domingo, mayo 03, 2009

Declaraciones impresionantes

El asturiano José María Álvarez se opone a congelar salarios «porque no sirve para mantener empleo ni para crearlo»


El Secretario de UGT en Cataluña se despacha a gusto en LNE.
Si él se cree esta afirmación, o los lectores la creen vamos a tener un disgusto muy grande en los próximos meses. Una subida del precio del trabajo en condiciones de caída de la demanda es justo lo que necesita un país con cuatro millones muy largos de desempleados.

De nuevo, creo que sería mejor escuchar a quienes han pensado, analizado y medido afirmaciones de este cariz.

http://www.crisis09.es/propuesta/

¿Quién escribe los titulares de LNE?

No podía creer el titular que supuestamente resumía las declaraciones de Adriano Mones a LNE.

«La reforma laboral es antiquísima, pero éste no es momento de legislar, sino de resolver»


A mi me suenan a un posicionamiento muy cercano al discurso sindical y gubernamental del viernes. Sin embargo, la sorpresa viene si se leen las declaraciones completas.



-¿Hay que hacer una reforma laboral?

-Diría que sí, porque la que tenemos es antiquísima y han cambiado las circunstancias. Ahora el teletrabajo es una realidad que no está bien regulada, como tampoco se ha transmitido bien la conciliación de la vida laboral y familiar, ni se ha explicitado correctamente el trabajo a tiempo parcial, cuando en otros países aumenta la empleabilidad y no hay tantas trabas para todos.

-¿Y abaratar el despido?

-Mientras las cosas fueron bien, nadie se preocupó de si 45 días de indemnización eran muchos o pocos. Hay que revisar y mejorar las leyes, pero hay que hacerlo tranquilamente y pensando que el mundo de hoy no es el de hace 40 años, y que el que ahora quiere contratar tiene cantidad de fórmulas y tipos de contratos para hacer. Éste no es el momento de discutir si legislar o no, sino de resolver los problemas, y cuando haya tranquilidad para legislar, que se haga. Pero que no se nos olvide, como ocurre cuando las cosas van bien.

miércoles, abril 29, 2009

¿Crean empleo los políticos? (II)

Desde luego, no los del PP de Avilés (sector de la boina). Hacen una política muy poco efectiva pero no les importa llevarse por delante una brillante iniciativa empresarial que usa conocimiento y tecnología de alto nivel y contrata, mayoritariamente, personas con estudios universitarios.


Instituto CIES defiende su independencia y profesionalidad, y sopesa acciones judiciales






E. C.
Instituto CIES, cuyo contrato para hacer un estudio de impacto sobre el Centro Niemeyer criticó ayer el PP, sopesa emprender medidas legales contra las acusaciones de los populares. Un portavoz de la empresa destacó que son siete los socios fundadores, dos de los cuales dirigen la compañía «con plena independencia». Natalio Grueso, en cambio, «tiene una participación indirecta y minoritaria que apenas supera el 10 por ciento, a través de una empresa de inversión». Según el Instituto CIES, no existe ningún tipo de relación económica con Natalio Grueso, ni hay ninguna colaboración en proyectos. «Debe quedar meridianamente claro que Natalio Grueso conoció los resultados del estudio en la presentación pública celebrada el pasado 16 de noviembre de 2007»,.

Además, la consultora que dirige Javier García alega que compitió con otras empresas para que el Ayuntamiento le adjudicara el estudio. «Se han cumplido escrupulosamente los procedimientos administrativos. Realizar afirmaciones sin fundamento y sin rigor no hace otra cosa que dañar la imagen tanto de las instituciones como de las empresas que trabajan para las mismas».

Respecto a la metodología, el Instituto CIES alega un «arduo trabajo de campo durante los meses de julio y agosto de 2007, con entrevistas a casi 350 turistas y visitantes» para conocer las pautas de consumo y su grado de conocimiento del Niemeyer. El estudio, además, está avalado por un grupo de investigación de la Universidad de Oviedo experto en este tipo de análisis, y «se siguió metodología de vanguardia y contrastada». Por eso el Instituto CIES está dispuesto a discutir con el PP los aspectos técnicos del estudio.

El contrato al que se refiere el PP tuvo un importe de 10.148 euros, según el Instituto CIES, «lo que supone el 0,775% de la facturación». Asimismo, la empresa también destaca que de los 10 proyectos más importantes realizados, siete son con la empresa privada, y que el de mayor importe se realiza para un ayuntamiento de Castilla y León donde gobierna el PP.

Grupo DEX

El Grupo DEX (Desarrollo de Estrategias Exteriores) está integrado por un conjunto de empresas especializadas en la prestación de servicios especializados de consultoría de alto valor añadido a empresas y al sector público. Se trata de DEX Europa, Instituto CIES, TGA, Dex Central Europa y Dex Polska, según consta en su página web. DEX está participada por Graciano García, Jacobo Cosmen y Natalio Gureso, en idéntica medida.

Instituto CIES

El Instituto CIES se presenta como una consultora basada en la transferencia de conocimiento. Sus principales líneas de actividad son: consultoría económica y social para todo tipo de organizaciones públicas y privadas, y consultoría IT dirigida al desarrollo de software, consultoría tecnológica, auditoría y certificación de sistemas de información, seguridad informática y protección de datos. Su director gerente es Javier García, y se trata de una empresa asentada en La Curtidora. En 2007 recibió el contrato de realizar un estudio sobre el impacto del Centro Niemeyer.

Natalio Grueso

Director del Centro Niemeyer, Natalio Grueso fue administrador único de esta entidad, primero, y después administrador solidario.

¿Crean empleo los políticos? (I)

El Principado mantendrá las restricciones a los híper y liberalizará los supermercados


El Gobierno quiere sortear el mandato europeo de permitir la libre apertura de negocios imponiendo una evaluación de impacto para los centros comerciales


Simplemente, me autoplagio.

La idea de crear riqueza poniendo trabas a la producción y al consumo no es nueva. De hecho, la exploró hace muchos años el inigualable Bastiat con su paradoja del tren inverso. Al parecer, los comerciantes de Burdeos decidieron que en vez de una estación de tren en Burdeos hubiese dos y una cierta distancia entre ellas. El tren llegaría de Paris a la estación del norte y partiría para España en la estación del sur. De esta manera, los viajeros desarrollarían Burdeos a base de ir en taxi, tomar algo en los bares y pernoctar en hoteles. Pero Bastiat razona que si eso es bueno para Burdeos también es bueno para cualquier otra ciudad. Es decir, debería haber un buen corte en la vía en cada pueblo o ciudad del recorrido. Llevando la historia al límite, en el afán de crear riqueza, el recorrido entre Paris y la frontera española sería un conjunto de cortes en la vía. Es decir, un no-ferrocarril o ferrocarril inverso. Por tanto, el recorrido se hace cogiendo taxis, tomando café en bares y haciendo noche en hoteles. Naturalmente, esa posibilidad ya existía antes de que se inventase el ferrocarril. Es curioso, que la restricción a la producción y al consumo se parezca a la ausencia de cambio técnico. El cambio técnico nos hace progresar y algunas regulaciones nos hacen ir hacía atrás.

domingo, abril 26, 2009

LNE aborda la reforma laboral

Hace unos meses mi amigo Epi me explicó el concepto de La Tercera España. Un concepto alternativo a las dos españas. Yo creo ver en ésta y otras iniciativas una muestra de esa tercera españa que tiene corazón y cabeza, proyectos, ambiciones (no confundir con la finca de Jesulín) y que es capaz de escuchar pero también de decir lo que piensa.






La reforma laboral, en el laboratorio

La recesión

Cuatro millones de parados en España

Los economistas lanzan una propuesta para modernizar el mercado de trabajo con la supresión de la mayoría de los contratos temporales y con cambios en el despido y en las prestaciones de paro






Oviedo, Luis GANCEDO

España tiene cuatro millones de personas en paro. Desempleados en el sentido estricto que marca la Encuesta de Población Activa (EPA): ciudadanos que están presentando currículum en las empresas, llamando a las puertas de las oficinas del Inem o escudriñando su entorno para conseguir una ocupación laboral, sea o no porque la crisis acabó con la que tenían. En ningún otro país europeo la recesión se está llevando tanto empleo por delante, y no porque en Reino Unido, Francia o Alemania la gran cuenta económica, el producto interior bruto (PIB), no se esté resintiendo tanto o más que la de España.

¿Por qué está ocurriendo así? No se explica sólo, creen los especialistas, por la singularidad del «crack» inmobiliario español o por otros rasgos diferenciales del modelo económico. Una declaración recién firmada por cien economistas achaca en buena medida el explosivo aumento del paro español a las deficiencias del mercado laboral. Defienden que para corregirlas y construir la nueva economía española son insoslayables reformas de alcance en capítulos como los contratos, el despido, las prestaciones por desempleo o la negociación colectiva, asuntos sobre los que rara vez se han puesto de acuerdo gobiernos, oposiciones y agentes sociales desde que en 1980 el Estatuto de los Trabajadores democratizó las relaciones laborales en España.

«La crisis no tiene un origen laboral, pero las rigideces e ineficiencias de nuestro mercado de trabajo sí tienen mucho que ver con la gran intensidad de la destrucción de empleo», dice Florentino Felgueroso, economista asturiano, profesor de la Universidad de Oviedo y uno de los trece promotores principales del paso que, en defensa de una reforma laboral, han dado un total de 98 investigadores, entre ellos cuatro asturianos más: Ángel de la Fuente, José Manuel Campa, Benito Arruñada y Manuel F. Bagües.

Los firmantes de la «Propuesta para la reactivación laboral en España» (www.crisis09.es) abogan por medidas que están pensadas no para reanimar de inmediato la creación de trabajo, sujeta a que la economía recobre el pulso, sino para que el país disponga, cuando llegue la recuperación, de un mercado más de este siglo y menos expuesto a crisis venideras. «El país necesita una economía más productiva, y eso requiere sobre todo desarrollo científico-tecnológico y una educación mejor; pero nada será eficaz sin corregir las carencias del mercado de trabajo», avisa Felgueroso. Varios de los cambios que se sugieren se explican a continuación.

Contrato único y fijo. El peor mal es la alta temporalidad. Desde la primera reforma laboral de la democracia, en 1984, propulsada en medio de otro proceso de intensa pérdida de trabajo, sobre todo industrial, el empleo en España ha caído en «una dualidad» entre trabajadores fijos y temporales inédita en otras naciones europeas. «Desde hace más de dos décadas, alrededor del 30 por ciento de los asalariados tienen contratos temporales. Este modelo conduce a que en las fases de crecimiento económico se crea mucho empleo, aunque en sectores de baja productividad. Pero cuando cambia el ciclo económico y vienen las crisis se dispara la destrucción de puestos de trabajo». Prueba de ello, expone Florentino Felgueroso, es lo que pasa ahora: muchas empresas están haciendo frente a la recesión con el despido, prácticamente sin coste, de centenares de miles de empleados temporales (465.000 en el último trimestre). No se exploran «otras alternativas como los cambios en la organización del trabajo».

Esa dinámica tiene entre sus mayores damnificados a colectivos ya de por sí vulnerables: jóvenes, mujeres, inmigrantes... Y aun sin crisis, reseñan Florentino Felgueroso y sus colegas, la alta temporalidad está contraindicada para la productividad y tiende a devaluar la cualificación de los trabajadores. El tipo del empleado temporal que cae en el bucle de las rotaciones de contratos y se pasa más de diez años sin llegar a tener un contrato fijo se ha convertido en personaje común.

La salida está, defienden los economistas, en simplificar el extenso menú de contratos que existe ahora, imponiendo un único modelo de contrato indefinido y permitiendo sólo los interinos para cubrir bajas temporales o para las necesidades coyunturales de actividades como el turismo. Se trata, a la postre, de acabar con un sistema que ahora obliga a quien se incorpora al mercado de trabajo a hacerlo sistemáticamente como empleado eventual.

El despido. Plantear como norma un solo tipo de contrato y que sea indefinido lleva al callejón del coste por despido, esgrimido por la patronal como inconveniente principal para que los empresarios ofrezcan más empleos estables.

La propia CEOE tiene una propuesta de un único contrato fijo, pero la plataforma de economistas marca distancias con la organización que preside Gerardo Díaz Ferrán, partidaria de rebajar sustancialmente las indemnizaciones para esos nuevos contratados (no para los trabajadores fijos actuales, protegidos por el principio de no retroactividad en caso de cualquier reforma). Los economistas plantean que el contrato único para los futuros trabajadores dé derecho a una indemnización que, partiendo de un nivel superior al de cierto tipo de contratos temporales -8 días por año trabajado-, crezca con la antigüedad, hasta un tope que debe ser inferior a los 45 días de los contratos indefinidos convencionales actuales. Un tope cercano a la media europea y, en todo caso, por encima del límite de 20 días que está planteando la CEOE.

«Los trabajadores contarían con un contrato indefinido desde el principio y los empresarios no se enfrentarían a la enorme brecha que existe entre la baja indemnización de los contratos temporales (8 días o ninguno, según los casos) y el alto nivel de protección de los indefinidos». Tal vía, sostiene Felgueroso, permitiría que la legión de trabajadores temporales, 84.000 en Asturias, se redujera notablemente en beneficio del empleo estable y de la productividad.

Las prestaciones. La propuesta de reforma parte de considerar que, en tiempos de crisis, la cobertura social de los desempleados y sus familias debe garantizarse, incluso ampliar transitoriamente las prestaciones. El grupo no esquiva la controversia sobre un fallo que desde posiciones liberales se achaca al sistema: que una cobertura social generosa desincentiva la búsqueda de empleo. «Para elevar la protección sin desincentivar la búsqueda de empleo, es preferible aumentar el nivel de prestaciones durante los primeros meses de paro que alargar su duración», señala la propuesta.

Supone que el parado disponga durante esos primeros meses de un nivel de ingresos más cercano a su salario que ahora (70 por ciento como mucho), para hacer frente con más holgura a las obligaciones contraídas (hipotecas, por ejemplo), y que pasado ese tiempo la prestación baje «para no reducir los incentivos a la búsqueda de empleo». Los posibles aumentos de costes se cubrirían con otra medida que sugieren los expertos: penalizar con cotizaciones sociales más altas a las empresas que, pese a las reformas, abusen de la contratación temporal.

Política y Economía

Va para dos décadas que tengo una suscripción personal trianual a The Economist. La suscripción en papel me permite mirar la revista varias veces cada semana. Esperando a mi hijo en el salón de té para no fumadores (Dio mío, ¿en qué me he convertido?) o en una terraza de la playa (me gusta el agua pero no la arena). La suscripción en papel incluye una suscripción virtual.
Mis secciones favoritas son:
1. Books and Arts. Nunca se me ocurriría por mi propia iniciativa pensar en los temas o leer a los autores que se mencionan en esta sección.
2. Science and Technology. Son capaces de explicar las cosas más innovadoras y complicadas. Es una gran ventaja para estar un poco al día.
3. Face value. La vida y milagros de los grandes empresarios y emprendedores. No suelo encontrar a este tipo de gente en mi entorno.
4. Leaders. La opinión de The Economist sobre los temas de actualidad.
5. Europe. Suele analizar los problemas económicos españoles con un par de años de ventaja sobre la prensa progubernamental española.
6. Economic Focus.


He dejado para el final la sección obvia. Esta sección busca un tema económico actual y explica la investigación académica más reciente sobre él. El subrayado es muy importante. No dice lo que opina un determinado líder sobre el tema sino lo que dicen los que han estudiado el tema usando el conocimiento previo y métodos de análisis ampliamente aceptados y contrastados. Este enfoque no elimina las controversias o las dudas pero las limita enormemente. Centra la discusión en supuestos simplificadores, bondades del método de análisis o en las zonas grises sin investigar.

Esta semana nos ha regalado un análisis del papel que juega la política en la implementación de medidas económicas necesarias y útiles a la vez. Estos son mis comentarios previos:
1. Me ha recordado la gran diferencia entre la teoría y la práctica. En el artículo se menciona una medida sugerida por académicos que sería ilegal bajo la ley de bancarrota americana. La medida pasaría por el proceloso proceso de un cambio previo en la ley.
2. Me ha tranquilizado. La dificultad de implementar reformas no es un problema exclusivamente español. El problema “cañí” es convencer al gobierno que de ésta no sale sin hacerlo.
3. Me ha inquietado. Las reformas tienen una venta política más sencilla si no es transparente (sus consecuencias no son evidentes) o si parece que vienen impuestas por fuerzas externas (FMI, UE, etc). Este último tema lo menciona Krugman en un libro divulgativo de hace diez años (Vendiendo prosperidad). Al parecer ciertos valores de los parámetros macroeconómicos son convenientes pero no estrictamente necesarios para la unión monetaria. Sin embargo, algunos países usaron la presencia de esos requisitos en la unión monetaria para implantarlos. Antes las críticas siempre podían decir que era un requisito “europeo”.


The curse of politics
Apr 16th 2009
From The Economist print edition

Financial crises can drag on because efficient remedies are politically unpalatable

AS THEIR banking crisis approaches Japanese proportions, Americans can take comfort from the fact that their political culture is more capable of finding a solution. Or can they? Today’s anti-banker backlash bears a striking resemblance to the voter outrage that stymied efforts to fix Japan’s banking system in the 1990s. Indeed, an enduring lesson of financial crises is how political constraints interfere with economically efficient solutions.
For example, America’s Treasury and the Federal Reserve began examining options to use public money to buy up illiquid mortgage assets and to inject capital into financial institutions shortly after rescuing Bear Stearns, a failing investment bank, in March 2008. But it was another six months before they acted on those plans. “There was no way we could go to Congress without the American people understanding we faced a crisis,” says Henry Paulson, the treasury secretary at the time.
Sure enough, not until the failure of Lehman Brothers sparked a global panic in September did Mr Paulson and Ben Bernanke, the Fed chairman, ask Congress to authorise an outlay of $700 billion to support the system. Some say Mr Paulson should have tried harder to acquire the funds before the Lehman crisis. Perhaps, but it is doubtful he would have succeeded. “Even at the height of the crisis, [that] proved almost too hard to do,” he notes.
Phillip Swagel, an economist who will join Georgetown University this autumn, writes in a review* of his experience as an aide to Mr Paulson from December 2006 to January 2009 that market participants and academic economists often proposed solutions that glossed over real-world political and legal obstacles. Some academics argued bank creditors should be forced to swap their debt for equity, for example. But Mr Swagel notes that is not legally possible without a change in the bankruptcy code, a tortuous political process. Similarly, to reduce housing foreclosures the Treasury and Congress focused on reducing interest rates for struggling homeowners, even though this would be less effective than subsidising write-downs of mortgage principal. But politicians and voters would have seen that as an unacceptable bail-out of some undeserving homeowners.
Economists have long studied how institutional constraints interfere with efficient economic choices, such as when special interests erect barriers to entry in product markets. Such constraints have received relatively little attention in the burgeoning literature on financial crises. Yet a closer examination shows that many of the same political obstacles crop up from one crisis to the next. Japan’s Ministry of Finance first sought private-sector solutions to its banking crisis so as not to arouse voter anger by using taxpayers’ money. When those solutions failed, the government proposed in 1995 spending a mere ¥685 billion ($7 billion) to take over the problem loans of seven jusen, or mortgage-finance companies. The backlash was intense. Opposition parties called for the finance minister’s resignation and staged a sit-in at parliament. In one poll, 87% of voters disapproved. The measure eventually passed, but the experience was so searing that it discouraged the government from tackling the banks’ much bigger bad loans until 1997.
In spite of these difficulties, some governments do negotiate the political shoals. South Korea is often praised for the speed and forcefulness with which it took over failing banks and bought up bad loans following its financial crisis in 1997-98. But the South Korean government was able to deflect public anger by arguing that it was being forced to take these steps by the IMF, which to this day most Koreans blame for the crisis.
Sweden took over two banks and issued a blanket guarantee of bank liabilities in the early 1990s even though the governing coalition did not have a majority in parliament. Bo Lundgren, the finance minister at the time, says Swedish voters would have rejected the bail-out had it been put to a referendum. But the government first ensured it had the support of the opposition party (from whom it had inherited the crisis) and then obtained authority from parliament for unlimited funds, so it did not have to return for more money later.

This time it’s not different
A blank cheque would greatly suit Barack Obama, who gave warning on April 14th that American banks may “require substantial additional resources”. Mr Obama has pencilled in another $750 billion of potential stabilisation funds in his 2010 budget but unlocking extra money will be extremely tricky. Despite commanding majorities in Congress and high personal-approval ratings, he must overcome solid opposition from voters jaded by revelations of bankers’ excess.
That may well mean violating certain economic principles. Economists generally prefer transparent to hidden subsidies. But Mr Swagel says that the Treasury came to realise that underpricing insurance for bank assets roused less political opposition than overpaying for assets precisely because the insurance is less transparent. The Treasury is also relying on the Fed to finance illiquid assets by printing money because that requires no congressional approval (even if it compromises the Fed’s independence).
The other temptation is to couple assistance for bankers with a hefty dose of punishment to sate the public’s hunger for justice. Sweden sued the boards of the two banks it nationalised. Several executives agreed to repay their “golden-handshake” severances to avoid prosecution. Mr Obama promised that if banks need more aid, “we will hold accountable those responsible.” The risk, of course, is that pandering to voters’ anger only inflames them further, and makes it even harder to put money into the banking system as need arises.


* “The Financial Crisis: An Inside View” by Phillip Swagel, presented at the Brookings Papers on Economic Activity conference, April 2009

viernes, abril 24, 2009

El ministro de trabajo contra cien economistas (o viceversa)

Las continuas declaraciones del ministro de trabajo me obligan a traer a la primera página el educadísimo y afinadísimo comentario de Jonás de hace unos días. Jonás me sugería consultar un manifiesto de cien economistas españoles de primera línea:

http://www.crisis09.es/propuestas/

Sin ser un conocedor profundo de los temas de Economía Laboral las propuestas parecen razonables y factibles. Es importante darse cuenta de la discrepancia con las posiciones puramente doctrinales del ministro.


Sin embargo, hoy he visto un matiz en sus declaraciones que me ha gustado. No dice que no va a reformar las leyes laborales. Dice que el gobierno no las va a reformar al margen de los agentes sociales.

martes, abril 21, 2009

Cruzando fronteras

Este es el enigmático título que Miguel Cervantes y yo hemos dado a un ciclo de conferencias que hemos empezado a organizar en León.La idea es bastante simple. Cuando estoy explicando un modelo de teoría económica tengo la impresión de que una parte de mis alumnos piensan que es:

a. Un modo de pasar el tiempo o de ejercitar la mente.
b. Un obstáculo sobre el que hay que pasar.
Por tanto, me esfuerzo en indicar que:
a. Mucha gente usa con gran ventaja el modelo en el mundo real y nosotros podemos empezar a usarlo en este mismo momento para entender mejor el mundo.
b. El conocimiento que existe sobre los problemas está asociado a estos modelos. No hay una vía alternativa de conocimiento, no existen las revelaciones en medio de la vorágine del trabajo práctico.

Tras enfrentarme a este problema repetidamente me di cuenta de que sería interesante traer a la Facultad a las personas que usaban esos modelos fuera del mundo académico. Obviamente, algunas de estas personas son simplemente Licenciados que optan a trabajos no académicos. Sin embargo, pensé que esa experiencia siendo importante, no era suficientemente llamativa. Por tanto, razoné que la persona que debía traer a hablar con mis alumnos sería alguien que había alcanzado un cierto nivel de desarrollo en el mundo académico y que luego había aplicado esos conocimientos fuera de él. Debía tratarse de un profesor de universidad que hubiese llevado a cabo una labor política, empresarial o institucional en la que hubiese usado conocimientos académicos económicos. La lista de candidatos es larga. Otra cosa distinta es lograr su presencia en León para participar en un coloquio con los alumnos. Sin embargo, cuando esta idea ya estaba en marcha me di cuenta de que había otra posibilidad. De hecho, se trata del caso contrario: una persona que haya tenido una actividad profesional que le haya motivado a hacer un estudio académico de los problemas que encontró en ella.
Me he encontrado con este segundo caso repetidamente en el Reino Unido y en Estados Unidos en el ámbito del Desarrollo Económico. Una persona joven, dinámica y brillante decide dedicar sus esfuerzos a proyectos de desarrollo económico. Las circunstancias le desbordan, las preguntas surgen y trata de saciar esa desazón inscribiéndose de nuevo en un programa académico.
Supongo que existen muchos ejemplos como estos en España pero yo no tuve que buscar muy lejos. Mi profesor Joaquín Lorences vivió una intensa experiencia de este estilo en su juventud. Su primer empleo fue como economista de los emergentes sindicatos de la transición económica. Las experiencias y las dudas que le surgieron en aquella experiencia laboral provocaron muchas de las preguntas que habrían de guiar su investigación en su siguiente reencarnación como profesor de Teoría Económica.
Joaquín ha compartido a lo largo de los años algunas de estas reflexiones con sus alumnos y con sus compañeros. Por tanto, le pedí que inaugurase este ciclo hablando de su experiencia.
Joaquín hizo un magnífico trabajo en la conferencia. Aunque no rehuyó completamente los aspectos biográficos de la charla, se centro en gran medida en tres cosas:
1. La peculiar situación económica y política de finales de los años 70. Una situación económica difícil si existiesen unas instituciones fuertes pero imposible con unas instituciones en proceso de definición. Los pactos de la Moncloa pusieron algún tipo de orden en esta caótica situación.
2. El resurgimiento de los sindicatos “de clase”. Las peculiaridades de la legislación española y las consecuencias que tienen para el mercado laboral incluso de nuestros días.
3. Los hechos estilizados de las consecuencias económicas de las leyes laborales, de la estructura de negociación salarial en el mercado de trabajo en particular y en la economía en general.

No tengo palabras para agradecer a Joaquín el esfuerzo que hizo. En el futuro, seguiré pensando como llevar a buen puerto esta idea.

Análisis superficial de la crisis

De momento, cedo la palabra a Javi y a El Confidencial Digital. Lamentablemente, yo me creo la versión del panfleto digital. Lo publico para permitir a las personas de mi confianza que tienen buena opinión del Presidente rebatir esta historia.

El presidente del Gobierno pide informes “a todo el mundo”, sobre la situación de la economía y las posibles soluciones para enderezarla, según han revelado a El Confidencial Digital fuentes con acceso al Palacio de la Moncloa.

Rodríguez Zapatero queda bien con esta petición de dictámenes. Sin embargo, según las mismas fuentes, que incluso hablan de actuación “errática”, el presidente ni tiene tiempo para mirarlos, ni se dedica a ello, ni sabe nada de economía. Y, por si fuera poco, él piensa que, para cuando lleguen las siguientes elecciones generales, ya Obama nos habrá sacado de la crisis.

De acuerdo con informaciones solventes recogidas por ECD, Zapatero ha llegado a preguntar a sus más íntimos: “¿Y si nos salimos del euro, qué pasa?”. Argumenta que la libra está ahí, sigue existiendo, y que en Gran Bretaña las cosas no van tan mal. Además, la personas de su entorno cercano le dicen que sí a todo, y le ríen esas ocurrencias.

Al presidente del Gobierno le sentó a cuerno quemado la declaración del gobernador del Banco de España poniendo en duda la solvencia de la Seguridad Social y el pago de las pensiones. Fuentes gubernamentales cuentan que la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, llamó a La Moncloa para preguntar si salía al paso y le contestaba. La respuesta fue que se quedará quieta, “porque eso es una cosa nuestra”. Al final, quien hizo declaraciones fue el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

Según fuentes relacionadas con el Banco de España, Fernández Ordóñez manda cada dos días un papel a La Moncloa, alertando de la situación y proponiendo la adopción de determinadas, junto con un cambio de rumbo. Y se ha dado cuenta de que no sirven para nada.

Por eso ha decidido salir a la palestra y decir las cosas claras. No quiere pasar a la historia como el gobernador del Banco de España que estuvo callado mientras la economía española se iba al garete, sobre todo en morosidad, incremento de paro y problemas para las jubilaciones por falta de dinero.

“Prefiere irse, o que lo echen, antes que aparecer como cómplice en esta farsa”, se escucha en las fuentes consultadas. Mafo pide reformas profundas, porque, si no, España puede entrar en una recesión tipo Japón.

lunes, abril 13, 2009

Un ejemplo de externalidad: el botellón universitario

Hace unos días fui a pasear por el Campus de la universidad. El día anterior había habido un botellón y los equipos de limpieza del ayuntamiento habían hecho una gran labor tratando de limpiar la basura y los excrementos. Mi impresión es que el botellón es una cuestión que nos desborda y las administraciones públicas están haciendo un gran trabajo cosmético con toda celeridad y con grandes medios para evitar la alarma social y el debate. Lamentablemente, éste sólo se activará cuando ocurra alguna desgracia personal.

El trabajo de limpieza es tan cosmético que en mi paseo comprobé que el césped del Campus puede estar dañando para siempre a menos que un grupo de voluntarios recojamos a mano los restos de cristales, plásticos y colillas que han quedado escondidos entre la hierba.

Por si hay algún marciano leyendo el blog le explicaré como se ve un botellón desde fuera.


  1. Los conserjes de la Facultad te avisan con unos días de antelación para que no programes nada a partir de una determinada hora. Llega un momento en que tienen que cerrar los edificios.
  2. Cuando sales a la calle ves un montón de gente joven, demasiado joven a veces, empujando carros de los supermercados adyacentes al Campus. Hace tiempo que me pregunto si devuelven los carros o el supermercado gana tanto que no le importa perder un carro.
  3. Los participantes orinan en cualquier rincón pero tienen cierta fijación con las puertas de los edificios.
  4. Alguna vez he visto a alguien inconsciente en la pradera. Hace años los periódicos hacían un recuento de las personas que habían tenido que ser evacuadas a los hospitales cercanos pero, de algún modo, ya no se hace.

Supongo que los sociólogos tienen una explicación o un conjunto de explicaciones y que incluso han llegado a la conclusión de que es algo bueno para la formación integral de la persona. A pesar de que algún alumno ha tratado de convencerme de algunas cosas positivas que ocurren allí yo estoy disgustado por dos razones:

La primera y fundamental es porque se produce un destrozo de una magnífica infraestructura que los contribuyentes han puesto a nuestra disposición. Robert Barro se ha preguntado alguna vez por qué la gente pobre sin estudios está tan dispuesta a renunciar a una parte de su renta para que gente más rica estudie y trabajen en más que dignas instalaciones. Si encima las usamos como tabernas y urinarios la cosa se vuelve demasiado surrealista para mi gusto.

La segunda es que tengo un problema estético viendo a los líderes del mañana orinando en la calle o tirados en una pradera esperando la llegada de una ambulancia.

El caso es que mientras pisaba cristales y plásticos en la pradera de la Facultad me dí cuenta de que había una racionalidad económica y un fallo de mercado que explicaba una parte importante del fenómeno.

La economía no puede explicar fácilmente las preferencias de la gente aunque ha hecho grandes progresos incluso en ese terreno (Becker). Por tanto, damos por hecho que una parte importante de la población quiere pasar sus horas de ocio fuertemente intoxicado por el alcohol. Esta circunstancia es muy curiosa porque las alternativas son muy atractivas y el precio no siempre alto. Pero las preferencias por el botellón están ahí. Unas personas las satisfacen en sus casas, otras personas en los establecimientos debidamente adaptados y otros al aire libre.

La oferta también está ahí y en ella radica la esencia económica del problema. La oferta señala qué cantidad de un producto se ofrecerá a cada precio. Esa cantidad depende de cuánto cueste producir cada unidad. Cuanto menos cueste más se ofrece. Cuanto menos cueste más se compra. El botellón es mucho más barato que cualquier otra forma de intoxicación etílica: sólo se paga la bebida. La gestión del orden público, la salubridad básica y la limpieza corre por cuenta de los ciudadanos. Cuando uno paga menos de lo que cuesta un producto suele consumir mucho de ese producto. En resumen, la percepción del botellón como un fenómeno exagerado y que produce daños que pagamos entre todos coincide exactamente con el concepto económico de externalidad.

La prohibición es una manera de limitar la externalidad. De hecho, las instalaciones universitarias nunca fueron diseñadas para este uso. La otra es hacer sentir a los organizadores el coste de su actividad. Es decir, tener una estimación aproximada de los costes del evento y hacer que los organizadores depositen esa cantidad antes de organizar el acto.

miércoles, marzo 25, 2009

Una guía para ver 59 segundos.

En el plató de Prado del Rey estarán, además de Corbacho, el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro; el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán; el presidente de CEPYME, Jesús Bárcenas; y los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez; y CCOO, Ignacio Fernández Toxo. Todos ellos serán los protagonistas de un espacio titulado Crisis. Soluciones. Los invitados debatirán sobre la grave situación del país, además de proponer posibles recetas para aplicar en la economía.


Nunca he visto este programa ya que rara vez enciendo la televisión. En general, la superficialidad de los programas "serios" me parece insultante. El nivel intelectual es igual al de los programas del corazón pero con el agravante de que hablan raro y entonces alguna persona puede pensar que saber y hablar raro son lo mismo.

Si alguna persona se le ocurre ver este programa en concreto le sugiero usar un truco de Krugman. El truco consiste en
imaginar un rotulo fluorescente e intermitente encima de la cabeza de los participantes que diga: no tengo la más remota idea sobre este tema.

miércoles, marzo 18, 2009

Bares sin humo

En mi experiencia, la ley que prohíbe fumar en los puestos de trabajo ha sido un éxito. La Facultad se ha convertido en un sitio un poco más civilizado. La visión de cientos de estudiantes y profesores fumando en un Hall de varios cientos de metros cuadrados era dantesca. Desde el corredor por el que se accede a mi despacho podía verse la columna de humo ascendente. Sin embargo, la ley no parece haber tenido ningún efecto en la hostelería. Los dueños de los locales grandes no la aplican y los de los pequeños la aplican permitiendo fumar.

La teoría económica diría que los dueños de los bares hacen aquello que les hace ganar más dinero. Es decir, permitir fumar. El único aspecto extraño es que potencialmente hay algunas personas que estarían dispuestas a ir a un lugar en que no se fume. Yo mismo, padres con niños pequeños, personas de cierta edad, etc. ¿No podría haber un lugar para ellos?

Desde hace tiempo llevo a mi hijo a clases de música cerca de la antigua Escuela de Comercio. Si el tiempo está bueno aprovecho para caminar por el centro y hacer algún recado. Si el tiempo no es tan bueno me tomo un café y aprovecho para leer algo.
Cerca del Cine Van Gogh (C/ San Claudio) hay un salón de té con obrador en que no se permite fumar. Está siempre entre casi lleno y completamente lleno. Una explicación es que es un local de treinta metros cuadrados con una barra de tres metros, dos mesas altas para dos personas y cuatro mesas bajas para dos o tres personas cada una. Por otra parte, el café normal está bueno, tienen variedades adicionales de café y té, siempre se puede acompañar con algo del obrador y regalan un churro o una rosquilla recién hechos. La otra explicación es que a la gente le gusta la idea de que no se fume en el local.
Justo enfrente hay un bar de casi cien metros cuadrados. En las últimas semanas se podía ver a uno o dos clientes fumando en la barra y al camarero mirando la televisión. Hace unos días ha cerrado. El camarero podía ver desde la barra el salón de té. ¿Se habrá preguntado alguna vez por la diferencia en el número de clientes? Un paseo por el mismo barrio te hará ver media docena de bares con su correspondiente camarero y cliente fumando. A cien metros de distancia está el Café Belle Epoque. De nuevo, buen café, algunas variedades exóticas pero sobre todo mucho mucho humo. Suele estar vacío.
Mi impresión es que ante tantos locales llenos de humo un local sin humo marca claramente una diferencia. Obviamente, los dueños de los bares no piensan lo mismo.

Para finalizar una corta lista de bares sin humo.

Casa Blas tiene las mejores patatas fritas del norte de España como tapa gratuita y no permite fumar. Sigue estando tan lleno como siempre.

La Bicha en el barrio húmedo. Si el carácter del dueño es un problema se puede probar con La Cantina de Luz (¿C/ Caño de Santa Ana?).

Para Café siempre están los lugares con degustación de bollería y pastelería. Destaca el salón de té mencionado y la cadena de pastelerías de Fuensanta.

El restaurante vegetariano L’Unión en Flores de Lemus cerca del pabellón de gobierno de la Universidad no permite fumar.

lunes, marzo 16, 2009

Un anuncio bonito

Normalmente prefiero una cervecita pero cuando estoy conduciendo en un viaje largo y tengo sed me tomo una Coca-Cola. Intento no tomar mucha porque es demasiado azucarada pero realmente me gusta. Este verano me voy a tomar unas cuantas gracias a este anuncio.








Supongo que podría hablar del uso de emociones básicas para incitar al consumo pero no lo voy a hacer. Voy a hablar de cosas bonitas.

La primera es que el protagonista me recuerda a mi abuelo que falleció en 1.998 a la edad de 94 años.

Me gusta cuando se quita la gorra al entrar en la habitación. Mi abuelo lo hacía con gran respeto. Ya no queda gente así.

Me gusta cuando dice: soy un suertudo por haber podido abrazar a mi mujer, por haber podido despedir a mis amigos, por seguir aquí.

A mi mujer le gusta cuando le dice a la niña: no te distraigas con tonterías que las hay. También le gustan los morritos de la niña.

En fin, un anuncio muy bonito con un mensaje esperanzador para tiempos turbulentos.







Un ejemplo de innovación

Esta entrada es más seria de lo que parece. Realmente, creo que la economía está llena de historias como esta que os pongo aquí.
Hace treinta años las chicas más guapas y populares se sentaban en el último asiento del autobús escolar para cantar esta canción:



Yo las miraba boquiabierto desde cierta distancia. Me hacía gracia el chasquido de los dedos.

Un detalle que no es obvio es que esta canción se escuchaba en la radio y nadie tenía ni idea de la pinta que tenía este hombre. Me quedé bastante sorprendido con su aspecto cuando ví este video en youtube. No obstante, el video que salió en youtube cuando tecleé el título de la canción fue éste:



Claramente, un ejemplo brillante de innovación. Esas fantásticas adaptaciones que la gente hace de las cosas para satisfacer necesidades diversas.



The man


Watch CBS Videos Online

domingo, marzo 15, 2009

Supermegakeynesianos

Este artículo no trata de enmendarle la plana a Samuelson o a Krugman. Lo que ellos dicen es parte de la caja de herramientas básicas de un economista y, en esencia, tiene poca discusión: el gasto público pagado por futuras generaciones nos puede ayudar a salir de una recesión.

El problema empieza realmente cuando le das esta herramienta a un político. En sus manos significa gastar dinero él y que lo paguen los votantes del gobernante que venga después. Los incentivos están claros y los incentivos siempre funcionan: más gasto público, más allá de lo que sería razonable.

Yo creo que el gasto público financiado con déficit es una medicina para tiempos de gran zozobra. Se usa porque no se ha descubierto otra medida pero no porque se esté completamente seguro de su eficacia. Por otra parte, es una medicina que se usa conociendo sus negativos efectos secundarios. El propio Krugman es perfectamente consciente de esto ya que su libro divulgativo de medidados de los años noventa contiene un capítulo titulado “Keynesianos vulgares”.

Hace unos días me enfrente a la agradable pero sorprendentemente difícil tarea de hacerles distinguir a mis alumnos entre salir de una recesión (creciendo) y crecer cuando la recesión nos haya abandonado. Todos (ellos y yo) estábamos de acuerdo en que para salir de una recesión el gasto público podría ser una herramienta. El desacuerdo surgió cuando mis alumnos se mostraron convencidos de que una vez superada la recesión se podría seguir creciendo a base de que el gobierno siga gastando.


Mis alumnos son supermegakeynesianos por la influencia de profesores que son simplemente keynesiano vulgares. El ruido mediático ayuda bastante a este estado de pensamiento. Si dentro de unos años siguen pensando con semejante nivel de superficialidad, para mí, pasarán al grupo de los "Keynesianos vulgares".

Intenté varias estrategias para marcar las diferencias entre salir de una recesión y crecer tras la recesión

  1. La primera es reconocer que en una recesión hay recursos sin usar (máquinas paradas y trabajadores desempleados) que pueden dejar de estarlo si el gobierno compra los productos que ellos pueden hacer. Cuando el gobierno compre productos, los dueños de las máquinas y los trabajadores comprarán otras cosas y la economía se pondrá en marcha.
  2. Cuando no haya recursos sin usar la lógica no es la misma. Las compras gubernamentales competirán por las máquinas y los empleados de la economía con otros demandantes (consumidores y empresas) y conducirán con alguna probabilidad a una subida del precio de máquinas y empleados. Es decir, nos hemos encontrado una vez más con la esencia de la Economía: la escasez de recursos con usos alternativos.
  3. En ese caso último caso, el crecimiento tendrá que venir por más empleados, empleados más productivos, más máquinas o máquinas más productivas. La distinción entre más recursos y recursos más productivos es tremendamente importante y, al final, es la razón por la que unos pocos privilegiados se encierran conmigo unos meses cada primavera para montar y desmontar pieza por pieza el modelo de Solow.

Algunas intuiciones

1. Un país pobre puede caer en una recesión en la que muchos de sus recursos estén sin usar. Algunas medidas básicas de macroeconomía pueden hacer que se usen los recursos de que disponen. Una de las herramientas puede ser el gasto público. No obstante, cuando la recesión pase seguirá siendo un país pobre y el gasto público no es el único ni el mejor camino. Si tuviésemos completamente claro como crecer después de una recesión sabríamos como evitar la pobreza extrema de algunos países. En esta cuestión sabemos mucho más de lo que la gente cree pero mucho menos de lo que nos gustaría. ¿Algún médico entre los lectores que haya dicho u oído eso alguna vez en su vida?

2. El problema se parece un poco a los futbolistas extranjeros en España. Los equipos contratan a un fenómeno que funciona bien durante un tiempo pero luego debido a la alimentación y a la agitada vida nocturna coge peso y apenas puede moverse por el campo. En ese momento, hay una solución obvia: poner al deportista a dieta junto a un programa de ejercicio físico y entrenamiento. Con un poco de suerte, el deportista volverá a un punto cercano a su nivel de juego original. Sin embargo, es difícil que supere el nivel original. Esa sería otra historia completamente diferente. De hecho, cualquiera de nosotros puede mejorar su nivel de juego con la alimentación adecuada, ejercicio y entrenamiento adecuados pero la creación de un fuera de serie no depende sólo de esto sino que sigue un mecanismo distinto.

3. El problema se parece un poco a la rueda de un coche. Si está deshinchada puedes probar a ponerle un poco de aire. Si está pinchada tendrás que arreglarla y ponerle un poco de aire. Pero si quieres una rueda de competición tendrás que comprar otra. No conseguirás una rueda de alta calidad por mucho aire que le pongas. Por otra parte, puede que el momento para comprar la rueda de competición sea cuando la que tienes esté pinchada.

Nota final.

Este artículo es ligeramente crítico con la extrema complacencia social con el gasto público. Sin embargo, los modelos más simples de crecimiento económico muestran la importancia de cierto gasto público en el crecimiento a largo plazo.

En principio, para salir de una recesión serviría cualquier tipo de gasto público (pintar el estadio de futbol). Se trata simplemente de poner a trabajar a desempleados y evitar que los camiones de obra sigan aparcados en las afueras de la ciudad. Cuando los camiones de obra empiecen a arrancar, los mecánicos empezarán a hacer sus revisiones rutinarias, etc. Sin embargo, hacer una carretera que estuviese limitando el crecimiento antes de la recesión podría ser más razonable que pintar el estadio. La carretera es un factor de producción que estaría ahí para usar cuando las cosas mejoren y es algo que difícilmente podría hacer la iniciativa privada por su cuenta.

miércoles, marzo 11, 2009

Productividad universitaria.

Estoy a punto de viajar a Madrid para asistir a un curso de mi admirado W. Greene. Os dejo una noticia publicada en El Confidencial Digital que describe un día normal de investigación y docencia en la universidad. No estoy seguro de que esta noticia sea relevante para salir de la recesión pero sí lo es para el crecimiento económico a largo plazo.
Por cierto, cuando vuelva, o antes si me puedo conectar a internet, tengo que escribir sobre mis alumnos supermegakeynesianos.

La vicedecana de Periodismo en la Complutense denuncia por agresión física a un veterano profesor tras negarse a abonarle 1.000 euros por comidas

El profesor José Augusto Ventín ha sido citado a declarar hoy en el juicio de faltas que juzga la denuncia por agresión presentada por la máxima responsable de asuntos económicos de la Faculta de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Se le negó el pago de 1.000 euros en facturas de comidas.

Según ha sabido El Confidencial Digital, los hechos tuvieron lugar a finales del pasado mes de noviembre. El día de autos, el profesor Ventín decidió enviar a su hija a entrevistarse con María del Carmen Pérez de Armiñán, vicedecana de Asunto Económicos de la Facultad de Periodismo, para solicitarle el abono de las comidas que Ventín había realizado en el comedor del centro en el último año. Las fuentes consultadas advierten que el importe total de esas facturas ascendía a unos 1.000 euros.

La responsable de las cuentas se negó y la hija de Ventín informó a su padre de la negativa oficial. Según testigos presenciales, el veterano docente de Empresa Informativa se presentó entonces en el bar de profesores donde se encontraba tomando café la sección de Asuntos Económicos. Allí, según se explica en la denuncia, se produjo la supuesta agresión a la vicedecana que asegura haber sido atacada tres veces. La acción fue acompañada de insultos e improperios, según los presentes.

La denunciante reaccionó encerrándose en su despacho y llamando a la policía. De hecho, el día 27 de noviembre, un par de agentes irrumpieron en el Consejo de Departamento para tomar declaración a Ventín. El acto administrativo quedó suspendido para que el profesor pudiera dar explicaciones a la policía.

A los pocos días, el rectorado emitió una orden acordando la suspensión de empleo y sueldo del profesor durante seis meses, a cumplir desde el pasado 1 de enero hasta el 30 de junio próximo. Ventín parece haber acatado la orden pero ha transmitido el mensaje de que al ser representante sindical de UGT, nadie puede disponer de su plaza.

Desde la Facultad de Periodismo confirman a ECD que, días después de estos hechos, el decano bajó al gabinete de radio, que dirigía Ventín, expulsó a los alumnos que se encontraban en su interior, cambió las cerraduras y dio por clausurado el recinto. De esta forma, y tras el triste fallecimiento este verano del profesor Ripoll, que dirigía el periódico del centro, la Facultad de comunicación se ha quedado sin diario y sin emisora.

José Augusto Ventín Pereira es profesor titular de Empresa informativa. Fue secretario del departamento del departamento Periodismo IV durante un largo periodo de tiempo y cumplió, el pasado día 22 de febrero, 64 años. Sigue siendo profesor titular a pesar de que, según los datos oficiales, pudo acceder a tres cátedras en dos años. No lo logró.

Tiempo atrás, disponía del denominado Instituto de Radio que financiaba el propio rectorado. Sin embargo, en las últimas elecciones a rector, Ventín se posicionó a favor de un rival de Carlos Berzosa: el catedrático de Relaciones Internacionales y decano de Políticas y Sociología, Francisco Aldecoa. De hecho, se da por cierto que fue Ventín el impulsor de una fiesta para alumnos de apoyo a Aldecoa con calimocho y música gratis.

Pocos días después de salir elegido rector, Berzosa decidió disolver el Instituto que pasó a convertirse en gabinete y a sustentarse con las aportaciones de los propios alumnos. Como decimos, Radio Complutense ha dejado de emitir.
ECD se ha puesto en contacto con un portavoz oficial de la Universidad Complutense que ha confirmado la existencia de la denuncia tras el enfrentamiento entre Ventín y Pérez de Armiñán. Sobre la sanción impuesta al profesor, ha preferido no hacer valoraciones pues se trata –ha explicado- de “un asunto de carácter interno” de la Complutense.

domingo, marzo 08, 2009

Rocket Science

Hace muchos años tuve que cursar una asignatura sobre ordenadores cuánticos y construcción de motores de plasma para cohetes. El profesor desgranaba los conceptos con cierta desgana, consciente de que nunca lograríamos entender su genialidad ni la utilidad de la materia que explicaba. Algunos alumnos decían que su genialidad le impedía explicarse con claridad, seguir algún orden o dignarse a hacer un comentario sobre lo que tocaba explicar aquel día y su relación con el objetivo del curso. Todo el mundo sabía que tocaba aguantar aquel martirio durante unos meses para ver si en el examen se podía escribir algo que él considerase digno de ser puntuado positivamente.

En aquellos días solía visitar una desvencijada biblioteca en un histórico edificio. Por casualidad, mis ojos fueron a parar al lomo de un libro con el mismo título de la asignatura. Saqué el libro prestado y me puse a leerlo en un banco del parque. Era una traducción de un libro americano de finales de los años sesenta y lo leí en poco más de dos horas. Resulta que, básicamente, el tema que explicaba el profesor no contenía más allá de media docena de ideas todas ellas al alcance de cualquier persona. En aquel rato en el parque comprendí que no se trataba de física cuántica ni de construcción de cohetes sino de una cuestión mundana pero interesante y relevante. El aparato matemático era un tanto engorroso pero no tenía mayores dificultades una vez que se entendían las ideas que trataba de expresar de una forma general y rigurosa. La historia acabó bastante bien para mí (Notable y una comprensión profunda del tema para el resto de mis días), regular para mis compañeros más estudiosos (Sobresaliente y alergia para el resto de sus días) y muy mal para la mayoría (Suspenso y alergia para el resto de su vida).

Obviamente, no voy a decir el nombre real de la asignatura porque el profesor todavía es joven y sigue mirándome con el desprecio que le inspiramos los pobres mortales. Pero la experiencia está ahí y se ha repetido más veces a lo largo de mi vida.

Acaba de ocurrir otra vez. Estamos en una crisis muy profunda y si miras hacía los políticos, los medios de comunicación y a algunos profesores es difícil entender nada. Sin embargo, Javi Valbuena ha cumplido el papel de mis ojos curiosos en aquella biblioteca. Me ha dirigido hacia un libro gratuito en que un grupo de grandes economistas españoles dicen cosas muy sensatas y, sorprendentemente (no para mí), más fáciles de entender que las menos sensatas que se oyen en otros ámbitos.

jueves, marzo 05, 2009

Michele Boldrin

Leído de nuevo en El País.

Gracias Javi.

Michele Boldrin es un magnífico economista teórico. Usa las matemáticas con maestría y tiene un dominio profundo de la teoría económica. Juanjo Dolado dijo, cuando lo presentó en el Simposio de Análisis Económico en Sevilla, que era la persona que más prejuicios le había roto en su vida.
En otras palabras, si estás convencido de que entiendes algún fenómeno económico escucha a Michele y vuelve a pensarlo.
Michele es Italiano aunque ha hecho gran parte de su carrera académica en USA. El intento aparentemente fracasado de trabajar en España dice mucho sobre nuestra habilidad para competir en la economía del conocimiento.

TRIBUNA: MICHELE BOLDRIN

La crisis mundial y nuestra crisis
La economía española necesita una reestructuración. El Gobierno debe adoptar medidas para convertirla en atractiva para las empresas innovadoras: educación, I+D+i, flexibilidad laboral y reactivación del flujo crediticio

MICHELE BOLDRIN 04/03/2009

Mientras se agudiza la crisis, la España que debería impulsar el cambio mira hacia otro lado, justificándose en que las causas de la crisis son externas y pensando que poco se puede hacer desde dentro. Se equivocan una vez más -como ya se equivocaron durante casi dos años con lo de la "desaceleración"- y la situación es lo suficientemente grave como para empezar a preocuparnos.
No cabe duda de que la crisis financiera originada al otro lado del Atlántico ha adelantado en algo nuestra crisis, pero su impacto no va más allá de esto: adelantar una crisis que hubiera llegado de cualquier manera. Ésta es también nuestra recesión. La cuestión, por tanto, no es qué se puede hacer para suavizar los efectos de la tormenta externa, sino qué se debe hacer para gestionar la reestructuración de la economía española desde dentro, cómo se pueden crear las condiciones para generar otro largo periodo de crecimiento económico.
Nadie sabe con certeza cuáles serán los nuevos sectores dinámicos de la economía española. Por este motivo, no es una buena idea conceder subsidios gubernamentales para éste o aquel sector por su supuesta "relevancia estratégica". La relevancia estratégica la determinan las fuerzas que rigen los mercados mundiales y los expertos la descubren siempre con posterioridad. Además, no hay duda de que constructoras y promotoras no son sectores estratégicos y tampoco lo serán durante bastante tiempo. Dejemos, por tanto, que quiebren las promotoras fallidas sin desperdiciar recursos públicos en ésta u otra empresa. Entonces, ¿los trabajadores perderán sus empleos y los bancos sus préstamos? La respuesta es afirmativa. Pero existen formas mejores de afrontar estos problemas que ofrecer subsidios a las compañías fallidas. ¿Por qué el Gobierno ha de reparar las pérdidas surgidas por una mala inversión empresarial? Cuanto antes quiebren las promotoras fallidas tanto antes volverá a hacerse líquido el mercado de las casas.
Pero los problemas verdaderos ya no están en el sector de la construcción residencial, que seguirá despidiendo trabajadores varios meses más, sino dónde podrán encontrar un empleo estable y productivo estos trabajadores excedentarios. El crecimiento industrial de China, India, Brasil, y otras economías emergentes -además de haber sido, junto a la política monetaria demasiado expansiva, la causa fundamental de la crisis- continuará siendo el fenómeno dominante en la escena económica mundial en las próximas décadas. Si este es el caso, nos enfrentamos con el problema siguiente: dado que esos países pueden producir muchos bienes con unos costes menores que nosotros, y lo harán en cuanto se les presente la oportunidad, tenemos que aprender a producir los bienes que estos países todavía no saben producir.
Es decir, ¿cómo convertimos a España en un país atractivo para empresas innovadoras, de nueva tecnología y, por ende, con alta movilidad internacional? Estas empresas buscan países donde el trabajo sea de alta calidad, los servicios eficientes, la carga fiscal sobre la renta de sus trabajadores moderada. No hay otras soluciones que más y mejor educación de la fuerza laboral, mayor nivel de I+D+i y mucha más flexibilidad en el mercado laboral, que incentiven la inversión y faciliten el cambio tecnológico que nuestro tejido productivo necesita.
En concreto, más allá de triplicar el gasto en I+D+i, estos objetivos requieren ir con verdadera determinación hacia: a) una drástica e inmediata reforma para que las universidades compitan y se recompense y reconozca a las mejores; b) una reducción del tipo marginal del impuesto sobre la renta para los empleos de alta productividad; c) una rebaja sustancial en la tributación de las ganancias de capital que provengan de nuevas inversiones productivas, y d) la reanudación del proceso de liberalización, largo tiempo parado, desde la comunicación hasta los servicios profesionales, la distribución, la energía y los transportes. Desde hace más de 10 años se habla de estas reformas sin que ningún Gobierno se haya atrevido a empujarlas de forma definitiva, todos aparentemente satisfechos de que "todo iba bien". Pero el actual Gobierno, por poco que le guste, ya no tiene alternativas: o bien pone en marcha drásticas reformas, o bien le espera el fracaso.
Ahora bien, estas medidas, por absolutamente urgentes y necesarias que sean, no son suficientes, ya que no resuelven tres problemas fundamentales a los cuales nos tenemos que enfrentar en el más inmediato presente: 1.- ¿qué hacer para que el crédito vuelva a llegar a la inversión?; 2.- ¿qué hacer con las empresas que quiebran?, y 3.- ¿cómo facilitar la contratación de desempleados por parte de las nuevas empresas?
Para empezar, es necesario reactivar el flujo crediticio. Un mayor protagonismo del ICO y de otras entidades públicas es útil, pero no es, en absoluto, suficiente. Hace falta que se "desahogue" y vuelva a funcionar el sector financiero, componente importante que parece estar en paro voluntario. ¿Es posible, entonces, facilitar rápidamente la entrada de otras instituciones financieras en el mercado nacional? Yo creo que sí, siempre y cuando el Gobierno y el Banco de España quieran hacerlo.
No todos los bancos del mundo están parados, y varios van buscando oportunidades para invertir. Además, ante la probable reestructuración del sistema financiero español, y para evitar una excesiva concentración, hace falta que más bancos entren en el mercado nacional, aunque sea a costa de comprar bancos y cajas españoles que se encuentren en situación de debilidad estructural. Por esta razón, es bueno acabar con los subsidios, implícitos o explícitos, para los bancos y cajas con problemas, que, es evidente, no son todos.
La política apropiada no es regañar a los bancos porque no hacen lo que el Gobierno desea. Es bueno que los bancos piensen en sus negocios, en tener beneficios, mientras que el Gobierno y el Banco de España se dedican a favorecer la máxima elasticidad de oferta en el sector financiero y la seguridad de los depositantes. A cada uno su trabajo, y que nunca se acabe la paciencia de nadie.
Asimismo, las empresas que quiebran despedirán a los trabajadores y éstos tendrán que buscar un nuevo empleo. Esto implica que, al mismo tiempo que se facilite el ajuste laboral, el dinero público debe gastarse en ofrecer a estos trabajadores una ampliación de su seguro de desempleo, una buena política de formación y fuertes incentivos para que encuentren un nuevo trabajo cuanto antes. La investigación sobre este tema no es sólo muy extensa, sino que también es clara y efectiva: todo lo que nuestros políticos tienen que hacer es consultar con algunos de los expertos mundiales que tienen la ventaja de ser españoles o hispano parlantes.
En cualquier caso, se debería introducir un programa que permita fuertes reducciones de la carga fiscal sobre el salario para aquellos trabajadores despedidos que encuentren un nuevo empleo. O, alternativamente, introducir la posibilidad de convertir las prestaciones por desempleo en bonificaciones para el empleo para aquellos que encuentren trabajo antes de que las prestaciones se acaben.
Puesto en forma de eslogan, el objetivo de las políticas económicas debe ser la fluidez y no la rigidez, el cambio y no la conservación, el apoyo a los que corren riesgos y no la protección a los que se equivocaron. Para hacer nuevas tortillas, hay que romper unos cuantos huevos.
Éste -pero en conjunto y no en pequeñas y tímidas piezas- es el paquete económico que el Gobierno de España puede -y debe- introducir ya. El hecho de que, dos años después del inicio de nuestra crisis, no se haya tomado todavía ningún tipo de medida drástica como las apuntadas aquí es un grave error de política económica.
¿Alcanzará el déficit público niveles del 7-8% del PIB, o más, durante un par de años como consecuencia de estas medidas? Seguramente sí. ¿Pero para qué tener una ratio inferior al 40%, de deuda pública respecto al PIB, si no es para permitir que se suba hasta el 60% en circunstancias como las actuales? Ésta es una cuestión seria. ¿Qué sentido tiene, estimado señor Solbes, ahorrar tanto en los tiempos de bonanza si no es para gastarlo en los tiempos de adversidad? Estas medidas se deberían haber tomado hace dos años pero no se hizo. Aunque nunca es demasiado tarde o, al menos, eso es lo que esperamos todos.