domingo, octubre 19, 2008

Retos económicos de nuestro tiempo

Creo que este es un gran momento para ser o para convertirse en un economista pasional. No descarto que esta opinión sea sólo fruto del hecho de que yo vivo en este tiempo y no en otro. La escasez siempre ha estado con nosotros y siempre estará y, por tanto, los detalles de su gestión siempre serán uno de los temas de mayor interés.

Tres temas cruzan mi mente en este momento.

No pude dejar de sentir envidia cuando Enzo Cerletti me comunicó que se quedaba en el CEMFI a hacer el Doctorado. Enzo me dijo que le interesaban los temas de finanzas internacionales y yo le dije algo parecido a esto: “intenta estudiar los efectos de la regulación bancaria y financiera quizás de la mano de Javier Suárez”.

Hace un par de días el alcalde de León guardaba un minuto de silencio para “rebelarse” contra las causas de la pobreza. La verdad es que es una actitud inteligente porque si en vez de guardar el minuto de silencio se pone a recitar y analizar las causas en público yo tendría un buen motivo para escribir otra entrada en el blog.

Mi suegro se recupera satisfactoriamente de una operación de reemplazo de la válvula aórtica. Este es el tema sobre el que más he pensado en los últimos días y sobre el que me gustaría exponer una desordenada lista de ideas:

  1. Programación dinámica

Hace diez años en una revisión rutinaria los médicos encontraron un problema asintomático por el que ahora ha sido intervenido quirúrgicamente. La decisión de los médicos fue la de retrasar la intervención hasta el momento en que el problema empezase a ser sintomático.

Yo estaba explicando Macroeconomía Avanzada en Oviedo y usábamos en nuestros razonamientos la programación dinámica o multiperiodo.

Yo veía los problemas de correr un riego hoy (coste alto en el periodo 1) cuando no había síntomas (Incremento de bienestar bajo en el periodo 1). En el periodo 1 estábamos hablando de una persona recién jubilada con una estupenda forma física. En el periodo 2 estaríamos hablando de una persona con diez años más. En ese caso el riesgo iba a ser mayor (coste más alto) y también el incremento del bienestar. Yo hubiese procedido a operar hace diez años porque, en aquel momento, me parecía que el riesgo (los costes) iban a aumentar de forma exponencial en los diez años siguientes y la historia iba a acabar mal. Al parecer me equivoqué en varias cosas. La primera es que el riesgo no aumenta tanto. La segunda es que el cambio técnico siempre juega a favor de los que esperan. Eso me lleva a mi segunda idea.

  1. La productividad y el cambio técnico.

Algunos tipos de cirugía se parecen al proceso de entrada en boxes de Fernando Alonso. Es simplemente fantástico como los médicos logran acumular conocimiento y experiencia e integrarlas en un proceso prácticamente automatizado (protocolo). En este sentido, ayudan los requisitos administrativos necesarios para ser médico (seguramente excesivos).

Sueño con un futuro en que los conocimientos económicos tengan este nivel de sistematización y puedan ser aplicados con rapidez y eficacia cuando surja un problema.

Las similitudes de la economía y la medicina no se les han escapado a economistas de la talla de Paul Krugman. Unos mínimos rudimentos de historia de la economía (distinto de historia económica) nos llevarían a recordar que Quesnay, el precursor de las tablas input-output, era médico de profesión.

3. Los retos que el futuro nos plantea

No es difícil soñar con un futuro en que los desarrollos médicos permitan curar o incluso prevenir casi todo. El primer problema es el coste de estos desarrollos y cómo se van a distribuir entre la población. El segundo problema es el conjunto de cuestiones de tipo filosófico que no se pueden responder con recetas medievales ni diciendo lo contrario de lo que decían éstas.

En esta cuestión me gusta mucho el incidente que motivó parte de la investigación más reciente e innovadora de David Cutler.

Estaba en el comedor de profesores del Departamento de la Economía de la Universidad de Harvard y allí se encontraba el gran económetra Zvi Griliches convaleciente de un cáncer de hígado que terminó costándole la vida. En el medio de una discusión casi secular sobre las medidas adecuadas para la contención del gasto sanitario Griliches le preguntó: ¿Qué te hace pensar que yo gasto demasiado en salud?

4. La tumba política de Clinton.

Como dicen los americanos Hillary se clavó la primera punta en su ataúd politico tratando de cambiar el sistema sanitario americano. Hay por lo menos dos explicaciones a un fracaso tan espantoso:

  1. Se trata de una persona tremendamente capaz pero tan sumamente soberbia que trató de imponer su imaginaria solución sobre hechos y conocimientos que la hacían imposible. En este sentido, Krugman la acusó en su día de buscarse un grupito de comparsas y de aislarse de cualquier persona que, aún coincidiendo con ella en objetivo, tuviese conocimientos del tema más allá de ir al médico de vez en cuando. ¿Os suena familiar?
  2. Las resistencias del público al cambio en este tema y los intereses de los agentes involucrados hacen de la reforma una tarea imposible. ¿Os suena familiar?

En cualquier caso para un economista que quiera dedicarse a este tema hay trabajo para toda una vida profesional por mucho que la alargue el buen hacer médico.

4 comentarios:

Javier García dijo...

Tremendamente interesante todo lo que cuentas en esta entrada!

Abdon dijo...

Yo creo que el Alcalde de León tiene algún tipo de problema cognitivo grave. Se presentó al minuto de silencio para denunciar la pobreza luciendo gabardina de ostentosa marca de lujo.

Manuel dijo...

El tema de los políticos "rebelándose" contra la pobreza es surrealista. ¿No tiene el alcalde ninguna responsabilidad en la pobreza local? ¿No hay ninguna relación entre la pobreza y malgastar el dinero público? ¿No hay nadie que se dé cuenta de este detalle? ¿Estamos tontos?

Roque dijo...

Sobre el punto 2.
Hay una frase de Keynes que dice que espera que aspiraba a que los economistas nos pareciéramos cada vez más a los dentistas.
La idea es que podamos resolver los problemas con tanta seguridad y sencillez como esa profesión.
Yo también aspiro a sus salarios y beneficios.