Mostrando entradas con la etiqueta economía laboral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía laboral. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 04, 2009

La superficialidad de un político


La foto ilustra perfectamente la profundidad de la entrevista íntima a Zapatero que publica El Magazine. No obstante, como economista mi parte favorita no es la bochornosa foto sino uno de los muchos comentarios demagógicos que contiene la entrevista.


Usted sabe de decisiones y de reacciones adecuadas e inadecuadas…


Si he sacado alguna conclusión, es que a la gente a la que me gusta acercarme más es a la más sencilla. La gente humilde es la que más da, el que menos tienes es el que más da, y el que más tiene es el que menos da.


¿Por qué cree que es así?

Nos cuesta pensar en los demás. Cuando uno tiene mucho no se acuerda de que otros muchos tienen poco; o no se quiere acordar, que es más cómodo. Y esa experiencia la he tenido sobre todo siendo presidente del Gobierno, cuando inevitablemente comparo la actitud de toda la gente poderosa con la que me toca reunirme con la de aquel señor que un día, tras conseguir superar la seguridad, se me acercó y me dijo: “Mire, yo cobro el salario mínimo interprofesional y me lo ha subido usted 24 euros, quería darle las gracias”. Vivir debería ser una cura de humildad.




Zapatero entra de lleno en uno de sus temas favoritos: el salario mínimo.

Yo puedo pensar que la aspirina es buena para una cosa y un oponente político pensar que es mala. A continuación, podemos irnos de mítines por España y hablar de casos particulares que avalen nuestras respectivas posiciones. Sin embargo, existe literatura que describe la evidencia científica sobre los efectos de la aspirina usando una cantidad de papel que podría cubrir el Monte Everest. Del mismo modo, existe literatura con evidencia científica sobre el salario mínimo que puede cubrir, por lo menos, el Naranjo de Bulnes. Por tanto, el gobierno ha tomado una decisión sobre el salario mínimo basada en su beneficio político pero ignorando lo mucho que hay escrito sobre el tema. Supongo que el público en general debe pensar que es un tema sobre el que uno se puede posicionar por puro interés personal sin evaluar las ventajas e inconvenientes.


Algunas consideraciones:

El hombre que rompió el cordón de seguridad ha sido beneficiado por la medida. El gobierno escribe una norma que dice cuál debe ser el salario mínimo pero se lo paga un malvado empresario. Quizás el agradecido trabajador debería repartir el agradecimiento entre Zapatero y el malvado empresario que decidió aceptar la subida en vez de despedirlo.

De hecho, algún malvado empresario puede haber despedido a algún trabador ante la subida del salario mínimo. Otros malvados empresarios habrán dejado de contratar por esa misma medida. ¿Dejaría Zapatero romper el cordón de seguridad a los parados generados por la medida?

Esa es la diferencia esencial entre posiciones políticas que dan réditos electorales y la investigación en Economía. Una buena investigación tiene que contar con los ganadores y los perdedores de la medida. De hecho, esa cuantificación de ganancias y pérdidas es la que ha cubierto páginas y páginas de literatura científica.


Por otra parte, la división del mundo entre buenos trabajadores que cobran el salario mínimo y malvados empresarios que lo pagan a regañadientes puede ayudar a ganar elecciones pero no ayuda a resolver problemas.

En primer lugar, todos hacemos algo parecido al malvado empresario que fuma puros en un Porsche Cayenne. Cuando sube el precio de un producto dejamos de comprarlo.

En segundo lugar, se me ocurre por lo menos un caso en que el perdedor puede fumar Celtas sin emboquillar e ir en bicicleta. Se trata de una familia modesta con una persona enferma que contrata a una persona para ayudar a cuidarle. Una subida del salario mínimo puede acabar con la familia sin asistencia y con el asistente en el paro.