domingo, marzo 15, 2009

Supermegakeynesianos

Este artículo no trata de enmendarle la plana a Samuelson o a Krugman. Lo que ellos dicen es parte de la caja de herramientas básicas de un economista y, en esencia, tiene poca discusión: el gasto público pagado por futuras generaciones nos puede ayudar a salir de una recesión.

El problema empieza realmente cuando le das esta herramienta a un político. En sus manos significa gastar dinero él y que lo paguen los votantes del gobernante que venga después. Los incentivos están claros y los incentivos siempre funcionan: más gasto público, más allá de lo que sería razonable.

Yo creo que el gasto público financiado con déficit es una medicina para tiempos de gran zozobra. Se usa porque no se ha descubierto otra medida pero no porque se esté completamente seguro de su eficacia. Por otra parte, es una medicina que se usa conociendo sus negativos efectos secundarios. El propio Krugman es perfectamente consciente de esto ya que su libro divulgativo de medidados de los años noventa contiene un capítulo titulado “Keynesianos vulgares”.

Hace unos días me enfrente a la agradable pero sorprendentemente difícil tarea de hacerles distinguir a mis alumnos entre salir de una recesión (creciendo) y crecer cuando la recesión nos haya abandonado. Todos (ellos y yo) estábamos de acuerdo en que para salir de una recesión el gasto público podría ser una herramienta. El desacuerdo surgió cuando mis alumnos se mostraron convencidos de que una vez superada la recesión se podría seguir creciendo a base de que el gobierno siga gastando.


Mis alumnos son supermegakeynesianos por la influencia de profesores que son simplemente keynesiano vulgares. El ruido mediático ayuda bastante a este estado de pensamiento. Si dentro de unos años siguen pensando con semejante nivel de superficialidad, para mí, pasarán al grupo de los "Keynesianos vulgares".

Intenté varias estrategias para marcar las diferencias entre salir de una recesión y crecer tras la recesión

  1. La primera es reconocer que en una recesión hay recursos sin usar (máquinas paradas y trabajadores desempleados) que pueden dejar de estarlo si el gobierno compra los productos que ellos pueden hacer. Cuando el gobierno compre productos, los dueños de las máquinas y los trabajadores comprarán otras cosas y la economía se pondrá en marcha.
  2. Cuando no haya recursos sin usar la lógica no es la misma. Las compras gubernamentales competirán por las máquinas y los empleados de la economía con otros demandantes (consumidores y empresas) y conducirán con alguna probabilidad a una subida del precio de máquinas y empleados. Es decir, nos hemos encontrado una vez más con la esencia de la Economía: la escasez de recursos con usos alternativos.
  3. En ese caso último caso, el crecimiento tendrá que venir por más empleados, empleados más productivos, más máquinas o máquinas más productivas. La distinción entre más recursos y recursos más productivos es tremendamente importante y, al final, es la razón por la que unos pocos privilegiados se encierran conmigo unos meses cada primavera para montar y desmontar pieza por pieza el modelo de Solow.

Algunas intuiciones

1. Un país pobre puede caer en una recesión en la que muchos de sus recursos estén sin usar. Algunas medidas básicas de macroeconomía pueden hacer que se usen los recursos de que disponen. Una de las herramientas puede ser el gasto público. No obstante, cuando la recesión pase seguirá siendo un país pobre y el gasto público no es el único ni el mejor camino. Si tuviésemos completamente claro como crecer después de una recesión sabríamos como evitar la pobreza extrema de algunos países. En esta cuestión sabemos mucho más de lo que la gente cree pero mucho menos de lo que nos gustaría. ¿Algún médico entre los lectores que haya dicho u oído eso alguna vez en su vida?

2. El problema se parece un poco a los futbolistas extranjeros en España. Los equipos contratan a un fenómeno que funciona bien durante un tiempo pero luego debido a la alimentación y a la agitada vida nocturna coge peso y apenas puede moverse por el campo. En ese momento, hay una solución obvia: poner al deportista a dieta junto a un programa de ejercicio físico y entrenamiento. Con un poco de suerte, el deportista volverá a un punto cercano a su nivel de juego original. Sin embargo, es difícil que supere el nivel original. Esa sería otra historia completamente diferente. De hecho, cualquiera de nosotros puede mejorar su nivel de juego con la alimentación adecuada, ejercicio y entrenamiento adecuados pero la creación de un fuera de serie no depende sólo de esto sino que sigue un mecanismo distinto.

3. El problema se parece un poco a la rueda de un coche. Si está deshinchada puedes probar a ponerle un poco de aire. Si está pinchada tendrás que arreglarla y ponerle un poco de aire. Pero si quieres una rueda de competición tendrás que comprar otra. No conseguirás una rueda de alta calidad por mucho aire que le pongas. Por otra parte, puede que el momento para comprar la rueda de competición sea cuando la que tienes esté pinchada.

Nota final.

Este artículo es ligeramente crítico con la extrema complacencia social con el gasto público. Sin embargo, los modelos más simples de crecimiento económico muestran la importancia de cierto gasto público en el crecimiento a largo plazo.

En principio, para salir de una recesión serviría cualquier tipo de gasto público (pintar el estadio de futbol). Se trata simplemente de poner a trabajar a desempleados y evitar que los camiones de obra sigan aparcados en las afueras de la ciudad. Cuando los camiones de obra empiecen a arrancar, los mecánicos empezarán a hacer sus revisiones rutinarias, etc. Sin embargo, hacer una carretera que estuviese limitando el crecimiento antes de la recesión podría ser más razonable que pintar el estadio. La carretera es un factor de producción que estaría ahí para usar cuando las cosas mejoren y es algo que difícilmente podría hacer la iniciativa privada por su cuenta.

4 comentarios:

Rubén González dijo...

Un muy buen ejemplo de todo esto que planteas viene perfectamente explicado en el artículo
La Crisis Financiera Actual:
¿Qué Debemos Aprender de
las Grandes Depresiones del Siglo XX? de la web crisi09 que nos presentaba Javi Valbuena, por cierto, saludos Javi.

Dicho lo cual me gustaría preguntar si consideras/ais que las expectativas inversoras en gasto público de un gobierno puedan incentivar la salida o por lo menos el no empeoramiento de la crisis. Me refiero con esto a que hace varios meses el presidente mexicano,
Calderón, presentó una batería de propuestas de gasto público realmente importantes. La lluvia de millones de dólares debía ser impresionante, sin embargo lo engorroso de la burocracia del país de momento ha llevado a que ninguna se haya podido poner en marcha. En España veo que los ayuntamientos ya están trabajando con la partida habilitada por ZP para tal medida pero aquí pasará tiempo hasta que algo se pueda poner en marcha. ¿las expectativas de inversión en gasto público ayudan? las expectativas a largo plazo me refiero...

Felson dijo...

Un hombre único:
El único del Diario de León que se ha enterado de que la crisis también pasa por León; practica el único leonesismo respetable de esta mentecata provincia:

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=441855

Carlos Arias dijo...

Este artículo no me gusta particularmente. Me resulta difícil saber de que habla. Me parece que es un poco como cuando el siquiatra te pregunta que ves en una mancha de tinta. Cada uno ve su obsesión favorita.
No obstante, Pedro es genial. Es amigo de Epi y yo quería que liderase una visita guiada a la ciudad para los participantes en un congreso que organizé.
Yo asistí una vez a una de estas visitas y fue algo para recordar. Le sacaba punta a cada detalle que encontraba en la ciudad.
Cuando llegó a la estatua de Gaudí dijo que en realidad la habían hecho para poner en Oviedo en honor a otro artista pero que al alcalde de allí no le había gustado y que habían decidido que fuese Gaudí.

Rubén González dijo...

Pedro Trapiello es ese trovador leonés del que procuro leer todo lo que cae en mis manos. De hecho conservo muy orgullo un libro que escribe narrando una de sus visitas guiadas por León que tu describes.

"Una ciudad de sotas, caballos y reyes. El viejo León en un paseo canalla y una sentada sensacional".
Tengo la suerte de contar con este ejemplar dedicado donde reza "Para Rubén que es paisano, que lleva su tierra en la sangre y el alma leonesa en la boca en tierras mejicanas. Esperando que encuentres alguna sonrisa que duerme en estas páginas que me salieron del corazón y el cariño que sentimos por esta patria común. Con un abrazo enorme y paisano. Pedro Trapiello, en León siendo junio de 2006."

100% recomendable.