente, eran más altas en época del PP. Pero el hecho de que las tasas de crecimiento en época del PSOE fueran más bajas no quiere decir que fueran negativas. De hecho, eran positivas y eso quiere decir que el precio de la vivienda durante el mandato de ZP ha subido hasta alcanzar los niveles más altos desde la última glaciación. A pesar de ello, ahí teníamos al presidente Zapatero ante las cámaras diciendo que bajaban y mintiendo impunemente sin que el moderador dijera nada. Claro que lo más gordo (y lo más curioso) es que Rajoy se no enteraba de lo que estaba pasando. Seguramente, él tampoco entendía el gráfico.
Lo que nos lleva al cuarto punto. Cuando los candidatos no tienen ni la preparación suficiente para entender lo que dice el contrincante ni la rapidez mental para responder, y cuando el moderador no tiene derecho a intervenir ni a preguntar, el debate se convierte en una aburrida serie de monólogos repleta de medias verdades, falsedades y puras mentiras. Lamentablemente, eso es lo que pasó el lunes.
Y cuando yo ya pensaba que la farsa y los farsantes iban a quedar sin castigo, despertó la prensa y nos dio la grata sorpresa de la campaña: ¡hizo su trabajo! Es decir, contrastó los números y las afirmaciones, desenmascaró las mentiras y las publicó. A los periódicos que hicieron su trabajo: ¡Chapeau!. Chapeau… y gracias por recordarnos que, cuando los periodistas investigan, analizan, comprueban y no se dedican a hacer seguidismo político, existe una gran diferencia entre la democracia y la dictadura de los partidos.
LLa Vanguardia, 02-03-2008

La opinión de Xavier sobre la situación económica

Los Músicos del Titanic
¿Sabían que para hervir una rana lo que hay que hacer es ponerla en agua fría y calentarla lentamente? Se ve que si uno la pone directamente en agua hirviendo, la rana salta escaldada, mientras que si la mete en agua fría y la temperatura sube poco a poco, su cuerpo se acostumbra al calor y acaba muriendo cocida.
Que España está perdiendo competitividad económica es cada día más obvio. Lo que no es tan evidente es que causa sea la misma que la de… ¡la rana!
Países como Finlandia o Suecia hicieron profundas reformas económicas en los años noventa, justo después de sufrir recesiones catastróficas. Esas crisis escaldaron tanto a las autoridades de la época que saltaron como la rana ante el agua hirviendo y realizaron unas costosas reformas que les ha hecho ganar competitividad a medio plazo.
Mientras tanto, España disfrutaba de un crecimiento que lleva ya 13 años ininterrumpidos y que ha hecho que las autoridades presuman y se dediquen a ir por el mundo dando arrogantes lecciones de cómo se hacen las cosas.
El problema es que el crecimiento español se ha basado casi exclusivamente en dos sectores de limitado recorrido: el turismo y la construcción. El turismo podía seguir tirando al menos hasta que masificación y los desastres medioambientales hicieran mella. El bum de la construcción, sin embargo, no podía continuar ya que se basaba en el aumento continuado de precios que hacía que una gran masa de ciudadanos quisiera ser propietaria de viviendas para hacerse rica. Ese deseo de comprar (facilitado en parte por unos bancos que daban hipotecas baratas y larguísimas), retroalimentaba los precios y las ganas de comprar, creando un círculo vicioso –que algunos llaman burbuja inmobiliaria- en el que la construcción creó millones de puestos de trabajo, riqueza y un crecimiento económico espectacular.
La felicidad era tan grande que nadie se daba cuenta de que, para la rana, la temperatura estaba subiendo y que, para España, la competitividad se iba deteriorando. Pero la autocomplacencia hacía que nadie se preocupara de implementar las dolorosas reformas que hubieran permitido pasar a producir bienes alternativos cuando el bum inmobiliario llegara a su fin: la calidad de los estudiantes –y futuros trabajadores- empeoraba objetivamente, las empresas que querían ampliar actividades e innovar encontraban entornos cada vez más regulados y hostiles, la investigación perdía calidad y rumbo, el marco institucional era cada vez más opresivo y la mentalidad general era cada día más funcionarial y menos emprendedora entre otras cosas.
Pero, en lugar de reformar, España seguía basando su crecimiento en el ladrillo, hasta el punto que entre el 15% y el 19% del PIB español dependía de la construcción (en comparación, en Estados Unidos esa proporción no llegaba al 5%). Eso creó una dependencia tan grande que ponía en peligro las bases del crecimiento si algún día llegaba la crisis al sector.
Y, naturalmente, la crisis llegó al sector. Y, lógicamente, España no estaba preparada porque la rana ya estaba hervida: las familias americanas “subprime” dejaron de pagar su hipoteca, las viviendas bajaron de precio, los consumidores se empobrecieron, los bancos dejaron de prestar y se precipitó la recesión. Claro que todo eso sucedía en Estados Unidos… o al menos eso proclamaban nerviosamente esperanzados el presidente Zapatero y el ministro Solbes.
El problema es que luego llegaron los dramáticos datos del mes de enero: la inflación más alta de los últimos 12 años, la producción industrial se derrumbó en 2,4 puntos (la mayor caída de los últimos 6 años), el índice PMI empresarial sufrió el descenso más brusco de la historia al pasar de 51 a 42, el paro sufrió el mayor aumento desde que se construyen estadísticas, las reservas de vivienda bajaron en un 60% (lo que obligará a reducir todavía más la construcción en los próximos meses), el déficit exterior llegó al 10% del PIB, el stock de divisas cayó hasta 13.000 millones y sólo permite comprar el equivalente de 12 días de importaciones, la confianza de los consumidores se desmoronó de 72,3 a 70,9 y la bolsa sufrió dos desplomes históricos en una semana.
¿Y qué hicieron los líderes españoles ante todo esto? Pues, de hecho… ¡nada! Se limitaron proclamar que el superávit fiscal representaba un gran seguro para el país y que todo iba la mar de bien. Pero en economía, la actitud del gobierno es importante, aunque sólo sea para no generar desconfianza. Si uno dice que no pasa nada pero los números indican lo contrario, uno da la impresión de que está perdido, o que no entiende que existe un problema, o que no sabe solucionarlo… o, simplemente, que está rezando para que la crisis no explote hasta después de las elecciones, a ver si le salva la campana. Sea como fuere, esa actitud pasiva e interesadamente optimista provoca una desconfianza que no hace más que empeorar la situación.
El 21 de Enero, día de catástrofe bursátil en España, me llamaron de RAC1 para que opinase sobre el tema. Uno de los cómicos del programa, al ver la pasividad de Zapatero y Solbes mientras las bolsas se hundían, los comparó con los músicos del Titanic que tocaban el violín, ajenos al hundimiento del transatlántico, para calmar los ánimos, ignorados por una gente que veía como las grietas se abrían y el agua se colaba por todas partes. No es que yo abogue por la intervención cada vez que cae la bolsa, pero la analogía era perfecta: en materia económica, las autoridades españolas están actuando como los músicos del Titanic.

La Vanguardia, 17-02-2008

El Estado Estaría en déficit si incluyera el préstamo de sociedades

Cada año mi compañero Daniel García desmenuza los Presupuestos Generales del Estado desde la ventaja que supone haber trabajado en su elaboración varios años. Desde hace años se queja de que hay partes oscuras en éstos de las que nadie parece quere hablar. Hace unos días el diario económico Cinco Días levantaba la liebre.
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CINCO DÍAS. R. P. C. / MADRID (21-01-2008)
Los préstamos del Estado a sociedades estatales (activos financieros) suman 14.981 millones en 2008. Bruselas permite no incluir esta partida para el cálculo del déficit público. Pero, según Comisiones Obreras, computando este gasto, las cuentas de la Administración central tendrían un déficit del 0,5% del PIB.
El saneamiento de las cuentas de la Administración central es bastante menos boyante que la versión oficial presentada por el Gobierno'. Esta es una de las conclusiones del análisis hecho por CC OO de los Presupuestos Generales del Estado para 2008.
Para afirmar esto se apoya en el efecto sobre las cuentas públicas de los préstamos y avales que el Estado hace a terceros (activos financieros), ya que éstos no computan en el saldo fiscal, tal y como permite Bruselas, a condición de que se recuperen estas inversiones con ingresos futuros. Esta partida alcanzará este año los 14.981,28 millones, lo que equivale al 1,4% del PIB. Y sólo en la presente legislatura estas inversiones han registrado un aumento de casi el 200%. Dentro de estos activos financieros, CC OO denuncia especialmente el aumento del uso de las sociedades públicas mercantiles. La inversión prevista por estas empresas en 2008 se eleva a 17.727 millones (1,7% PIB), que se desglosa en 14.981 millones (aportaciones patrimoniales del Estado, fuera del cálculo del déficit) más otros 2.747 millones en transferencias de capital. Sólo estas últimas computan como déficit. En cualquier caso, 'la posibilidad de recuperar dichas inversiones mediante precios públicos es mínima -explican los técnicos de Comisiones-, de forma que hay motivos para pensar que el gasto finalizará como deuda pública'.
Esto lleva a CC OO a asegurar que el saneamiento de las cuentas de la administración es fruto de cierto 'artificio contable' y que 'probablemente en su conjunto inviertan su signo hasta incurrir en un déficit situado en cerca de medio punto del PIB'. Según este criterio, la única administración que mantendría su excedente sería la Seguridad Social (que se rebajaría del 0,7% al 0,5% del PIB).
Así, CC OO critica que los proyectos de dichas compañías se usen para realizar inversiones multimillonarias excluidas del saldo fiscal (cálculo del déficit). Por ello, y dado el recurrente uso de estas sociedades por todas las administraciones, CC OO aconseja 'evitar estas fórmulas' o, al menos, que afloren en su conjunto, para calcular el saldo fiscal.

domingo, marzo 02, 2008

La religión de Victor Manuel

Pero antes de recalar en Grado, Víctor Manuel acudió a una comida en Avilés, donde defendió el canon digital ante los ataques del PP contra la Sociedad General de Autores, en plena campaña electoral. «Mariano Rajoy, cuando dice que lo va a quitar, sabe que está mintiendo». Según el músico, «el canon es una directiva europea y ante esto no tiene nada que hacer». Explicó que la Unión Europea «no solo homologa a los países que la integran financiando obras»; también, a su juicio, «publicando directivas», como la que permite la subida del precio de los reproductores digitales con el fin de que músicos, letristas y autores dramáticos cobren en función del trabajo producido. «Aparte de mentir, Rajoy lo que dice es una perfecta estupidez», concluyó.

Las religiones satisfacen por lo menos dos necesidades humanas muy importantes. En primer lugar, nos confortan cuando nos enfrentamos a nuestra insignificancia con respecto al tiempo (la eternidad) y al espacio (el universo). En segundo lugar, proporcionan argumentos de autoridad ante problemas que se escapan a nuestro entendimiento.

Nada tengo con respecto a la primera función pero sí contra la segunda. Los argumentos de autoridad se adaptan mal a los cambios y la velocidad del cambio ha aumentado recientemente. Otro problema es que las religiones se enfrentan con dificultad al momento en que la ciencia logra entender el problema.

Últimamente han aparecido un conjunto de movimientos religiosos laicos (algo así como los chalecos con mangas) realmente inquietantes. Un buen ejemplo es el ambientalismo. La parte de preocupación es legítima pero los mandamientos que proponen no siempre lo son. Otro movimiento religioso es el estatalismo. Cuando hay algo que nos parece importante pero no sabemos cómo resolver nos reconforta pensar que el gobierno lo solucionará. De vez en cuando a los ciudadanos les parecen muy sospechosas las medidas gubernamentales porque conocen a las personas que las han tomado y albergan serias dudas sobre su capacidad. En ese caso, te dicen que la norma emana de Europa. En el imaginario colectivo en Europa hay unos señores listísimos que conocen algunas verdades reveladas que deben ser aceptadas sin discusión. Es decir, nos enfrentaríamos a una versión más refinada del estatalismo que sería el europeismo.

En las declaraciones anteriores el cantautor presuntamente laico abraza fervientemente la rama europeista del movimiento religioso estatalista.

La negrita en la afirmación
Mariano Rajoy puede estar mintiendo cuando dice que va a quitar el canón. Lamentablemente, la mentira es aceptada con naturalidad en el proceso político español. No es así en la admirada Europa ni mucho menos en el "imperio del mal".
El que podría estar mintiendo es Victor Manuel. El canón emana de una ley aprobada por el Parlamento español y me parece que se puede quitar del mismo modo que se puso. La entrada de wikipedia sobre el canón no menciona ninguna directiva europea aunque hay países europeos que han adoptado una medida parecida. De todos modos, si existiese esa directiva sería una directiva estúpida aunque fuese europea.

Finalmente, el cantautor demuestra gran sentido común preocupándose por la estupidez del candidato a la presidencia del gobierno. A mi también me preocupa.